
«Mientras lo contamos, fíjense en las caras pues estas en política, no son el reflejo del alma sino de su hijaputez»
En clave internacional, la cara de Zelenski mirando al techo del Congreso mientras Francisca Armengol le señalaba los disparos de Tejero, era parecida a la que pongo yo cuando me planto delante de un cuadro impresionista.
Ya en clave nacional, la cara de Patxi López en rueda de prensa ante los periodistas del Congreso mientras intentaba explicar qué hacia Antonio Hernando en la reunión con la fontanera del PSOE, Leire Díaz, su fiel escudero el empresario Pérez Dolset, y el encarcelado Santos Cerdán, es parecida a la que pongo yo cuando mi contraria me pide explicaciones cuando proceden.
La cara que estarán poniendo en el Gobierno ahora que se ha sabido que la trama Cerdán según el último informe de la UCO se dedicaba a pedir un 2% de comisión, de momento a la empresa Acciona y a otras más pequeñas por conceder adjudicaciones aparentemente irregulares, supongo que será parecida a la que pongo yo cuando asisto a las reuniones de mi comunidad de vecinos, y el presidente y el administrador, nos informan sobre la última derrama que nos van a clavar por nuestro bien.

Volviendo a lo de la fontanería del PSOE, la cara del ministro Óscar López, actual candidato del PSOE en Madrid y jefe directo de Antonio Hernando cuando este era el Director adjunto de Presidencia en plena vorágine por las grabaciones de Villarejo sobre las saunas del suegro de Sánchez durante su semana fantástica, es decir, cuando lo de la legendaria carta del enamorado a la ciudadanía por el enjuiciamiento de Begoña, debe ser parecida a la que pongo yo cuando un vecino al que apodamos como «Gargamel» por su increíble parecido al malo que perseguía a Los pitufos, siempre festeja a gritos un par de segundos antes que el resto de los mortales los goles del Real Madrid.
La cara que puso ayer la ministra Montero mientras amenazaba a las autonomías del PP para que no pongan trabas a sus expectativas para imponer su techo de gasto, paso previo para la presentación de sus próximos presupuestos fake, es parecida a la que se me queda cuando me subo en el metro o en el autobús, y compruebo que ya formó parte de aquella raza inmemorial más conocida como «la española» en mi propia ciudad y mi propio país.
La cara que ponía el ministro de economía Carlos Cuerpo, ayer en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros mientras aseguraba que los marcadores de la macroeconomía y de la microeconomía se están acercando haciendo más fácil la vida de los españoles, es la misma que se me queda a mi cuando voy de miranda al súper a comprar huevos y pollo con mi señora, y me cuenta lo que costaban hace tres o cuatro años.

Y por ultimo en clave local, la cara de los socialistas valencianos encabezados por la irascible ministra Diana Morant, y el «sorbe-gachas» Baldoví «que te vi» como máximo exponente de los comunistas autóctonos, ahora que PP y VOX están de acuerdo en que el pepero Pérez Llorca sea el sustituto de Mazón, es parecida a la que pongo yo cuando el chino Juan me quiere liar con las vueltas del pan.
En fin, que la cara de los españoles y la de los políticos, especialmente si son socialistas, por lo que sea, no se parecen o no se corresponden, y si atendemos a las opiniones que se escuchan o desprenden en cualquier corrillo en la calle ya ni les cuento, así que mientras lo contamos, fíjense en las caras pues estas en política, no son el reflejo del alma sino de su hijaputez.
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Feliz día del Santo profeta Abdías y de San Crispín.
Españazuela a 19 de noviembre de 2025.

