
«Al cumplirse el segundo aniversario de la farsa electoral de aquel 23 de julio de 2023, no está de más repasar algunos resultados de este despropósito de legislatura»
En una semana en la que se cumple el segundo aniversario de la farsa electoral de aquel 23 de julio de 2023, no está de más repasar algunos resultados de este despropósito de legislatura. Y digo farsa porque gobierna –es un decir– el partido que perdió las elecciones merced a pactos contra natura para formar, según ellos, una “mayoría parlamentaria progresista”, en la que incluyen nada menos que a dos partidos de la más rancia derecha nacionalista, Junts y PNV, que son cualquier cosa menos progresistas, al menos en el sentido que les gusta a los socios socialcomunistas y a sus apoyos de esa tendencia.
Y no quiero dejar pasar que, en mi opinión, esa legislatura empezó gracias a otro fallo de una Constitución con muchas gateras, entre ellas la libre interpretación del Artículo 99, que en ninguno de sus cinco puntos dice que el candidato propuesto por el Rey tras la ronda de consultas posterior a las elecciones tenga que ser el representante de un partido, ni siquiera el del más votado, aunque esa ha sido la costumbre convertida en norma, ni, mucho menos, deja entrever en su punto 4 que, de no obtener la investidura el candidato propuesto en las dos votaciones preceptivas –“…se tramitarán sucesivas propuestas en la forma prevista en los apartados anteriores”–, haya que proponer al representante del partido perdedor que, además, no justificó más apoyos que los 121 escaños de su partido.
No sé si la interpretación de ese punto 4 fue exclusiva de Felipe VI o estuvo asesorado por el Consejo de Estado, al que también le valdría lo de ¿“De quién depende…? de la fiscalía. Muchas veces he criticado la falta de una postura más firme del Monarca ante una situación casi límite, como la que atravesaba España entonces y que se podía intuir que iría a peor sin demasiado esfuerzo intelectual. Creo que Su Majestad, con el debido respeto (que a veces cuesta), no dio la talla en aquella ocasión, aunque para ser más preciso, salvo el recordado por inusual día 3 de octubre de 2017, tras el inadmisible golpe de Estado del fugado Carlos Puigdemont, y, en menor medida, en su primera visita a Paiporta tras la DANA del año pasado, en la que mantuvo el tipo frente a la cobarde huida del presimiente, pocas veces la ha dado más allá de en lo formal. Desgraciadamente se ha adaptado muy bien al irrelevante papel de “comercial de lujo” que algunos dicen que le otorga la Carta Magna. Yo no lo veo así, sino que en realidad son la mayoría de nuestros políticos, Pedro Felónez en especial, los que sólo lo dejan demostrar su “esfuerzo” en los tediosos desfiles de invitados ante la Familia Real en el Palacio de Oriente.

Y hablando de huidas cobardes, a las que este primer ministro español es adepto –o tal vez adicto–, no lo son menos las que cada vez que le vienen mal dadas se organiza a lo largo y ancho de este mundo, que no voy a recordar en detalle aquí porque serían interminables. Esta vez el destino fue Sudamérica, donde se concentran la mayoría de países dirigidos por colegas de ideología próxima, donde ha ejercido su papel de líder de La Internacional Socialista, regalo, parece ser, de Nicolás Maduro, sin duda por medio de su maestro –y embajador del líder bolivariano– José Luis Rodríguez Zapatero, aunque en esta ocasión ninguno lo acompañaba. Ha visitado Chile, Uruguay y Paraguay, y en el primero de ellos, dirigido, muy mal por cierto, por su gran amigo Gabriel Boric –otro socialista en fase terminal–, participó en el encuentro Democracia siempre, de la que, como buenos “demócratas”, hicieron gala hablando de “ensamblar un frente contra el avance de la derecha y la ultraderecha”.
Estuvo arropado por algunos miembros del antiguo Foro de Sao Paulo (1990) que degeneró después de su fracaso con Los Objetivos del Milenio en el más numeroso Grupo de Puebla (2019) que “evolucionó” con esa nefasta Agenda 2030 propiciada por esa ONU dirigida por el NOM, en vías de nuevo fracaso. Allí estaban el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, el guerrillero colombiano Gustavo Petro y el uruguayo Yamandú Orsi, al que visitaría a continuación. Y hasta allí llegaron los ecos de su nueva derrota electoral en el pleno del pasado martes en el que quería despedirse con tres decretos y un poco de morralla de la que le gusta mezclar.
Para empezar, tuvieron que dejar de presentar los dos principales, el asalto definitivo a la Justicia, conocido como ley Bolaños y la reducción de la jornada laboral para mayor gloria de la vicesegunda y líder de SUMAR, Yolanda Díaz, para evitar un nuevo y sonoro revolcón. En los dos casos, con la participación estelar del fugado de Waterloo, el que maneja esta legislatura Carlos Puigdemont. El primero, no por la aberración jurídica que supondría la pretendida manipulación del sistema que acabaría con la separación de poderes, sino porque los separatistas quieren mucho más, como contar con un Consejo Catalán del Poder Judicial propio, que desaparezca la Audiencia Nacional y que los jueces que ejerzan en Cataluña estén obligados a saber catalán, entre otros caprichos. El segundo, porque el empresariado catalán, mayoritariamente en la derecha de Junts, argumentan que “si limitas la jornada a un máximo de 37’5 horas semanales, manteniendo el mismo salario, limitas la productividad –si no contratas a más personas– y –si las contratas– la rentabilidad y, por tanto, se pone en riesgo la competitividad –y el negocio, les faltó decir”, y ya se sabe que para ellos “la pela es la pela, tú”.
De esta forma se presentaba un paquete descafeinado de propuestas entre las que la única que tenía cierto calado era el conocido como decreto anti-apagón. Apagón del que, por cierto, todavía no han dado explicaciones convincentes sobre las causas ni se ha visto rodar la cabeza de la ministra ni de la presidente de Red Eléctrica, y que ahora quieren evitar por decreto, así son ellos. Pero no fue óbice para que, desde Uruguay, el líder menguante tratara de justificar el fracaso edulcorado acusando a los negacionistas: “Esto de ir al Congreso a votar en contra del gobierno, cuando en realidad lo que estás haciendo es votar en contra del interés general, pues me parece que es todo menos política. Utilizar esta u otra votación para ver si con esto el gobierno sufre un castigo parlamentario. No lo hemos sufrido, lo han sufrido los españoles. Pero ya les digo, si no se convalida, volveremos a llevar este real decreto ley y ya les adelanto que será aprobado”, ‘que para eso estoy yo dispuesto a dar lo que sea’.
Esta vez el Partido Popular no defraudó y su repuesta fue clara: “No es la labor de la oposición rescatar a Sánchez del abandono de aquellos que le hicieron presidente”, en la línea de lo que ya le avisara Núñez Feijoo hace dos años: “Cuando le fallen sus socios, no venga a buscar al Partido Popular”. Pero no hizo referencia Sánchez a los dos proyectos que ni siquiera fueron al pleno y que seguirán siendo objeto de la venta de España a cambio de un poco más de tiempo en el sillón presidencial, durante el verano y todo lo que pueda estirar el chicle de su traición. Tampoco le faltó chulería al amigo para vender la media docena de relleno que acompañaba al rechazado: “Pues hombre, si de siete leyes, hemos aprobado seis, ni tan mal”. Sin querer tampoco entrar en que entre las aprobaciones estaban reducir el nombre de Congreso de los diputados a simple Congreso en una reivindicación “inclusivista” de sus socios de izquierdas y para evitar que, si se añadía diputadas como en realidad pretendían, “les diputades” quedaran fuera.

Otro “triunfo” fue lo de retirar la acreditación a los periodistas incómodos, como Vito Quiles, que tanto molestan al portavoz parlamentario Pachi “Nadie” López. Y en la línea de cesiones, esta vez al PNV y sin que de momento haya pasado al pleno, el PSOE ha querido contentar al PNV con un anteproyecto de ley que sale del Consejo de Ministros y también tiene que ser convalidado en el Congreso. Esta iniciativa pretende acabar con la ley de secretos oficiales vigente desde el franquismo, desde 1968. Se trata de una vieja petición de los nacionalistas vascos y también de Esquerra Republicana y tiene como primer objetivo que los secretos oficiales no tengan un carácter permanente. Esto permitirá que vean la luz los documentos reservados del franquismo y de la transición, por ejemplo los del 23 F, y algo que le interesa de forma especial a los de Bildu, los de los GAL.
No podían faltar esta semana nuevas informaciones sobre la corrupción de lo que empezó siendo caso de las mascarillas –aunque estamos sabiendo que venía de mucho antes, incluso desde que todavía no habían llegado al gobierno, parece–, pasó a ser caso Koldo, subió en el escalafón hasta caso Ábalos y saltó un escalón más en el partido para ser ya caso Cerdán. Pero si le adjuntamos los casos Begoña y David Azagra von Karajote (el hermanísimo japonés) no va a tardar mucho, presuntamente, claro, en alcanzar el nombre de CASO SÁNCHEZ o Caso Número Uno.
La penúltima ha sido la decisión del juez de la Audiencia Nacional, Ismael Moreno, de retirar el pasaporte a Isabel Pardo de Vera, expresidente de ADIF, y al director general de carreteras, Javier Herrero. Ambos están investigados por pertenencia a organización criminal y se les investigan los presuntos delitos de cohecho, tráfico de influencias, prevaricación y malversación, ya que el juez entiende que jugaron un papel esencial en el amaño de contratos a costa de mordidas, siendo altos cargos del Ministerio de Transportes (el de José Luis Ábalos) y, por tanto, del Gobierno de Sánchez, que no se olvide este “pequeño” detalle.

La última ha sido la decisión del Supremo de desestimar la petición de la defensa de Cerdán y mantenerlo en prisión preventiva ante el evidente riesgo de destrucción de pruebas, por lo que Soto del Real va a seguir siendo su domicilio algún tiempo más. Los tres magistrados de la Sala del Supremo, Pablo Llarena, que ha actuado como ponente, Antonio del Moral y Juan Ramón Berdugo han rechazado su puesta en libertad con argumentos demoledores por considerar al tercero del Peugeot pieza fundamental de la trama de corrupción, destacando su papel directivo en la organización criminal, valiéndose de su cargo de responsabilidad en el Partido Socialista.
Además, el auto reconoce que recibían mordidas a cambio de adjudicaciones públicas, principalmente en el Ministerio de Transportes, y que «los investigados se repartían, de manera furtiva, unas cantidades portentosas e injustificadas de dinero». El Supremo no ve ningún indicio de que las grabaciones de Koldo hayan sido manipuladas, sino que las considera “extraordinariamente elocuentes de la realidad de los hechos y de la participación en ellos de los investigados”. Después de todo esto, sigue abierta la pregunta de si no se enteraba de nada el secretario general del Partido Socialista Obrero Español y presidente del Gobierno, como dijo el día que apareció el informe de la UCO, o sigue haciendo de la mentira su modus vivendi como lleva tantos años.
Y no debe dormir muy tranquilo el inquilino de la Moncloa, al que cada día se le ve más desmejorado, cuando ha tenido que reactivar el Club de la Ceja zapaterino, muy ampliado en esta versión 2025. En una nueva epístola, un grupo de artistas, políticos, catedráticos, periodistas, sindicalistas o escritores han firmado un manifiesto en defensa de Pedro Sánchez. Los de siempre, Pedro Almodóvar, Miguel Ríos, Víctor Manuel, el que le dedicaba a Franco una canción, su esposa Ana Belén, que hace apenas un mes dudaba sobre si podía seguir apoyando a Sánchez, Juan Manuel Serrat, Loles León, etc., acompañados de políticos agradecidos como el expresidente andaluz y del PSOE, Manuel Chaves, y la exconsejera andaluza y exministra, Magdalena Álvarez, ambos condenados por el latrocinio de los ERE, con sentencia firme de la Audiencia de Sevilla ratificada por el Supremo y exonerados años después de troceado el procedimiento por el Tribunal “Prostitucional” de Cándido Conde “Podrido”, es decir por Pedro Sánchez.
Con ellos los exministros Manuel Castells, Alberto Garzón, Joan Clos, Leire Pajín, Mercedes Cabrera o Julián Campo. Empezando con una clara manipulación que ellos ven como “El ataque, desde todos los frentes conservadores y reaccionarios, al Gobierno de coalición progresista y su presidente se asemeja más a una conspiración para derribar a un gobierno legítimo…”, siguen con su realidad virtual afirmando que “El Senado se utiliza como ariete, contraponiéndolo por sistema al Congreso…” y que “Una parte muy importante de los medios de comunicación y redes sociales han desatado una orgía de falsas noticias o medias verdades con el fin de crear un clima político irrespirable”.
Por supuesto arremeten contra la Iglesia, la Conferencia Episcopal Española y los EE. UU. de Donald Trump –no los de la California woke de sus colegas Bardem y Penélope, tan “socialistos” ellos– y hacen la concesión de que “Es evidente que los supuestos delitos cometidos por exsecretarios de organización del PSOE son graves y denotan crasos errores in eligendo e in vigilando”, pero no podía faltar su salvedad: “es inadmisible que un Gobierno, democráticamente elegido, caiga por un informe de la Guardia Civil, antes de celebrarse un juicio con todas las garantías en el que se acreditase la responsabilidad de la presidencia o del partido afectado”. Ni tampoco iban a terminar sino expresando su “apoyo a la continuidad de la legislatura, encabezada por el Gobierno de coalición progresista”. ¿Cómo no va a querer toda esta panda que siga este gobierno?

Transcribo un comentario al respecto de Albert Boadella, que dejaba en X y que comparto íntegro: “Mira qué bien, ahora un manifiesto en favor de Sánchez. Cada día que pasa, la verdad es que detesto más este gremio mío de la farándula. Ni son de izquierda ni son de derecha ni son de centro ni son nada, todo es mentira, es ficción. No abandonan la escena, simulan, se exhiben, hacen público lo buenos y solidarios que son. Su enorme impostura tiene una sola y miserable razón: estar con el poder que facilita los medios qué necesitan. ¿Y quién es este poder? Casualmente el PSOE, claro. Si eso alardes de compromiso social y exhibiciones los montaran los más desarrapados de la farándula, pues tendría la justificación de la supervivencia, pero miren quién firma estos manifiestos, millonarios, cómicos que han ganado fortunas y quieran seguir en el candelero. Así tienen pues claro premios, prebendas y se sienten protegidos por los medios del poder, naturalmente. No les importa ponerse del lado de los sinvergüenzas, chantajistas y separatistas ni de los que tuvieron responsabilidades criminales en el país vasco, no. Y no digamos ya de los delincuentes estafadores del partido que han sido amnistiados. Ellos son de piñón fijo. ¡Qué suerte vivir en este tiempo, qué suerte de no estar en el 36!, porque con sus manifiestos públicos algunos fachas como yo, pues seguramente acabaríamos en la checa”.
Y todavía quedan cuatro días hábiles en esta semana, antes del cierre agosteño de la Justicia, que ya veremos qué dan de sí con al anuncio de nuevos informes de la UCO o si habrá que esperar hasta septiembre, pero lo que queda de verano apunta interesante mientras siga habiendo periodistas molestos al sistema.
Y termino con una parte del comentario de la Hermana Macu Becerra O. P. dominicos a este evangelio según san Mateo 13,10-17: “Puede que pensemos que nuestra voz, nuestra presencia, nuestra denuncia no puede hacer nada, siendo esto una equivocación, porque si ante las decisiones que toman unos pocos, por muy poderosos que sean, se levanta la voz de un pueblo, siempre se escuchará esa voz”.
El vídeo del “Somos más” en la tribuna de Ferraz el 23J recortado hoy, el “máster” de Óscar Puente en el Jaime Vera, los currículums falseados por unos y por otros con el ahora “Y tú, menos”, los insultos de su tocayo López y otras zarandajas no caben ya.
27 de julio de 2025

