
«Confucio es considerado como uno de los pensadores más importantes de la historia de la humanidad debido al gran impacto que ha tenido su filosofía no solo en China sino en el mundo»
En los días que corren bueno es mirar hacia el pasado. Son conocidas algunas de las máximas de Confucio como: 《Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás》, 《El estudio sin reflexión es inútil; la reflexión sin estudio es peligrosa》, 《El silencio es el único amigo que jamás traiciona》 o 《El hombre que mueve montañas comienza cargando pequeñas piedras》.
Sus enseñanzas se centran evidentemente en la moralidad, la sabiduría, el liderazgo y el desarrollo personal. Confucio K’ung-fu-tzu, nacido en el 551 a.C., es un reconocido filósofo chino cuya doctrina recibió el nombre de confucianismo. Procedía de una familia noble empobrecida, a lo largo de su vida alternó periodos en los que ejerció como maestro con otros en los cuales se desempeñó como funcionario del pequeño estado de Lu, vasallo de la dinastía Zhou, fundado en el siglo XI a. C. en la región de la actual provincia de Shandong.
Confucio trabajó como carpintero en el noreste de China, durante la época de fragmentación del poder bajo la dinastía Zhou o ‘período de las Primaveras y Otoños’ (770-476 a. C.). Tras establecerse el Imperio chino en el 221 a. C., su filosofía fue suprimida en favor del legalismo o legismo, corriente de pensamiento opuesta al confucianismo surgida entre los siglos V y III antes de nuestra era, durante el periodo conocido como de “Los Reinos Combatientes”.
Esta escuela filosófica china se centraba en la filosofía política, las leyes, el pragmatismo y la gestión burocrática. Sin embargo, dicha filosofía fue abandonada tras la caída de la dinastía Qin y el ascenso de la dinastía Han. Las enseñanzas de Confucio fueron oficializadas durante el reinado del Emperador Wu (141-87 a. C.), estableciéndose como la corriente de pensamiento oficial y más popular durante los siguientes 2000 años.
Confucio es considerado como uno de los pensadores más importantes de la historia de la humanidad debido al gran impacto que ha tenido su filosofía no solo en China sino en el mundo. La esencia de sus enseñanzas se centra en la buena conducta en la vida, el buen gobierno del Estado mediante la caridad, justicia y respeto a la jerarquía, el cuidado de la tradición, el estudio y la meditación.
Vivimos en un mundo enloquecido, veloz en todos los sentidos que no nos incita a la meditación sosegada para asumir el mensaje de Confucio cuando nos enseña que el verdadero liderazgo no mana de la autoridad, sino del ejemplo y de la coherencia interior. En esta sociedad en la que prima la búsqueda del éxito personal a toda costa, el ascenso social sin miramientos sobre los cuerpos, las cabezas y las vidas de los que nos rodean, Confucio nos ofrece su meditación que puede parecer contradictoria pero que en realidad no lo es cuando afirma: 《Si quieres permanecer en pie, ayuda a otros antes que se levanten. Si quieres prosperar, ayuda a que otros prosperen》. Frase que debe mantenernos en guardia frente a los timadores profesionales que bajo un altruismo impostado te ofrecen una prosperidad e incluso riqueza fácil, sin esfuerzo y sacrificio.
A pesar de que hayan transcurrido más de 2.500 años las enseñanzas de Confucio tienen plena vigencia cuando los ofrecen mediante la palabra y el ejemplo, la lección magistral de que la base y fundamento del todo buen liderazgo no es otra cosa que la Virtud: 《Guiar con el ejemplo, servir con compasión y actuar con coherencia》. Es decir ser modelo positivo para los demás, servir, cuidar y atender a los que te sirven y atender a un comportamiento lógico y ausente de contradicciones.
Aclaremos que los Valores son principios o cualidades que orientan nuestra conducta y son considerados como modelos positivos de comportamiento por un grupo social, mientras que las Virtudes son esos Valores puestos en acción y llevados a la práctica de forma cotidiana y habitual, convirtiéndose de esta manera en hábitos de comportamiento que nos definen ante los que nos rodean. Un Valor puede ser un ideal teórico, pero una Virtud es la materialización, es la puesta en acción concreta que demuestra ese Valor y lo convierte en parte del carácter de una persona. Por ejemplo, la honestidad es un Valor, mientras que actuar siempre con honestidad es una Virtud.
Confucio dejó un escaso legado escrito pero debemos mencionar las Analectas, una típica colección de textos expuestos en la clásica forma de pedagógicas conversaciones con sus discípulos, en los que se observa que basaba toda su filosofía moral en una enseñanza central: el ren (jen), que es la Virtud de la humanidad y a su vez está basada en la benevolencia, la lealtad, el respeto y la reciprocidad, Valores imprescindibles en las relaciones humanas. 《Un hombre sin Virtud no puede morar mucho tiempo en la adversidad, ni tampoco en la felicidad; pero el hombre virtuoso descansa en la Virtud, y el hombre sabio la ambiciona》.

