Cautivos. Por Teresita Ávila

«Saca mi alma de la cárcel, para que alabe tu nombre; los justos me rodearán, porque tú me serás propicio»

[Salmo 142:7]
Cautivos.

«El mal llamado «proceso de paz» ha dado como fruto una especie aberrante, distinguiendo a elementos que han pertenecido a la organización en puestos de responsabilidad o en la política parlamentaria»

La abolición de la esclavitud supuso, sin duda, un hito esencial para la humanidad, y lo ratifica con rotundidad la Declaración Universal de los Derechos Humanos en su primer artículo: Todos los seres humanos nacen libres Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros. Lástima que las buenas intenciones habiten en el papel y no hallen acomodo donde deberían, en la vida de los que aquí moramos, en lo cotidiano. De hecho, la actualidad del tema sigue en pantalla, con la recreación del episodio que viviera Cervantes, cautivo cinco años en Argel. Sin que este artículo acometa el despiece del hecho, he de decir que no creo en la casualidad de la elección del tema de la película de Amenábar, y que, más que nunca, se necesita una reflexión sobre la libertad, una mirada al menos.

De la privación de libertad y su sufrimiento, serían voces autorizadas las de José Antonio Ortega Lara, secuestrado por ETA, que lo mantuvo en condiciones inhumanas durante 532 días en un zulo de Mondragón, tras los cuales fue liberado por la Guardia Civil [1], y las de aquellos que tuvieron que abandonar su tierra. El historial de la banda terrorista es, por desgracia, tan extenso como evidente e infame [2]. Como una gran mayoría recuerda, provocó el exilio de entre 150.000 y 300.000 vascos y navarros amenazados [3]. El mal llamado «proceso de paz» ha dado como fruto una especie aberrante, distinguiendo a elementos que han pertenecido a la organización en puestos de responsabilidad [4] o en la política parlamentaria [5]. Esto es de locos. Vivimos todos nosotros en el zulo. Cierto es que, hasta ahora, alcanza un tamaño mayor que el exiguo cubículo donde transcurrió el año y medio de penurias sufridas por Lara.

En otras latitudes, mantenidos en pésimas condiciones durante dos años, han liberado al fin a los rehenes israelíes retenidos por Hamás desde el 7 de octubre de 2023 [6]. Como siempre, la gente común y corriente sufre injustamente la animadversión de los partidarios políticos de la causa palestina, y las consecuencias de los crímenes amañados por falsos oponentes desde sus despachos. No deja de ser otra forma de mantenernos sujetos.

Voy a decir, sin embargo, que la memoria de estas violaciones, estos atentados –a las personas, a la lógica y a la razón–, no es estrictamente la materia de este artículo. Sí que son evidentes los efectos. La causalidad deriva de la aceptación de la infamia puesto que cercena nuestra libertad, pone coto a senderos que acaso condujeran a destinos más felices. No hay duda de que toda la intención puesta en el diseño de la hoja de ruta iniciada por Zapatero [7] iría a desembocar en este charco infecto, en este pudridero que comienza a heder. Nada bueno, ni medio normal, surge de lo que no se ha concebido con ese fin. Pensemos si no es cierto que vivimos en Pottersville, un lugar en el que la decadencia lo impregna todo. La humanidad –como rasgo distintivo que poseemos– se ha evaporado, su ausencia es notoria. Todo lo que puede volverse feo, efectivamente se ha vuelto feo.

Vivimos en Pottersville. Qué bello es vivir.

Pottersville se encuentra aquí y en todo el mundo. Las semejanzas de esa deformidad progresiva que guarda Occidente, sobre todo, no se nos escapan. El ambiente irrespirable, el deterioro de la convivencia que ha privado de libertad a los habitantes de las ciudades, la insuficiencia de recursos económicos –que a punto está de liquidar a la clase media– se ha extendido con rapidez, azuzada por las sucesivas crisis de todo tipo. La falta de tiempo también. Los obstáculos que impiden un respiro, la necesaria reparación tras las fatigas del día a día que estresan, sobrecargan y deterioran nuestro bienestar. Cada vez más sometidos a las exigencias ineludibles –dicen los políticos, nuestros benefactores, que tanto miran por el bien común– el resultado es desmoralizador –no nos extrañe el imparable aumento de problemas de salud mental, de suicidios– cuando el contraste entre la realidad y la ficción que nos venden es abismal.

Si nos quedase un último consuelo siquiera, un reducto íntimo por salvar de la quema, una Arcadia donde hallarnos íntimamente, entre sabios y saberes… ¡cuánto bien nos haría! Pero, hasta de eso nos quieren cautivos [8]. El obstinado empeño en hacer tabla rasa de las mentes pensantes no dudo que lesionará de gravedad a unas cuantas generaciones. En ello están. Y las críticas, unánimes, han saltado desde el burladero a la arena de las redes sociales y a la prensa: Ridículo del Ministerio de Educación: atribuye una frase falsa a Einstein que ataca a la escuela y tiene que borrarla. Demostrado queda, por supuesto, que no tiene competencia en su nivel de estulticia –a pesar de que la LOMLOE nos atosigue a los demás, docentes y alumnos, con su farragosa doctrina de la nada–, pues no existe deseo mayor en cualquier tirano que el de un contagioso efecto incapacitante.

NOTAS________

[1] 1 de julio de 1997. Liberación del funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara

 

[2] 86 secuestrados por ETA (10 de ellos asesinados)

Secuestros realizados por la banda terrorista entre 1970 y 1997

 

Cronología de ETA: 60 años, 853 muertos y 77 secuestros

 

[3] Más de 180.000 españoles abandonaron el País Vasco por el terror etarra y la hostilidad del separatismo

 

[4] Vox carga contra Chivite y exige dimisiones por “colocar a etarras” en la Universidad Pública de Navarra

 

[5] Los etarras de las listas de EH Bildu suman en conjunto penas de más de 480 años de cárcel

 

[6] Quiénes son los 20 rehenes liberados por Hamás como parte del acuerdo de cese al fuego con Israel

 

[7] Los seis acuerdos que pactó Zapatero con ETA y que ahora Sánchez cumple al dedillo

 

Pedro Sánchez culminó en 2023 la hoja de ruta de Zapatero con ETA tras el acercamiento de presos

 

[8] Entonces no sabrán ni quienes son

Teresita A.

Mi nombre tiene una historia detrás. La culpa no fue del cha-cha-chá -como cantaba Jaime Urrutia- sino de un "accidente burocrático". Nací en Logroño y pasé mi adolescencia en un lugar de cuyo nombre siempre me acordaré. Mis banderas son el humor cervantino y la retranca de Miguel Delibes -a quien tuve el honor de conocer, ya que soy autora de un libro cuya fuente exclusiva es su obra: Fórmulas de tratamiento en la narrativa de Miguel Delibes-. Las vocaciones -al contrario que las casualidades- existen y se persiguen, como los sueños. Y los míos siempre tuvieron en el foco darle a la tecla y escribir. Además, ejerzo como profesora en un instituto vallisoletano.

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