Yo no creo en la democracia. La democracia exige que el votante tenga capacidad objetiva de voto y que el político asuma su rol de servidor público.
No creo en la democracia. Por Julio Moreno López

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Yo no creo en la democracia. La democracia exige que el votante tenga capacidad objetiva de voto y que el político asuma su rol de servidor público.

«Al cumplirse el segundo aniversario de la farsa electoral de aquel 23 de julio de 2023, no está de más repasar algunos resultados de este despropósito de legislatura».

«La noche del 11 de abril de 1983 Gijón brilló en los “Oscar”. José Luis Garci conseguía con “Volver a empezar” el primer Oscar para una película española».

«Entre show y show internacional, a nuestro presimiente y a su “entorno familiar”, parece que se le va nublando el horizonte con un otoño que se les presenta caliente».

«Lo injusto es tener que soportar que gente así de cansina nos de la chapa cada dos por tres y lo inaceptable es aguantar que depravados nos den lecciones morales».

«Luz Casal nos lleva con sus canciones a territorios que conectan con nuestra más recóndita intimidad y que nos sorprenden con la lágrima a punto».

Tengan valor. No tengan miedo. Los que enarbolan la bandera de las libertades no van a coartar su libertad de expresión. ¿O sí?

– resumiendo: en la Gala de Cine Feroz un tío ha denunciado a otro por agresión sexual, un travesti ha denunciado a otro tío…

Los pensamientos inamovibles de algunos seres, que de pensantes tienen poco, más bien son máquinas de retener los mantras que les dictan

Pedro I el resiliente se nos ha presentado con un panfleto “bajo el sobaco” que versa sobre como estaremos por el 2050. A Spanish Odyssey

Qué dura es la vida de un chupiguay de la pradera. Pero si nos insultas Amenábar, para que tus pelis se vean más, ¡Métete tu cine en el trasero!

Para alardear de lo progre se precisa cierto equilibrio que no te arroje desde tu torre de marfil al suelo y te deje sin dientes y con la cara plana

Entiendo que bajo el brazo protector de Citizen Ferreras haya usted encontrado, señor Zarzalejos, su zona de confort, pero a qué precio