Conversaciones en el andamio: Lastimosos a petición propia o por obligación. Por Francisco Gómez Valencia

Lastimosos a petición propia o por obligación.

«Cuán lastimosos resultan Sánchez y los sanchistas a petición propia o por obligación cuando se defienden a base de frases como la del Fiscal General ante los jueces del Supremo»

«Nunca se ensucia las manos, siempre subcontrata cuando hay que matar a alguien, por eso ha durado tanto». Esta frase es literal y la escuché ayer en una serie policíaca mientras escribía estas cuatro líneas y claro, me recordó a quien todos sabemos aunque, —sin paños calientes—, cada vez más venido a menos. 

Ayer al hilo de esto mismo, pensé hacer algo que después comprobé que hicieron dos informativos diferentes (TeleMadrid y Antena3): medir los tiempos del discurso de Sánchez hablando de los diversos temas que a petición propia (unos), y sobre la corrupción (a petición del PP), el susodicho había invertido. Ambas cadenas convinieron en que a la corrupción no le dedico ni diez minutos y obviamente, la mayor parte de ellos lo hizo para recitar los casos del PP. 

Desde luego Feijóo y Abascal lo pusieron en su sitio aunque por segunda vez en los últimos días, me temo que tengo que hacer referencia a Míriam Nogueras (portavoz de Juntos por Cataluña), pues sin inmutarse dejó una perla irrefutable: «Usted es presidente gracias a los siete votos de Junts», y efectivamente la aseveración es manifiesta e indiscutible a la par que humillante, por eso hoy debe resonar con mas fuerza esa coplilla que decía: «por cuatro votos tienes el culo roto»

Me gusta como humilla «La Nogueras», no sabría decir si es por el tono condescendiente que utiliza acompasado gracias al acento catalán especialmente sobreactuado, o por el asco que lógicamente parece producirle el PSOE y sus políticas.

Tengo hasta la impresión de que la golpista lo ha debido pasar mal todo este tiempo poniendo cara de póker, mientras negociaba en nombre y a las ordenes del honorable prófugo fugado en Waterloo. De hecho yo hasta la noto más relajada ahora que puede insultar al felón sin mirarle ni a la cara. 

Al otro, es decir, a «Caradelgá», los calificativos le fastidiaron a base de bien o sobremanera, primero porque se los dedicó una mujer, y segundo porque ni tan siquiera estaban especialmente rebuscados. Ya les digo que le dolió pues en su replica, a su modo se lo echó en cara tratando de parecer mas elegante que la otra —cosa que no le sale ni queriendo—, volviendo a sacar a relucir como él y el PSOE entienden el respeto, término al que como recordarán los asiduos, hicimos mención ayer.

El Fiscal General ante los jueces del Supremo

Mal día para los pintamonas y los «bienquedas» que se piensan que con soltar una frase lapidaria o espetar un chascarrillo, se creen ganar tiempo para coger resuello o para tratar de hacer pensar a la concurrencia. Y lo digo porque como reza el título de las conversaciones de hoy, cuán lastimosos resultan Sánchez y los sanchistas a petición propia o por obligación cuando se defienden a base de aseveraciones como la del Fiscal General ante los jueces del Supremo para terminar su alegato: «La verdad no se filtra, la verdad  se defiende.»

¡Jajajajaja, Madre del amor hermoso! Si hasta me recordó a Shakira cuando odiando a Piqué cantaba eso de que «Las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan.» 

Feliz día de San Diego de Alcalá.

Españazuela a 13 de noviembre de 2025.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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