
«Tenemos dos REVERTES famosos. Un torero de finales del siglo XIX, fallecido en Madrid a principios del siglo XX, y un académico de número de la Real Academia Española, famoso por diversas circunstancias»
Tanto uno como otro se han enfrentado a la vida de una forma heroica y admirable. El torero Reverte a través de una carrera artística llena de cornadas, muchas de ellas bastante graves. Su paso por la tauromaquia le permitió salir de la miseria. Procedía de una familia pobre de Alcalá del Río. Su éxito en los toros le permitió conducir el primer coche de gasolina que llegó a Sevilla.
Arturo Pérez Reverte es un escritor, periodista y reportero de TV. Académico de la lengua. Nacido en Cartagena en el 1951. Ha cosechado gran parte de su fama como corresponsal de guerra, actividad en la que ocupó la primera parte de su vida. Gran escritor de una importante serie de novelas, muchas de ellas llevadas al cine, entre las que destaca la saga dedicada a Alatriste, un extraordinario capitán de los tercios de Flandes.
Cada vez que es entrevistado ante las pantallas de televisión desata por completo mi admiración. No voy a revelar si estoy de acuerdo con sus aseveraciones o no. Como en casi todo, apruebo algunas y no estoy de acuerdo con otras. Para mí, lo más importante, es como lo hace. Y como elude las “cornadas”.
En medio de la cantidad de ignorantes presuntuosos que pululan por los medios, presumiendo de conocimientos y pontificando sobre cuanto se les pone a tiro, nos encontramos ante un discurso apasionado en el fondo, pero mesurado en las formas. Perfectamente planificado en su desarrollo, lleno de citas nacidas de la experiencia personal y de un constante acceso a los libros.
Intelectuales de la categoría de Pérez Reverte son una buena noticia para aquellos que deseamos ampliar nuestro conocimiento, así como para el mundo de la cultura en general. Nos transmite datos fiables y contrastados, nos hace pensar con afirmaciones que el mismo ponente considera discutibles y no inmutables.
Desde siempre soy un gran admirador del talento. Ese que surge espontáneo y sin presunción. Soy un enamorado de los escritores que transmiten a sus personajes sus sentimientos y experiencias sin tratar de ocultarlos.
Espero con ilusión cualquier aparición de Pérez Reverte en los medios. En ellas llama al pan, pan y al vino, vino. Pero siempre bien documentado, contrastado y experimentado. Supongo que media España se le habrá echado encima tras la última entrevista. Decía un viejo amigo cazurro una frase que Pérez Reverte comparte: Esos refrescones…

