¡MUY BUENOS DÍAS!
Bajo el velo de la noche, su trono la mesa
reposa la dama, preguntándome ¿eres mujer o quimera?
Nos adentramos en el lunes, y he encontrado una obra de pintura de la que no puedo dejar pasar la oportunidad de enseñaros. Me ha llamado la atención todo el conjunto y los detalles del lienzo, al igual que el título.
David Michael Bowers. Chambersburg (Pensilvania) 1956 . Obtuvo su graduación en La Escuela de Arte de Pittsburgh (Pensilvania). Ilustrador. Realismo, simbolismo. Ha ganado infinidad de premios y medallas, así como realizado numerosas exposiciones. Sus obras se encuentran en colecciones privadas en los Estados Unidos y Europa, así como en el Museo de Ilustración Estadounidense en Nueva York y la Galería Nacional de Retratos en Washington, DC.

«Diosa de la decadencia»
Mirada oceánica, un verde azulado
de aguas profundas que nada revelan.
Melena ondulada, salvaje o mansa se queda,
es como el azabache, desprende esa fuerza.
Cae sobre ella un jardín desbordado
las flores son grandes, el mundo enmudece
corona con uvas y aromas mezclados
haciendo que sienta así su reinado.
Son las esmeraldas tomando su paso
con el oro blanco, perlas de inocencia
te han engatusado, mar encapsulado
lluvia congelada donde no hay barco.
Y viste de blanco, un hombro desnudo,
el otro un volante de olas y fruncido
pecho al descubierto, misterioso y tímido
como una diosa nacida del gélido vino.
Monedero negro, piedras ha tejido
y un bolso de Prada invita al olvido
de lo inmaterial, perderse contigo
las piernas abiertas reclaman cariño.
Venus del exceso, rendida al desplante
en la mesa aceitunas, copa que no falte
cubierta de fresas y aquél chocolate
en una velada que hallan los amantes.
Y la cucharilla yacente en el centro,
espada rendida o deseo entreabierto
bandeja dorada, espejea el pecado,
la escena se dobla, se vuelve legado.
Estatua dorada, me lleva hasta el vino
parece que es Baco en un sueño divino
y ella, con gesto burlón, sabiéndose dueña
de tal ocasión, podría llevarte a la perdición.
Diosa de la decadencia, pasión que aflora,
que deja huella, el brindis al eterno exceso,
la que ríe en alto y provoca un abismo espeso.
***
Desde vuestra revista digital La Paseata os deseamos que tengáis un día lleno de luz y color. No quisiera por nada del mundo, llegar a un proceso de cambio que implique un declive y deterioro en los valores humanos.
MMB

