Ganando una vida con pérdidas. Por Rodolfo Arévalo

Ganando una vida con pérdidas en Valladolid.

«Llevo unos días perdido en Valladolid, la tierra de mi mujer, Castilla y León. Es algo que ocurre en cuanto se produce algún puente medianamente largo»

Llevo unos días perdido en la tierra de mi mujer, Castilla y León. Es algo que ocurre en cuanto se produce algún puente medianamente largo. La verdad es que me gusta venir a Valladolid y si no fuera porque mis hijos tienen, por el momento, sus obligaciones en Madrid, me hubiera venido a vivir aquí hace tiempo. Más tarde o más temprano ocurrirá o no la vida decidirá. Ya no me ata nada a la capital. Tuvo su razón de ser estar allí por mi trabajo en Televisión Española, pero hoy en día, jubilado, ya no tengo por qué vivir en Madrid. Mi familia ya no está aquí. La familia cercana que me queda, aparte de mi cuñado que, sí se trasladó hace años a la capital, reside en esta provincia, Valladolid.

Mi mujer trabaja como abogado en Madrid y por necesidad y lógica allí permanecemos. Pero cabe la posibilidad de que algún día residamos de manera permanente en esta capital de provincia. Es algo natural, pues las mujeres tiran mucho hacia sus orígenes. Valladolid es hoy una ciudad en la que se tienen todas las ventajas de las ciudades grandes y todas las de las ciudades pequeñas. Aún se aparca bastante bien, aún en el centro, pero el transporte público esta muy bien para los recorridos cercanos. Goza esta capital de provincia de todas las comodidades de la gran ciudad y en muchas ocasiones del sabor de las ciudades más pequeñas.

Es una ciudad en la que todavía puede no llamarse por teléfono a los amigos para quedar, pues es lógico encontrarlos en los lugares a los que acuden habitualmente. Esto es algo difícil de hacer en una gran capital. La otra ventaja, que es la contraria es que permite no coincidir con nadie conocido, si no te apetece, ya que sabes a que lugares, no irán tus amigos.

Salvo en el cogollo central de las capitales de provincia, la tranquilidad es bastante común. Para el espíritu creativo está bien. Imagino que no tanto para el que no lo tenga y dependa más de sus experiencias vitales que de los sentimientos que se albergan en el alma. Quizás sea un romántico empedernido al que atan los sentimientos al pasado y a la juventud, porque Valladolid es la ciudad que me permitió, efectivamente ser joven e independiente de mi familia nuclear.

Por todo esto es por lo que empezaba esta Paseata diciendo que: Llevo unos días perdido en la tierra de mi mujer, Castilla y León. Es algo que ocurre en cuanto se produce algún puente medianamente largo. Lo curioso del caso es que hoy estoy por aquí, porque un amigo me dijo que se había venido a vivir y trabajar aquí a Valladolid. Son esas coincidencias de la vida que no son habituales, pero que a veces se producen. La verdad es que me gusta venir a Valladolid y si no fuera porque mis hijos tienen, por el momento, sus obligaciones en Madrid, me hubiera venido a vivir aquí hace tiempo. Más tarde o más temprano ocurrirá o no, la vida decidirá. Ya no me ata nada a la capital del país y además cada día se me hace más cuesta arriba aguantar el caótico tráfico en las calles y en las vías de circunvalación, ¿estaré ya muy envejecido? Puede que sí, que los años no perdonen y que la vida ajetreada se vaya poniendo cuesta arriba. Yo solo tengo ganas de bajar cuestas.

Ganando una vida con pérdidas.

Codicilo

Antes no había pasado, tampoco era importante Ahora no hay futuro, ningún lugar al que huir. Antes las rémoras mordían nuestros diarios pecados Ahora ya no nos limpian, es difícil lavar los vacíos Era fácil antes, con almas recién estrenadas. Hoy no paran las dudas y los remordimientos Soy tan asquerosamente vago mental, que me arrastro Huyo del esfuerzo, podría poner más en mis novelas Pero en la vida, lo que arrastramos pesa, ya no tiramos Pesa demasiado y nos agobia, porque todo nos duele ¡Qué difícil es poner en letras una historia imaginada!

Antes, corrían las teclas del teclado al escribir, hoy no Estos dedos artrósicos no se quejan pero renquean. Llevan ya el lastre de haber sido machacados trabajando Hicieron escritos, tocaron música, y hasta acariciaron. Hoy están doloridos, cansados, dolientes, y a veces secos. No tamborilean alegres, las mesas en que reposan. Dime por qué, vida, nos robaste el deseo, el impulso Las ganas de continuar el camino sin pausa y sin miedo. Da igual, no contestarás, ¿para qué? no hay respuestas Al sinsentido no podemos contestar ni con llanto ni con risa. Solo el sonido de los dedos golpeteando en las mesas En esas en las que las manos reposan, recuerdan algo pasado Las ganas de vivir, soñar y hacer millones de cosas. Ahora ya no queda casi nada por hacer y lo que queda asusta.

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

Artículos recomendados

Deja un comentario