Romance de la Conferencia de Presidentes. Por Diego Pardos

Romance de la Conferencia de Presidentes. En imagen viñeta de JM NIETO para la edición del ABC en Castilla y León.

 

Vuela por el cielo el Falcon

desde nuestra Presidencia.

Lo acogen en Barcelona

por su porte y su presencia.

 

Por ventura de don Illa

se acogió la conferencia,

que era evento de gran cosa

y de mucha complacencia.

 

Formose grande boato

siempre en aras de la ciencia.

No se reparó en gasto

ni en problemas de conciencia.

 

Fueron muchos invitados

de variada procedencia.

No pensaron en echarlos

ni en cribarles la nasciencia.

 

Acudió don Pedro Sánchez

que es un hombre con paciencia,

que ama mucho nuestra España

y es doctor en resiliencia.

 

¿Sirvió de algo o de poco

anunciarlo hasta en Florencia?

Preguntádselo a Mazón

porque vino de Valencia.

 

Las banderas ondeaban

gozando de autonomía,

de chófer y presupuesto

y alguna secretaría.

 

Todos estaban en fila

y estaban en fila india,

recibiendo al Gobierno

y hasta a alguna que otra sandia.

 

Ya llegan unos ministros,

todos son gran eminencia.

Saludaron a los presis

con aire de suficiencia.

 

Juanma Moreno Bonilla

como un guardia de academia

acordose del olivo

y olvidose de su esencia.

 

Los dineros poco importan

pues los cobran en Palencia,

que hablan claro castellano

y lo suyo es la obediencia.

 

Todo el mundo está feliz,

no hay rencor ni hay diferencia.

Parece aquello la ONU:

¿Quién lo duda? Es evidencia.

 

Pero hay una que se niega

a aguantar tanta falacia:

tira, arroja el pinganillo

cuando habla el de Bizcaia.

 

La de Sol es muy rebelde

y aunque no ame la violencia

mandaría a más de uno

a casa con su dolencia.

 

Isabel Díaz Ayuso

niega el beso a la García

y con cajas destempladas

la despacha y la humilla.

 

Y así se acaba la historia:

cruzando la Celtiberia

en coches de gasolina

que son de gran eficacia.

 

Y así regresan a Mérida

que es ciudad de buena estancia.

No tienen vías ni trenes

mas no les falta farmacia.

 

Del palacio de Pedralbes

huye el vasco hacia Vitoria,

harto ya del catalán

a casa de los Ajuria.

 

Y ya vuelven a Toledo,

por más o menos cuantía.

Y hasta a Ceuta y a Melilla

regresan sus señorías.

 

Van al puerto de Castilla,

y a Oviedo con gran prestancia.

Valladolid los reclama

hasta la otra conferencia.

 

Vuela por el cielo el Falcon

bien presto a su residencia.

El buen ciudadano implora:

¡Vuelva pronto, Su Excelencia!

 

Diego Pardos

Soy un hombre del franquismo, pues nací en Daroca en 1974. Pasé mi infancia en un lugar de la Celtiberia llamado Used y acudí a clases de bachillerato en Teruel, como Antonio Mingote (con resultados notoriamente distintos). En dos ocasiones gané (ex aequo) el Concurso de cuentos infantiles “Tertulia Goya” de Santander (años 2011 y 2015) y escribí la novela Las autonomuchas. El discreto exilio de Fernando Vizcaíno Casas (SND Editores, Madrid, 2018), con prólogo de Eduardo Vizcaíno de Sas. Y una segunda parte, en edición no venal. No contento con ello también colaboré en el periódico satírico La Gallina Ilustrada (2019-2020). Escribo, algunas veces, en el Diario de Teruel.

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