Conversaciones en el andamio: Bajezas a granel. Por Francisco Gómez Valencia

Bajezas a granel.

«Con su paso al lado creo que Mazón ya ha cumplido, más aún si lo comparamos con los del bando del Frente Popular, los cuales parecen ajenos a sus responsabilidades políticas»

Ayer asistimos al soez racimo de calificativos que el rufián de Rufián dedicó al presidente Mazón, sin que desde la presidencia del sarao progre se le silenciara el micrófono. Llegados a estos lares, es decir a las dichosas comisiones de investigación tan de moda, uno se espera algo de decoro aunque sin duda en esta como en tantas otras cuestiones, me supera el romanticismo.

De nada sirven y de ellas nada se espera salvo presenciar de manera institucional a los diferentes partidos fustigar al protagonista y paria de turno, durante un tiempo establecido, con la única intención de acaparar la atención de los telediarios.

Lo que se investigue, realmente a sus señorías independientemente del nivel político y administrativo del que se trate, les da lo mismo. Al final se trata de una simple extensión del bochorno habitual de los espectáculos que nos ofrece nuestra clase política día tras día en los plenos.

Respecto a la de ayer sin ir más lejos, si algo me llamó la atención es el hecho lamentable de que a las puertas del Congreso hubiera un grupo de energúmenos sentenciando a viva voz sin pruebas a Mazón. Allí como parece que no puede ser menos, se encontraba una selecta representación escogida y bien financiada de las asociaciones socialistas y comunistas de víctimas, dedicadas parece ser visto lo visto en cuerpo y alma, a la persecución (literalmente) del aún presidente valenciano. 

Una selecta representación…

Leía no hace mucho a un tuitero muy representativo de nuestra orilla decir que por los comportamientos de alguna de las portavoces de las víctimas (cada dos por tres en los medios), el asco y la desidia le estaba superando. Más o menos venía incluso a reconocer que le estaba provocando sentirse hasta peor persona por el simple hecho de empezar a rechazar o repudiar su simple presencia en los medios, gracias al enconado esfuerzo de la susodicha por demostrar su asqueroso sectarismo político.

Las portavoces de las víctimas de Compromís…

Ayer la volví a ver en televisión vociferando a la puerta de la Cámara alta contra un tipo que, al margen de que lo hiciera mejor o peor, ciertamente no es ni será —pues no existe protocolo alguno— responsable del CECOPI— por lo tanto, por mucho que le den al ejecución de la berrea, es evidente que el valenciano no fue responsable de que el aviso de emergencia les llegara a los pobres que se ahogaron, o a los que se salvaron por los pelos, o a los que presenciaron la catástrofe desde sus balcones, a las ocho de la tarde.

Con esto no le quiero quitar responsabilidades a Mazón, pues políticamente las tiene y con su paso al lado creo que ya ha cumplido, más aún si lo comparamos con los del bando del Frente Popular, los cuales parecen ajenos a sus responsabilidades políticas.

En cuanto a los rufianes de turno que aprovechan estos momentos estelares para tratar de brillar con luz propia, pues que quieren que les diga: «luz de entre tinieblas para hoy, oscuridad abisal para mañana».

Feliz día de San Odón de Cluny.

Españazuela a 18 de noviembre de 2025.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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