
«Esos vehículos que se mueven cómo y por dónde les salen de sus jodidas partes han pasado de ser patinetes a ser un patinazo»
Vehículos nacidos para facilitar los desplazamientos en las ciudades, pero que, con las inadecuadas formas de uso, se han convertido en su gran problema, y todo gracias a sus malos conductores. Sobre todo, representan un gran riesgo para los usuarios de las zonas peatonales y aceras, en particular para los más débiles: niños y ancianos.
Si le preguntas a Tráfico, te responde que existe una normativa de uso y unas leyes que regulan sus formas y modos de circulación; pero que el problema de que se apliquen corresponde a los ayuntamientos. Vamos, que la DGT pasa totalmente de los problemas del tráfico de los vehículos de movilidad personal. Muy curioso, por cierto.
Si le preguntas al Ayuntamiento: “¿Qué pasa con los problemas que crean y la seguridad en calzadas y zonas peatonales de su ciudad?”, te remiten a la norma que regula su uso: una friolera de 14 páginas de normas que son de obligado cumplimiento, se supone, pero que la inmensa mayoría de los usuarios de estos vehículos se pasan por “su Arco del Triunfo”. ¿Pero por qué? Pues es muy sencillo: existe la norma, y la ley, pero los agentes del orden no vigilan que los conductores negligentes las cumplan. Pasan olímpicamente de detener o multar a los infractores. Será porque no sirve para nada. Ahí radica el problema: sin agentes que las controlen, viene la impunidad con que incumplen las leyes, digamos en fino, esos usuarios de patinetes y bicicletas pelgares, circulando cada día más y con total impunidad por aceras y zonas peatonales de nuestras ciudades.
Ni los ayuntamientos ni Tráfico están aplicando unas leyes y unas normas de circulación que existen. Ni a los responsables municipales, ni a los de la Dirección General de Tráfico les preocupa la aplicación de ellas, al menos eso es lo que parece. Y se pasan “la patata caliente” los unos a los otros. O sea, visto lo visto, para nuestras autoridades la seguridad vial no es su problema.
Y las preguntas de este IaioQuePiensa —por cierto, víctima del atropello de un patinete que circulaba por una acera estrecha, después de dos operaciones y con la suerte de poderlo contar— son:
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¿POR QUÉ? No entiendo nada, de nada…
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¿CUÁNTOS MUERTOS MÁS HAN DE HABER PARA QUE LES PREOCUPE A ESOS QUE SE LLAMAN NUESTRAS AUTORIDADES? No entiendo lo barato que es para ellas…
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¿LA VIDA DE UNA PERSONA SÓLO VALE LOS 200 € DE MULTA QUE RARA VEZ SE IMPONEN? Y no entiendo por qué…
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¿A NADIE LE PREOCUPA EL COSTE PARA LAS ARCAS DE UNA SEGURIDAD SOCIAL COLAPSADA POR LAS OPERACIONES Y LA ATENCIÓN QUE TIENEN QUE REALIZAR A LOS ACCIDENTADOS?
En el país donde delinquir es muy barato, se puede estar en la calle con varios delitos pendientes de juicio sin que haga falta, de forma preventiva, encarcelar a los delincuentes. En el país donde a los ninis, a inmigrantes legales e ilegales, al parecer, castigarlos si incumplen las leyes es algo que no se debe hacer —a lo peor es que está feo—, no preocupa a nadie que no sea el perjudicado, y se acusa a estos ciudadanos, afectados, muy rápidamente, en fino, de racistas si osan cometer la osadía de defenderse.
En el país donde se aloja en hoteles a los que entran ilegalmente y se les mantiene con el todo incluido, sin que les falte de nada, y a los españoles, en caso de verse afectados por una catástrofe natural (incendios, riadas…), se les hospeda en cualquier lugar.
Es verdad, no es mentira. Pero, al parecer, en el País Más Rico del Mundo tienen más derechos los ciudadanos sin papeles, que no pagan impuestos, que los ciudadanos con papeles que, pagando sus impuestos, lo mantienen todo.
Es curioso: empecé hablando de la falta de aplicación de leyes de circulación a los vehículos de movilidad personal, de la impunidad con que circulan por la falta de control, y de pronto he acabado hablando del país donde la aplicación de las leyes, según quién, deja mucho que desear. Pero va a resultar que es verdad, que no es mentira, y que ese es realmente nuestro problema: la falta de aplicación de las leyes a una parte de nuestra sociedad. Aquí tenemos a las dos Españas que nacen de la progresía, de la España del bienestar para ellos, esa que tanto pregonan y que nadie se cree.
¿Qué pasa cuando un pastor:
¿No cuida ni protege a su rebaño?
Pues sencillamente que el rebaño se pierde.
Pero viendo cómo incumplen la ley y las faltas que cometen los miembros de LaCasta GoMierdante, no es de extrañar todo lo demás que nos está sucediendo por la no aplicación rigurosa de las leyes. La crítica constante del poder político al poder judicial, cuando no actúa como ellos quieren, nos lleva a que, sin separación de poderes, no haya democracia, sino dictadura.
Este IaioQuePiensa, después de pensar mucho las respuestas a los problemas, a esos grandes problemas que nos crea LaCasta Política Profesional —un día sí y otro también, al no querer solucionarlos— concluye: Si la solución al problema está en manos del problema, este jamás podrá ser solucionado.

