(XXXII) Año 2025. 50 Causas: España, paraíso delincuencial. Por Antonio E.

España, paraíso delincuencial.

«En la España sanchista el código penal actual es el Pulgarcito de la chusma que roba, viola, y asesina sin temor a la justicia»

Que España se ha convertido en el paraíso soñado por la delincuencia criminal foránea, ya nadie lo duda. Leyes laxas legisladas por políticos vendidos, donde los únicos derechos existentes solo se aplican a los que vinieron para delinquir. 

Leyes que han legalizado el robo de nuestras viviendas. Leyes que protegen al defraudador, al malversador, al golpista, al cerdo que se enriquece al amparo de todos y cada uno de los grupos que gobiernan.  

Leyes que permiten la multirreincidencia, el robo continuado, el escarnio a la víctima. Leyes que amparan a políticos corruptos, los mismos que desde el poder legislan su impunidad. Leyes impropias en un estado de derecho occidental. Leyes antidemocráticas para uso y disfrute exclusivo de la basura que las aprobó. Leyes que amnistían al delincuente catalán, al ladrón socialista, leyes que exoneran y legalizan al criminal vasco. Leyes impropias en un estado de derecho. 

España como parada y fonda de toda la basura carcelaria conocida, comenzando por decenas de miles de delincuentes marroquíes, previamente amnistiados por su rey, y cuya llegada a España se la debemos al personaje que se humilla ante el rey magrebí. Se sabe y se tolera.  

También argelinos y otros elementos del mismo continente africano, gentes que no vinieron a trabajar, sino a delinquir. Ni el gobierno sabe cuántos ilegales pululan por nuestras calles. ¿Se preocupa Sánchez dónde y cómo van a vivir las personas que “libera”? ¿Quiénes van a sufrir sus desmanes? Para nada.  

El problema de la vivienda para esas personas queda soslayado con la ley que permite y ampara la ocupación masiva de nuestras casas, en cuanto a su manutención, también correrá a cargo del que sufra sus robos. ¿Aún no lo saben ustedes?  

Leyes que toleran las bandas del este, cuya multirreincidencia debería llevar aparejada la inmediata expulsión. ¿Quién está detrás de esta ignominia? Bandas latinas, y de otras procedencias entran sin traba alguna por nuestras fronteras, sin que las autoridades comprueben sus antecedentes penales. Solo una ciudadanía patética y cobarde hasta la náusea podría soportar tamaña vejación. 

Todos sabemos que, para ayudar a morir dignamente a los enfermos de ELA, Sánchez no da ni un puto euro, para los crápulas que practican el buenismo enriqueciéndose a costa de la desgracia ajena, me refiero a las ONGs, chorro de millones. ¿Protestamos ante esa canallada? No. 

En la España sanchista el código penal actual es el Pulgarcito de la chusma que roba, viola, y asesina sin temor a la justicia. A su vez los jueces, por imposición política, liberan a los delincuentes dejando a la ciudadanía a merced de la escoria importada. Mientras los delitos no afecten a esta repugnante clase política, serán las clases más desfavorecidas las que sufran sus acometidas. ¿Hasta cuándo? 

En cuanto a estos energúmenos de baja estofa, chinches de meublé que medran y resoplan sin tener repajolera idea de nada, más les valdría que pusieran más neuronas en su cerebro, y menos silicona en sus falsas tetas. En tiempos pretéritos habrían sido vulgares pajilleros en cines baratos, hoy regentan checas en los platós de tv, y otros locales de mala nota donde a la verdad se la viola grupalmente. 

Que mantengamos con nuestros impuestos al lumpen internacional, es el mayor logro de este gobierno. Que una violación o trescientas, no estropeen una estadística. Que diez mil o cien mil robos con fuerza no desvíen la atención de la enésima patraña sanchista. Que decenas o centenares de asesinatos cometidos por criminales extranjeros, no estropeen la estúpida sonrisa de la portavoz oficial.  

Cómo iba a estar al tanto de la realidad este vil vendepatria, infausto presidente traído a hombros por Otegui, Rufián, y el pastelero golpista, si cuando visita algún barrio humilde lo hace a veinticinco mil pies de altura engafado en el Fálcon. La cobardía marca tanto al cobarde, cómo el maquillaje al impostor. 

Qué conocimientos pueden tener sus ministros, si cuando visitan cualquier pueblo de España lo hacen en lugares cerrados, lejos de la prensa, custodiados por trescientos policías. Diríase que actúan como lo que son, huidos del deber, fugitivos de su responsabilidad, inútiles por designación sanchista. 

No digo nada nuevo que no hayan dicho antes los principales sindicatos policiales, ni escrito en algunos libros sus propios compañeros. Algunos hoy día apartados de sus unidades arbitrariamente por el gestor del desastre, un ministro del que aún no se le conoce una acción decente. Como el policía nacional Samuel Vázquez y el guardia civil Josema Vallejo, cuyos libros deberían estar en todos y cada uno de los centros de educación de España. Orden y legalidad nunca casaron con socialismo. 

Mientras la mayoría de violaciones no se denuncian por vergüenza o temor. Los robos con fuerza ya ni se tramitan, dado su creciente número y la falta de personal que lo investigue. Se crean nuevas agrupaciones, restando agentes a otras ya creadas, el chicle de Marlasca no da para más. 

 Las ocupaciones de viviendas crecen sin parar, aunque no figuren en sus estadísticas. Las agresiones no dejan de aumentar, y los hurtos menores se cuentan por centenares de miles. Mientras tanto las diferentes policías del estado se ven incapaces de luchar contra la delincuencia importada, cuya dirección corre a cargo del cantante que lo permite. 

Mientras la “ciudadanía” española convive con centenares de criminales vascos, cuyos crímenes están por resolver. Mientras la Policía Nacional y la Guardia Civil sigan viendo como sus efectivos decrecen a pasos agigantados, a la vez que sus mejores unidades son desactivadas cuando no desarticuladas, Sánchez seguirá dictándonos nuestra ruina. 

Pregúntense a que se debe tanta tolerancia con el crimen organizado, tal vez la respuesta la tengan delante de sus narices.  

Estamos a punto de implosionar, y aún somos muy pocos los que tratamos de evitarlo, qué nadie diga después que no se les avisó. 

 

Antonio E.

“Lo valioso no es lo conseguido, lo verdaderamente importante es mantenerlo”. Nacido en Valladolid, diplomado en el noble arte de trabajar y doctorando en la disciplina más importante que existe: conseguir ser un buen español. Autor de varios libros, desde siempre me gustó leer la historia de mi país, aprenderla, estudiarla y compartirla. Su desconocimiento nos aboca, irremediablemente, a tropezar en las mismas piedras de siempre. Odio la doblez, la traición, el engaño y la cobardía, rasgos que abundan cada vez más en nuestra sociedad.

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