Fray Perico I el Resiliente sigue haciendo amigos en el exterior y en los juzgados. Por Antonio de la Torre 

Fray Perico I el Resiliente

«Utiliza la palabra genocidio conscientemente, con la finalidad de contentar a sus socios del lado oscuro de la historia que lo mantienen en Moncloa, donde tan cómodo se encuentra»

Comenzaba una trágica semana en la que se cometieron dos asesinatos, con el monólogo  show de Fray Perico, sin preguntas y menos maquillado que en sus últimas apariciones, tal vez porque tocaba vender sus mentiras y no dar ningún pésame ante una tragedia o un hecho luctuoso.  

En esta ocasión lo hacía para anunciar solemnemente, como casi siempre, una serie de medidas que según Moncloa “responde al sentir de la mayoría de la sociedad española. Supongo que se refiere a las “mayorías” con las que se mueve su fiel José Félix Tezanos para fabricar sus encuestas del CIS. Habló de nueve medidas en concreto contra el Estado “genocida” de Israel que se empezaron a quedar en nada antes de aprobarlas en el consejo de ministros, ministras y ministres del martes. Algunas, ya antiguas, como la del nunca ejercido embargo comercial a Israel que anunció hace más de un año  y otras como prohibir el paso de aviones americanos que no puede evitar que hagan escala en las bases de Morón y Rota. Pero, eso sí, lo mismo que fue uno de los primeros, si no el primero, que se adelantó en junio de 2024 en reconocer al Estado palestino, también lo ha sido en llamar genocida al de Israel. Con su grandilocuencia habitual dijo sobre la actuación de Israel que “Esto no es defenderse, no es ni siquiera atacar, es exterminar a un pueblo que está indefenso. Es quebrantar todas las leyes del derecho humanitario. Y, a pesar de ello, la comunidad internacional no está sabiendo detener –él sí sabe cómo hacerlo, faltaría más– esta tragedia. Quizá, porque las grandes potencias del mundo han terminado encalladas ante la indiferencia de un conflicto que no termina y la complicidad del primer ministro Netanyahu.

Y añadió algo que ha molestado especialmente a Israel, que lo ha interpretado como una velada amenaza: “España, como saben, no tiene bombas nucleares, tampoco tiene portaaviones ni grandes reservas de petróleo”. Lo que ha hecho que Israel llame corrupto al gobierno de Pinóchez, al que acusa de utilizar el ataque a Israel y la defensa de Gaza para desviar la atención a sus problemas internos con la Justicia y no tardó en vetar la entrada a Israel a la vicesegunda, Yolanda Díaz, y a la ministra de Infancia y Juventud, Sira Rego, que no sé yo que se les habría perdido en Israel, aunque la segunda parece que es de ascendencia paterna palestina y tiene un hermano por la zona.

Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores hebreo Gideon Sa’ar le dedicó una dura frase al provocador: “Es fascinante el hecho de que los actuales líderes españoles ignoren lo que han hecho a lo largo de la historia contra los judíos. Una de las mayores limpiezas étnicas fue la deportación de todos los judíos de España en 1492”. Es lo que pasa cuando te metes en jardines que no controlas, Pedrito. Donde las dan…

Pedro Sánchez está a punto de declarar la guerra a Israel

Remató nuestro predicador con su injustificada acusación: “Nosotros solos no podemos detener la ofensiva israelí, pero eso ‘no significa que no vayamos –se ve que no debió asistir a la clase de Gramática en la que enseñaban que dos negaciones afirman– a dejar de intentarlo. Por eso, el gobierno de España –o sea, yo– ha decidido dar un paso más y poner en marcha, de forma inmediata, nueve acciones adicionales –¿a cuáles?– para detener el genocidio en Gaza, para perseguir a sus ejecutores y para apoyar a la población palestina”. Yolanda Díaz hizo suya el eslogan «desde el río hasta el mar«  y eso sí que suena a exterminio y genocidio. Lo mismo hicieron sus otros compañeros del Grupo de Puebla, el brasileño Lula da Silva, el venezolano Nicolás Maduro, el chileno Gabriel Boric, el colombiano Gustavo Petro y el que lo acompañó en el reconocimiento temprano palestino, junto a Noruega, el irlandés algo más moderado, Micheál Martin.

Ninguno se molestó en consultar el significado de la palabra genocidio antes de usarla tan a la ligera, aunque, sin duda, Sánchez lo hizo conscientemente, con la finalidad de contentar a sus socios del lado oscuro de la historia que lo mantienen en Moncloa, donde tan cómodo se encuentra. En ese mismo lado están también los antes citados, miembros destacados de lo que primero fue Foro de Sâo Paulo. Según el DRAE, en su única acepción, genocidio es el “Exterminio o eliminación sistemática de un grupo humano por motivo de raza, etnia, religión, política o nacionalidad”. No seré yo el que diga que Israel no se pueda estar excediendo en su defensa –incluso el entonces presidente estadounidense Joe Biden la calificó de legítima–, me falta la suficiente información fidedigna, pero no olvidemos que fue la banda terrorista Hamás la que empezó con su terrible atentado del 7 de octubre de 2023 que originó más de mil doscientos muertos y doscientos cincuenta prisioneros, muchos de ellos muertos hoy. 

La diplomacia de Fray Perico.

Más le valdría a nuestro presimiente tomar ejemplo del vecino del norte, donde su colega hasta hace unos días, el primer ministro François Bayrou, demostró que hay otra forma de hacer política que la de aferrarse al sillón del poder a costa de lo que sea. Al no superar la moción de confianza a la que se sometió por no haber conseguido que le aprobaran los presupuestos y su plan de ajuste, se fue, advirtiendo a sus compañeros de cámara que «Se está gestando un caos total para Francia, y perdonen que lo recuerde ahora», para reconocer a continuación ante la asamblea que “El mayor riesgo fue dejar que las cosas siguieran sin cambiar nada, seguir haciendo política como siempre, prolongar las cosas sin tomar las decisiones necesarias hasta llegar a un punto sin retorno y encontrarnos al borde del abismo –¿nos suena? –. Porque lo que hoy nos ocupa no es una cuestión política, es una cuestión histórica”.

Y se despedía, ocho meses después de su toma de posesión, con una frase que nos gustaría escuchar algún día en nuestro hemicirco y que haría bien en grabarse Alberto Núñez Feijoo si llega al gobierno y se decide a hacer lo que sus antecesores populares no hicieron bien: «Damas y caballeros, ustedes tienen el poder de derrocar al Gobierno, pero no tienen el poder de borrar la realidad. El gasto seguirá aumentando, y la carga de la deuda, ya insoportable, se volverá más pesada y más cara». ‘Casi ná, señorías’, le faltó rematar.

Como decía Jorge Bustos en la mañana de COPE: “la clase política francesa tenía que elegir entre austeridad o caos y, como si de la casta política española se tratase –añado yo–, eligió caos”. También fue un buen ejemplo el primer ministro portugués Antonio Costa cuando presentó su dimisión por haber sido implicado en un caso de corrupción y, a pesar de ser inocente, dijo: «Dimito porque la dignidad del cargo es incompatible con la apertura de una investigación”.

Hablaba al principio de dos asesinatos que buena parte de esa izquierda woke que ha conquistado la calle y los medios calificaron de accidente. El primero fue Jacob Pinto, un español de 25 años, nacido en Melilla, que se acababa de casar. Y como judío ortodoxo que era, decidió ir a Israel a realizar estudios rabínicos. Pero tuvo la mala suerte de que el autobús en el que viajaba fuera tiroteado en un atentado terrorista –¿esos que aplauden a Sánchez por llamar genocida a Israel?–, y allí murió junto a otros cinco viajeros. Lo paradójico es que esto ocurría mientras nuestro prócer condenaba a Netanyahu y pasó de puntillas por el atentado y tampoco he sabido de ninguna manifestación convocada por la izquierda para condenarlo.

La violencia política

El segundo fue el de Charlie Kirk, un joven de 32 años de los suburbios de Chicago, cristiano evangélico, casado con una chica que había sido Miss Arizona y padre de dos niños. Una nueva víctima de la violencia política por el terrible delito de defender y practicar la libertad de expresión.  Se había hecho famoso por su habilidad dialéctica, que le había granjeado millones de seguidores en las redes sociales, especialmente entre los jóvenes. Convocaba al diálogo a sus rivales ideológicos y se había convertido en el líder de las juventudes trumpistas. El propio Donald Trump lo invitaba con frecuencia a la Casa Blanca y tras su asesinato de un tiro en el cuello a más de cien metros, precisamente el 11 de septiembre, vigésimo cuarto aniversario del atentado de las Torres Gemelas.

Sucedió mientras estaba en uno de sus actos tratando de dialogar con otros jóvenes y Trump le dedicó estas palabras desde el Despacho Oval: «Me llena de dolor e ira el atroz asesinato de Charlie Kirk en un campus universitario de Utah. Charlie fue un patriota que dedicó su vida a la causa del debate abierto y al país que tanto amó. Es un mártir de la verdad y la libertad». Y señalaba a los que consideró responsables directos del asesinato: «Durante años, la izquierda radical ha comparado a estadounidenses maravillosos como Charlie, con nazis y los peores asesinos en masa y criminales del mundo. Este tipo de retórica es directamente responsable del terrorismo que presenciamos hoy en nuestro país y debe cesar de inmediato».

Tampoco he visto una especial atención por parte de nuestro desgobierno en la condena de este atentado, y sí algún comentario así: “Como defendía el derecho a llevar armas, pues debía acabar asesinado”. Como si el hecho de tener otra ideología justificara su asesinato. A propósito de esto, escuchaba en una tertulia lo que el humanista y teólogo cristiano Sebastián Castellion escribió en 1553 cuando los calvinistas quemaron vivo en la hoguera a Miguel Servet por hereje: «Matar a un hombre no es defender una doctrina, es matar a un hombre». Y es que ninguna religión, ideología o militancia, justifican un asesinato. Se ha sabido ya que ha sido detenido el autor del asesinato, Tyler Robinson, de 22 años, al que su padre, excomisario de policía, convenció de que se entregara.

También se ha sabido que su esposa, Erika Kirk  quiere coger el testigo dejado por su marido.

Termino con un breve resumen de la aventura judicial que acorrala al doctor Plagio cum Fraude. En primer lugar, lo que se refiere a su fiscal General del Estado, Álvaro García Ortiz, al que el juez del Tribunal Supremo, Ángel Hurtado, dictó auto de apertura de juicio oral y le impone una fianza de 150.000 euros que debe desembolsar en el plazo de cinco días con advertencia de embargo de bienes de no depositarla.

Según el juez, existe un vacío legal que no obliga formalmente a dimitir a un fiscal general, pero deja abierta una posible acusación por prevaricación por parte de la Sala que lo juzgue. Sólo la mediocridad de alguien que ni en el mayor de sus sueños hubiera pensado en llegar a ese nivel, puede justificar que un personaje como Álvaro García Ortiz no haya dimitido todavía y sólo de otra panda de mediocres como los que conforman el Loro Park de la Moncloa se entiende que lo sigan defendiendo.

Gracita Bolaños lo decía así: “Total confianza en el fiscal general del Estado, total confianza en los magistrados del Tribunal supremo que van a juzgarle”. La ministra de Educación y portavoz del desgobierno, Pilar Alegría no se reprime: «Este gobierno desde luego mantiene la confianza en el fiscal general del Estado y por supuesto también en su inocencia» y el que helaría la sangre de la madre de Pagaza, un tal Pachi “Nadie” López terminaba de definirse con su proverbial “ claridad”: “Lo del fiscal es que no es ninguna sorpresa –no sé si se referirá a la apertura de juicio oral, que es lo único que no ha sido sorpresa–, yo estaré siempre con quien defiende la verdad y siempre con la presunción de inocencia”.

Como decía el presidente de la Asociación Profesional e Independiente de Fiscales, Miguel Pallarés: “El ciudadano tiene derecho a que sus jueces o sus fiscales no estén con sombra de sospecha ¿Se lesiona la presunción de inocencia? en absoluto. Y si después del procedimiento resulta que son inocentes, se les repone en el cargo, se les indemniza, pero es que tenemos que respetar esas reglas del juego”

CIS de Tezanos

Por lo que respecta a Begoña Gómez, ha vuelto a declarar como imputada ante el juez Juan Carlos Peinado, en este caso por el presunto quinto delito, el de malversación de fondos públicos. Recordemos que su amiga Cristina Álvarez fue contratada como asesora por presidencia y enviaba en su nombre correos como este a la directora de comunicación de la compañía de seguros Reale: «Me dice Begoña que te traslade que le encantaría que sigáis como patronos de la cátedra». También que en su última comparecencia del pasado 18 de diciembre, la propia Begoña Gómez se expresaba titubeante con esta respuesta: “Vamos a ver, esas eran unas, las cartas, que eran unas cartas tipo, las cartas tipo que se nos enviaron, que se requirieron a la Universidad Complutense…”.

Esta vez respondió que había usado a su asesora, pero poco, aunque el vicerrector de la Universidad Complutense dice tener más de doscientos correos. Mientras, El Debate publicaba una noticia de Alejandro Entrambasaguas, según la cual, desde Moncloa, se agradecía en nombre de Pedro Sánchez a dos empresas del Ibex sus aportaciones económicas a Begoña Gómez, siempre inferiores a 100.000€: “el presidente ha tomado conocimiento de la colaboración que van a realizar y quiere agradecer la sensibilidad que ha demostrado”

Por su parte, Leire Díaz, la fontanera de Ferraz admitía en el Senado  tres reuniones con Cerdán y según recogía El Mundo decía tener “10.000 audios y 2.000.000 de documentos”. Y parece ser que ha dicho que Óscar López y Antonio Hernando, se interesaron por la información de las saunas del suegro del presidente para usarla en las primarias del PSOE. Recordemos que los hoy ministro y secretario de Estado, respectivamente, eran entonces del equipo de Alfredo Pérez Rubalcaba

También se han conocido esta semana algunas declaraciones a Telecinco y a The Objective de la exmujer de José Luis Ábalos, Carolina Perles, diciendo que, en su día, informó a la dirección del PSOE de las andanzas de su marido con prostitutas: “Es verdad que habían muchas páginas XX y carpetas de chicas y le recriminó. Trato de quitar el teléfono, hay un forcejeo en el que yo termino con el brazo lesionado, en ese momento me planteo salir a hablar con los policías que estaban en la puerta de la casa, pero me frena que tengo dos hijos con este hombre”. Asegura que alertó de la doble vida del exministro y de sus excesos a Adriana Lastra: “Simplemente les digo, pues, todo lo que estaba sucediendo y toda la inquietud que yo tenía, lo que me había ido enterando. Me había ido enterando de unas informaciones que no eran de mi agrado, obviamente. Ellas, por lo que yo supe después creo que le dan traslado a Carmen Calvo e imagino, por lo que me he podido enterar, que Carmen Calvo a su vez se lo hizo saber al presidente”. Veremos lo que da de sí esta información y las amenazas del ex para que no siga por ese camino.

No quiero terminar, a riesgo de alargarme un poco más, sin destacar la escasa presencia de unos 28.000 nacionalistas a la celebración de la última Diada y me puedo imaginar la decepción que se habrá vivido en el palacete de Waterloo pensando en aquellas asistencias millonarias de otros tiempos. Por cierto que después de haber suspendido el pleno del Congreso, en otro acto de primera vez que tanto le gustan a Felónez, no quiso menos que felicitar a sus caseros aunque parece que se le escapó una pequeña falta de ortografía que no si le perdonarán sus socios.

Irene Montero trata de paralizar la Vuelta Ciclista

Los drones rusos, Von der Leyen y su Europa de la indefinición, el aniversario del 11-S, la vuelta ciclista a España “propalestina” y el nuevo informe del CIS de Tezanos, al que no se debe creer mucho su jefe cuando no convoca elecciones pese a darle nueve puntos de ventaja sobre el PP y colocar a Santiago Abascal por encima de Núñez Feijoo en valoración, no caben ya en este artículo. 

Y copiando de nuevo la despedida de mi buen amigo Luis Antequera: “Que hagan ustedes mucho bien y no reciban menos”.

 

 

 

Antonio de la Torre

Aficionado a la política, decepcionado con mi corta experiencia en ese mundo, y preocupado con la situación de "España, S. A.". Modesto tertuliano y articulista de opinión. Comparto inquietudes y propuestas, tratando de ayudar a crear opinión para mejorar el pervertido sistema político que nos ningunea.

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