
«Solo puede haber un posible diálogo cuando las organizaciones terroristas que gobiernan dictatorialmente a su pueblo, el árabe palestino, sean derrotadas y eliminadas»
El invento de naciones ancestrales me recuerda los casos españoles de Cataluña y Euskadi, fenómenos de etnogénesis, de ensoñaciones milenarias que jamás han existido.
Es el mismo caso de Palestina que trato de indagar a través de la secuencia temporal centrándome inicialmente en la derrota frente al imperio romano, al que no voy aplicar erróneamente el adjetivo moderno de ‘imperialismo’ que comenzó a popularizarse en Gran Bretaña en la década de 1870 para describir la práctica geopolítica de dominar y someter, cuando no esclavizar, a otros pueblos, física y económicamente. Esa Gran Bretaña especialista en el dibujo de fronteras artificiales y en dejar las tierras que abandona sembradas de guerras civiles como ésta, también especialista en fragmentar otros imperios en su beneficio como hizo con España, pero eso es tema diferente que trato en otros trabajos.
Los levantamientos judíos
Citemos como central la Gran Revuelta Judía, rebelión contra el Imperio Romano, provocada por los impuestos excesivos y la corrupción del gobierno romano en Judea, que tuvo lugar entre los años 66 y 73 d.C. Esta rebelión concluyó con la destrucción del Segundo Templo de Jerusalén en el año 70 d.C., una importante derrota para el pueblo judío que culminó con la resistencia final en Masada en 73 d.C.
Judea quedó devastada, la revuelta y sus secuelas obligaron a muchos judíos a exiliarse, lo que resultó en una diáspora judía en diferentes partes del Imperio Romano. Esta victoria romana fue conmemorada en el Arco de Tito, en Roma, donde se representa el saqueo de Jerusalén y su Templo.

Aunque se dice que Palestina ya fue citada como topónimo por Herodoto en el siglo IV a. C, refiriéndose a una zona costera limitada de la provincia de Siria, término derivado del hebreo «P\’lesheth» que significa «tierra de los filisteos», la primera aparición del término Palestina, no para nombrar a ningún pueblo, cultura, creencia religiosa o comunidad política, la vemos por primera vez cuando el emperador romano Adriano renombró como castigo la provincia de Judea, tierra de los judíos, como Provincia de Siria Palestina en el año 135 d. C., tras aplastar la rebelión de Bar Kojba, con el objetivo de borrar la conexión judía con la región dándole el nombre de sus enemigos los filisteos. No existe una relación de descendencia directa entre los filisteos y los palestinos modernos, aunque el nombre de Palestina deriva del hebreo al griego «Filistea», tierra de los filisteos, pueblo del mar de origen mediterráneo que habitó la costa de Canaán en la Edad del Bronce, como así lo atestiguan las inscripciones de Karnak (1208 a.C.), y en los jeroglíficos del templo de Medinat Habu (1155 a.C.), en Tebas, mientras que los palestinos modernos son árabes musulmanes originarios de la península arábiga y otras partes de Medio Oriente. Roma lo que provocó fue lo que se ha venido en definir desde 1689 como una damnatio memoriae, en este caso para todo un pueblo procediendo a eliminar todo cuanto recordara al pueblo judío, imágenes, monumentos, templos, inscripciones, e incluso se llegaba a la prohibición de usar su nombre. Práctica por la que muchos emperadores también se vieron afectados.
Como recuerdo sirvan resumir las guerras judías:
Gran Revuelta Judía (66-73 d. C.)
Guerra de Kitos (115–117 d. C.)
Rebelión de Bar Kojba (132–136 d. C.)
Rebelión de Diocesarea (351–352 d. C.)
Revueltas Samaritanas (484-572 d. C.)
Revuelta judía contra Heraclio (614–629)
Dejamos claro que el nombre de Palestina fue impuesto por los romanos tras la citada revuelta para borrar el vínculo histórico de los judíos con la región, utilizando el nombre de uno de sus enemigos bíblicos.
Todas las alusiones a Palestina por parte de Heródoto se refieren a ella como una región integral o dependiente de Siria y en ningún caso una entidad independiente y en absoluto soberana.

Avancemos hasta el fin del dominio turco
Tras la Primera Guerra Mundial, en noviembre de 1922 se ponía fin definitivamente a una entidad política que había ocupado la historia de Europa, Asia y África durante más de 600 años. La decadencia política del Imperio otomano fue un proceso largo, pero el golpe definitivo fue el de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), en la que se sumó al bando de los imperios centrales cuya derrota trajo consigo su ruina.
También resulta inevitable hacer referencia a un lamentable episodio que se produjo en los estadios finales del Imperio y es el negado y ocultado genocidio armenio, una evacuación forzosa y letal aniquilación en masa de gran parte de la población armenia de


Anatolia oriental bajo la acusación de colaborar con el enemigo ruso, tema que daría para otro trabajo. La segunda gran consecuencia de la desaparición del Imperio Turco fue la orfandad política en la que se dejó a una amplia zona del occidente de Asia, fundamentalmente poblada por el pueblo árabe.
Es el momento en el que el Reino Unido de la Gran Bretaña y Francia se repartieron de forma secreta el control de dichos territorios y la legitimación de tal reparto se produjo mediante el sistema de Mandatos de la Sociedad de Naciones. Este sistema asignaba un territorio al gobierno de una potencia occidental con la excusa de garantizar el desarrollo de sus poblaciones bajo la supervisión de la Sociedad de Naciones, cuando en realidad se trató de una nueva manera de adquirir colonias por parte de dichas potencias a costa del reparto de las tierras arrebatadas a los otomanos tras ser derrotados en la guerra.
Este nuevo reparto territorial fue tan desafortunado que privó de soberanía a los pueblos que poblaban dichos espacios y además, estableció unas fronteras ilógicas, al albur de las potencias vencedoras, que generaron gran resentimiento en el pueblo árabe al dividirlo arbitrariamente además de que tampoco satisfacían las aspiraciones de las comunidades judías que buscaban disponer de un hogar nacional propio en Tierra Santa.
Además, el trazado de esas nuevas fronteras obvió absolutamente la suerte de otros pueblos, como los kurdos, cuya existencia quedaba condenada a ser dividida entre diferentes naciones y a ser permanentemente minoritaria en esos nuevos y diferentes estados, con la consiguiente represión y su exclusión de la comunidad internacional que se mantiene a día de hoy.

En el mapa de detalle de los valiatos de Oriente Medio encontramos el Mutasarrifato del Monte Líbano, una de las subdivisiones del Imperio otomano tras la reforma de Tanzimat en el que vemos que después de 1861 existía un Monte Líbano autónomo con un ‘mutasarrif’ cristiano, que había sido creado como patria de los cristianos maronitas bajo la presión diplomática europea después de las masacres padecidas en 1860, Cristianismo que poco a poco está siendo reducido a la inexistencia tanto en Líbano como en Siria, Irak, Irán y todo Oriente Medio.
Mandato francés y mandato británico

Como argumentos contra Israel se viene mostrando durante décadas el actual mapa de Israel en el que los judíos han ido arrinconando a los palestinos incluyendo a Mahmut Abbas también conocido por la kunya Abu Mazen político palestino que ejerce como actual y primer presidente del Estado de Palestina desde el 2 de junio de 2014, y tercer presidente de la Autoridad Nacional Palestina.
Se habla permanentemente de robo de tierras palestinas pero para aclararlo es necesario decir que lo que hacen es emplear el dibujo interpretándolo como Palestina reflejando las fronteras del estado de Israel y emplear una secuencia 1946, plan NU 1947, 1949-1967 y 2008. Lo curioso es que los enemigos de Israel siempre han dicho que sus fronteras son artificiales y si lo son y corresponden a las de Palestina, según ello, ¿no quiere decir que las de Palestina lo son también?
Ahora debemos remitirnos a los mapas históricos que tienen que ver con Francia y Reino Unido y cómo dibujaron fronteras arbitrarias exclusivamente a su necesidad y objetivos reuniendo bajo mismas fronteras a pueblos que nunca tuvieron que ver unos con otros o fragmentado dentro de diferentes fronteras a los que consideraban podrían suponer un obstáculo a sus intenciones geopolíticos.

Por ello vemos el mapa en el que el Reino Unido decidió traer del olvido la denominación Palestina y donde se define el Mandato Británico de Palestina en 1920. Si damos algo de contexto todo ese territorio que aparece en el mapa incluyendo los territorios circundantes habían formado parte del imperio otomano como los espacios donde leemos Siria, Iraq, Arabia o Egipto.
Al luchar junto al imperio centroeuropeo durante la IGM, sepamos que los dos principales bloques que se enfrentaron durante la Primera Guerra Mundial fueron la Triple Entente (Francia, Reino Unido, Rusia y luego EE.UU. y otros aliados) y la Triple Alianza o Imperios Centrales (Alemania, Austria-Hungría y el Imperio Otomano, aunque Italia se cambió de bando).
Como perdedor el imperio otomano, Inglaterra y Francia se lanzaron como depredadores sobre sus restos incluso antes de la finalización de la guerra 1918, pues ya en 1917 el imperio británico ya controlaba la zona. Bajo el amparo de la Sociedad de las Naciones (SDN), Sociedad de Naciones o Liga de las Naciones organismo internacional creado por el Tratado de Versalles el 28 de junio de 1919, se propuso establecer las bases para la paz y la reorganización de las relaciones internacionales una vez finalizada la Primera Guerra Mundial.
En ese organismo el Reino Unido se comprometió a establecer una patria judía en ese territorio que le fue entregado con esa condición y que recibió con esa exclusiva finalidad.

Para cumplir ese mandato disponía de esas fronteras que vemos en el mapa de 1920 en la que se incluye tanto el estado de Israel como lo que hoy es el reino de Jordania y se contemplaba que los judíos pudieran inmigrar a todo ese territorio, tanto Israel como Jordania.
Pero ¿cuándo cambió la definición sobre Palestina?, sería en 1922 cuando de forma totalmente arbitraria el Reino Unido trazó una línea a caballo del río Jordán y declaró la parte oriental como Transjosdania y al resto pasó a denominarlo como Palestina violando los términos del Tratado por el que la Liga de naciones le había dado el control de este territorio, demostrando que lo que Abbas reclama como territorio ancestral palestino es totalmente falso y arbitrario.
Bajo el imperio otomano no existía ninguna Palestina, región ni distrito administrativo, tal como hemos visto anteriormente, sí, por ejemplo, un territorio cristiano en Líbano. Los otomanos la incluían como parte del espacio de Siria, denominándola históricamente como Bilad al-Sham, antigua provincia del Califato Rashidun, el Califato Omeya, el Califato abasí y el Califato fatimí ubicada en lo que hoy llamamos Siria, Líbano, Israel, Palestina y Jordania aproximadamente.
Así que dejemos claro que durante el imperio otomano nunca se mencionó ni territorio ni gentes que atendieran a la denominación como Palestina. En segundo lugar cuando los británicos reinventan la denominación en 1920 le dan unas fronteras radicalmente distintas a las que inventan de nuevo dos años después, en esa magistral pirueta de dibujo de fronteras que caracteriza a los británicos y que vemos en 1922.

Con esto queremos demostrar la idea de Palestina y palestinos como recreación británica a partir del hecho histórico del Imperio Romano cuando fueron derrotados los judíos tratando de borrar de la memoria la palabra ‘Judea’ y cambiándola por la de ‘Siria Palestina’ para arrebatársela a los judíos.
Esa palabra Palestina no era ni es propia, por muchos que se insista, de medio Oriente, era exclusivamente de Roma y Europa, recordemos que la ‘P’ no se pronuncia en árabe, es la ‘F’ precisamente porque deriva de ‘Filistea’. Los británicos son responsables de establecer artificialmente esa Palestina, dibuja unas fronteras que luego cambia en 1922, dejando en evidencia que la definición de Palestina es completamente arbitraria, y cuya imagen es empleada por los enemigos de Israel para la reclamación de la supuesta ancestral Palestina, que bien podría haberse incluido dentro del territorio gobernado por la monarquía jordana, hachemita, que proviene del linaje árabe de los Banu Hashim (hijos de Hashim), clan de la tribu Quraish en La Meca, dinastía que gobernó inicialmente en Hiyaz (actual Arabia Saudita), donde su figura principal fue el Jerife de La Meca, y después del fin del Imperio Otomano, y cuyos descendientes fueron colocados por los británicos como reyes en Irak, luego derrocados, y en Jordania, donde continúan reinando actualmente.
En la evolución del mapa exhibido por Abbas se representa una apropiación de tierras arrinconando a un pueblo palestino, cuando lo que los británicos hicieron entre 1920 y 1922 fue amputar un 75% del territorio prometido inicialmente a los judíos que tuvo como consecuencia que con ello se creó un ‘primer estado palestino’ que solo existía en la narrativa y definición británica, con lo que al crearse el estado de Jordania, como ‘Transjordania’ inicialmente, nace el estado palestino y los árabes que vivían al oeste de la línea del río Jordán quedaron nombrados como palestinos sin ninguna otra justificación histórica anterior como estamos viendo. Lo que sí podemos afirmar es que al trazar esa línea realmente el primer estado palestino es precisamente Jordania.
En cuanto al plan de Naciones Unidas de 1947 no le arrebataba territorio a esa Palestina que nuca anteriormente había existido, sino que al territorio que ya era una cuarta parte de lo definido como Palestina en 1920, creado definido para crear la patria judía se le comienza a arrebatar la mitad de lo prometido a los judíos para entregárselo a los árabes ‘palestinos’ a los que primero se les crea el reino ‘palestino’ de Jordania y luego se les comienza a dar más tierra de Israel con un nuevo ‘estado palestino’.
En este momento cuando se propone la creación de dos estados, uno judío y otro palestino, en 1947, los judíos aceptan a pesar de que era ya la octava parte del territorio prometido, tras su largo viaje secular de éxodos, guerras y exterminios.
En ese momento entra en juego Mohammed Amin al-Husseini, (1897-1974) líder y fundador del movimiento nacionalista árabe palestino, líder religioso musulmán en su calidad de gran muftí de Jerusalén, quien durante la Segunda Guerra Mundial colaboró tanto con Italia como con Alemania ayudando a los nazis a reclutar musulmanes bosnios para las Waffen-SS y llegando a solicitar respaldo para la independencia árabe y apoyo para oponerse al establecimiento en Palestina de un hogar nacional judío. Al final de la IIGM, quedó bajo protección francesa y luego buscó refugio en El Cairo sin llegar a ser juzgado en Núremberg.

Amin al-Husseini rechazó el plan de partición y creación de un estado palestino establecido por la ONU en 1947 aprobado por Resolución 181 el 29 de noviembre, que proponía la partición del Mandato Británico de Palestina en dos estados, uno judío y otro árabe, con Jerusalén bajo un régimen internacional. Esta resolución fue aceptada por los líderes judíos y la mayoría de los países que votaron a favor, pero rechazada por los árabes y los países árabes, y sentó las bases para conflictos posteriores en la región y condenando a los’palestinos’ a no tener estado.
Su protegido y seguidor Abdul-Rahman ‘Azzam Pasha, primer secretario general de la Liga Árabe (1945-1952), rechazó cualquier compromiso con los sionistas, y anunciando que los árabes exterminarían a los judíos israelíes pues no querían ningún estado de Israel.
Aunque parezca de chiste si los ingleses hubieran nombrado ese territorio en 1920 como Haurán, Maán o Shazán, hoy tendríamos una guerra entre israelíes y haraunitas, maanitas o shazanitas.
El movimiento árabe palestino siempre se ha planteado el exterminio de los judíos con la frase de “desde el río hasta el mar” precisamente por ser la creación de Amin al-Husseini.
Por eso se produjo la guerra de 1948 o guerra de independencia israelí desembocando en el tercer mapa de 1949-1967, vemos en blanco lo que se deja a Israel precisamente el desierto del Neguev y las partes menos fértiles, a pesar de lo que han sobrevivido, recuperando algo de terreno quedando Samaría y Judea bajo control jordano, nombrado Cisjordania para no emplear la palabra Judea, ‘país de los judíos’. Igualmente Cisjordania no tiene ningún antecedente histórico pues fue inventado en las últimas décadas para evitar la auténtica denominación de Judea. Egipto, por el oeste, terminó controlando Gaza.
Durante el mandato británico se fueron asentando también judíos en los territorios ancestrales de Samaria, Judea y Gaza ya que era parte la tierra prometida y allí además se encontraban viviendo antes de la guerra de 1948. Estos pobladores judíos que nadie protegió fueron exterminados o expulsados durante esa guerra y sus propiedades derruidas hasta los cimientos borrándolas del mapa como la ancestral comunidad judía de Hebrón, pues en esos lugares habían existido judíos desde siempre. Situación de exterminio que se está llevando a cabo actualmente con los cristianos de Oriente.
Gamal Abdel Nasser, presidente de Egipto, promotor del panarabismo y la unidad árabe a través de iniciativas como la República Árabe Unida de Egipto y Siria, poco antes de la guerra de 1967 también anunció y promovió como objetivo el exterminio judío aunque ya sabemos que duró seis días y no le salió el plan.
Ni Cisjordania es de Jordania ni Gaza es de Egipto, a ninguno de esos países se les confió esas tierras ni por el mandato británico ni por la ONU, territorios ocupados en la agresión de 1948.
Es interesante recordar que en la primera declaración de constitución de la OLP en 1964 (luego revisado en 1968), establecía la noción de Palestina como un territorio único y buscaba la destrucción de Israel, no reconociendo la identidad de Judea, Samaria (Cisjordania) o Gaza como fuera de Palestina, sino como parte del territorio palestino a ser liberado. El Pacto Nacional Palestino de 1964 definía un palestino como alguien que vivía en Palestina hasta 1947 y reclamaba todo el territorio del Mandato Británico para un estado palestino, consideraba que «Palestina en las fronteras que existían en la época del Mandato Británico de Palestina es una unidad regional integral» y negaba la legitimidad del sionismo.
La conclusión es que solo puede haber un posible diálogo cuando las organizaciones terroristas que gobiernan dictatorialmente a su pueblo, el árabe palestino, sean derrotadas y eliminadas.
ANEXOS
Secuencia temporal primitiva
III milenio a.C. hasta la época romana. Comienza el Periodo cananeo: las poblaciones seminómadas cruzan el Jordán y penetran en Canaán.
Siglo XIV-XIII a.C. No se conocen con exactitud la fecha de nacimiento ni la fecha del Éxodo, pero según la cronología bíblica, se estima que Moisés nació en el siglo XIV a.C. y murió alrededor del siglo XIII a.C., lo que sitúa el Éxodo y su vida en este período.
Segunda mitad siglo XIII a.C. Salida de Egipto, el Éxodo. Esta salida de los israelitas de la esclavitud en Egipto hacia la Tierra Prometida se considera un evento clave, aunque la interpretación de su exactitud histórica varía entre los investigadores. El libro del Éxodo narra la liberación de los israelitas de la esclavitud en Egipto bajo la guía de Moisés, un evento que sentó las bases de su identidad como nación. Una prueba histórica del siglo XIII a.C. es la estela de Merenptah (1208 a.C.), el sucesor de Ramsés II, que menciona a «Israel» por primera vez como un pueblo en Canaán, sugiriendo su presencia en la región.
Los israelitas vagaron por el desierto durante 40 años después de ser liberados de Egipto, como castigo de Dios debido a su falta de fe al dudar de la conquista de la Tierra Prometida y de sus líderes, Moisés y Caleb. Esta peregrinación terminó con la muerte de toda la generación que había salido de Egipto, excepto Josué y Caleb, permitiendo que sus descendientes entraran en la tierra prometida. Josué fue el sucesor de Moisés y lideró a los israelitas por el desierto, entrando luego en la tierra de Canaán.
Siglo XIII-XII a.C. Vida de Josué quien entró en Canaán, cuando cruzó el río Jordán el décimo día del mes de Nisán. Tras la muerte de Moisés, Dios encomendó a Josué la tarea de guiar al pueblo de Israel a través del Jordán para tomar posesión de la Tierra Prometida.
1040-966 a.C. David reina en Judá. Reinado de David en Jerusalén: emprende campañas militares contra los enemigos de Judá e Israel y vence a los filisteos, amonitas y arameos. Durante su gobierno, Israel pasa de reino a imperio. En Hebrón fue rey de Judá durante siete años y medio, y en Jerusalén fue rey de todo Israel y de Judá durante treinta y tres años, con un reinado que perduró cuarenta años. El reinado de David en Jerusalén marcó la unificación de Israel y Judá bajo un solo rey, convirtiendo a Jerusalén en la capital del reino tras su ascenso como rey de Judá en Hebrón.
1021-1000 a.C. Primer rey del reino de Saúl. Fue ungido por el profeta Samuel y reinó sobre la monarquía unida de Israel, estableciendo su sede en Gaba. Su reinado terminó tras su derrota y suicidio en la batalla del Monte Gilboa contra los filisteos.
995 a.C. Termina la reconstrucción del Templo de Jerusalén. La fecha de finalización de la construcción de un templo en Jerusalén depende de cuál se refiera: el Primer Templo (Templo de Salomón) se finalizó hacia el 995 a.C., mientras que el Segundo Templo se completó alrededor del 515 a.C., y el Templo de Herodes (que era una remodelación) se terminó cerca del 20/19 a.C.
970-931 a.C. Reinado de Salomón: obtiene una paz duradera. Reconstruye ciudades importantes como Megido, Hazor y Gazer. Construye el Palacio de Jerusalén. Se convierte en el rey más rico de Israel.
931 a.C. Muerte de Salomón. El Rey Salomón nació alrededor del año 990 a.C. y falleció en Jerusalén aproximadamente en el 931 a.C., a la edad de 59 años. Aumentan las tensiones entre las diez tribus israelitas del norte y las de Judá y Benjamín en el sur. El territorio de Israel se divide en dos estados: el Reino de Israel en el norte y el Reino de Judá en el sur.
930 a.C. tras la muerte del rey Salomón, el Reino de Israel (una monarquía unida) se dividió en dos reinos: el Reino de Israel (norte) y el Reino de Judá (sur), siendo el año 930 a.C. la fecha comúnmente aceptada para esta división. Esta división se originó por una rebelión de las diez tribus del norte, que no aceptaron al nuevo rey Roboam, hijo de Salomón, y se separaron, proclamando a Jeroboam como su propio rey en la ciudad de Siquem.
820 a.C. Reinado de Jeroboán II, quien reinó 41 años (820 al 779 a. C.). Jonás fue profeta en el reino de diez tribus durante el reinado de Jeroboán II., Es la misma persona a quien Yavé comisionó para proclamar juicio contra Nínive, por lo que es considerado el autor del libro bíblico homónimo.
722 a.C. El Imperio asirio conquista el Reino de Israel culminando un proceso de dos décadas de invasiones y ataques por parte de los asirios, en particular el rey Tiglat-Pileser III. Tras la toma de la capital, Samaria, una gran parte de la población israelita fue deportada a Asiria, llevando a la desaparición del reino como entidad independiente y su anexión al imperio asirio.
597 a.C. El Imperio babilónico conquista el Reino de Judá. Nabucodonosor II, conquistó el Reino de Judá en dos campañas importantes, en 597 a. C. y la destrucción final de Jerusalén en 587/586 a. C., lo que llevó al exilio masivo de sus habitantes a Babilonia y el fin del reino como estado independiente., lo que se conoce como el Cautiverio de Babilonia.
597 a.C. Nabucodonosor II nombra a Matanías rey de Judá, último rey de Judá antes de la destrucción de este reino a manos de los babilonios. Nabucodonosor, según relata la Biblia, colocó a Sedequías, un tío de Matanías, sobre el trono de Jerusalén tras la conquista del reino de Judá. Matanías era el nombre original de Sedequías antes de que Nabucodonosor cambiara su nombre y lo designara rey.
334 a.C. Los persas son derrotados por Alejandro Magno, incluyendo a Israel. Alejandro Magno derrotó decisivamente al Imperio persa en una serie de batallas, comenzando con la Batalla del Gránico en 334 a.C., seguida por la Batalla de Issos, y culminando con la batalla de Gaugamela en 331 a.C., que selló la caída del Imperio persa y consolidó el dominio de Alejandro sobre Persia.
164 a.C. Judas Macabeo recuperó Jerusalén al liderar la Revuelta de los Macabeos contra el Imperio Seléucida, culminando con la reconquista y purificación del Templo en 164 a. C., evento que se conmemora con la festividad de Janucá. Tras una serie de combates en los que los macabeos utilizaron tácticas de guerrilla contra el poderoso ejército seléucida, entraron triunfantes en Jerusalén, restauraron el culto judío y restablecieron los servicios tradicionales en el Templo.
134 a.C. Juan Hircano I, de la dinastía asmonea, gobernó como etnarca y sumo sacerdote de Judea y Jerusalén desde el 134 hasta el 104 a.C., tras suceder a su padre Simón Macabeo. Durante su mandato, expandió las fronteras de Judea y, según se documenta, impuso la conversión forzosa a los idumeos, quienes antes eran idólatras
63 a.C. El general romano Pompeyo conquista la región, toma Jerusalén y la convierte en territorio tributario de Roma. Este evento marca el fin del Reino Judío independiente y el inicio de la dominación romana en la región, administrada primero a través de reyes clientelares y posteriormente como parte de la provincia de Judea. Esta intervención se produjo a raíz de una disputa de herencia en el trono del Reino Hasmoneo, marcando el inicio de una mayor dispersión del pueblo judío en el mundo greco-romano y parto, aunque este proceso de dispersión (Diáspora) ya se había iniciado antes.
40 a.C. Herodes I fue nombrado “rey de los judíos” por el Senado romano en el año 40 a.C., después de haber huido a Roma debido a la inestabilidad y las invasiones partas. Este nombramiento le proporcionó el respaldo necesario para reconquistar el territorio, que finalmente culminó con la toma de Jerusalén en el 37 a.C., marcando el inicio de su reinado en Judea.
26 a.C. Poncio Pilatos fue nombrado gobernador romano (prefecto) de la provincia de Judea entre los años 26 y 36 d. C., durante el gobierno del emperador Tiberio. Es conocido por presidir el juicio de Jesús y ordenar su crucifixión, un evento registrado tanto en los evangelios canónicos como en textos de historiadores no cristianos como Tácito y Flavio Josefo. 586 a.C. Primera diáspora del pueblo judío.
4 a.C. Herodes Antipas asciende al trono como Tetrarca de Galilea y Perea tras la muerte de su padre, Herodes el Grande. Fue confirmado en su cargo por el emperador Augusto, y su gobierno en estas regiones se extendió hasta su destierro por el emperador Calígula en el año 39 d.C. Durante su reinado nacieron Jesús de Nazareth o Juan el Bautista.
Secuencia temporal desde finales del siglo XIX a principios del siglo XX
- El Primer Congreso Sionista en Basilea exige una patria judía en Palestina.
1920-1948. El Mandato Británico sobre Palestina gobierna la región, durante el cual aumenta la inmigración judía, lo que genera tensiones con la población árabe.
La creación de Israel (1948)
- Un plan para dividir Palestina en estados judío y árabe acepta la ONU.
14 de mayo de 1948. David Ben-Gurion declara el establecimiento del Estado de Israel.
15 de mayo de 1948. Los países árabes vecinos (Egipto, Irak, Jordania, Líbano y Siria) invadieron Israel, iniciando la guerra árabe-israelí de 1948.
Después de 1948: Eventos clave
- Se firman los acuerdos de armisticio y se establecen las fronteras de Israel.
- La crisis de Suez, en la que Israel, el Reino Unido y Francia lanzan una campaña militar contra Egipto.
- La Guerra de los Seis Días, donde Israel derrota a Egipto, Jordania y Siria, capturando Jerusalén, Cisjordania, Gaza y los Altos del Golán.
- La Guerra del Yom Kippur, en la que Egipto y Siria atacan a Israel pero finalmente repelen el asalto.
- Un acuerdo de paz y la devolución de la península del Sinaí a Egipto dieron como resultado que Israel y Egipto firmaran los Acuerdos de Camp David.
El Israel moderno
- Se firman los Acuerdos de Oslo entre Israel y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), sentando las bases para un posible proceso de paz.
Década de 2000. La Segunda Intifada (levantamiento palestino) intensifica el conflicto israelí-palestino.
- Israel se retira unilateralmente de la Franja de Gaza.
- El conflicto entre Israel y Gaza se convierte en una guerra total en enero.
2020. Israel restableció las relaciones entre Bahréin y los Emiratos Árabes Unidos, gracias a los Acuerdos de Abraham.

