La emergencia. Por Manuel Sanz Real

La emergencia.

«Bajé corriendo por las escaleras y entré en aquella socorrida tasca sin apenas dar los buenos días al camarero»

No sé si a ustedes les habrá ocurrido algo parecido alguna vez, a mi me pasó hace unos días.

Estaba en la calle, y como humano que soy, tuve la necesidad imperiosa de vaciar mi vejiga. Sin prisa, pero sin pausa, puesto que estaba cerca de una gran superficie comercial de material deportivo, entré como un cliente más; pero con el rumbo marcado al cuarto de baño. ¡Qué faena! en la puerta estaba la mujer de la limpieza con el carro atravesado fregando afanosamente. Bueno, pensé, siempre habrá algún socorrido bar cerca; además recordé que no muy lejos había otro hipermercado y, según mis cálculos, sabía que aún tenía autonomía para llegar, en medio de lo que empezaba a ser una pequeña urgencia.

Tras una carrera de marcha atlética en plena calle, crucé la línea de meta situada en aquel hipermercado como un auténtico campeón, a la vez que echaba un vistazo raudo a los carteles informativos de los aseos. Subí a la primera planta, que era a donde señalaban, con el relax propio del que va a ver cumplido su objetivo, lo cual avivó mucho más mi premura.

¡Horror! no daba crédito a lo que veían mis ojos, otro carro atravesado en la puerta del aseo junto a la inesperada limpiadora.

Una voz interior procedente de la zona baja de mi cuerpo me decía sentenciando: “o me vacías o me vacío”. Esta vez ya sí que se trataba de una autentica emergencia. El instinto de supervivencia, en este caso el de no desaguar, me hizo ver un bar en la calle de enfrente. Bajé corriendo por las escaleras y entré en aquella socorrida tasca sin apenas dar los buenos días al camarero, pasé directamente al aseo; esta vez con todo el camino libre.

Creo que pocas veces he disfrutado de una situación tan placentera, mientras veneraba aquel momento a modo de homenaje, tarareando entre dientes la famosa canción de Toreros Muertos: “Mi agüita amarilla”.

 

(© 2025 Manuel Sanz Real)

Manuel Sanz Real

Nací en Madrid, en 1958. Mi vida profesional ha transcurrido mayoritariamente en la Administración Pública. He cursado diversos estudios de Derecho Tributario y Asesoría Fiscal. Mi afición por la escritura ha estado siempre latente, escribiendo de forma amateur y realizando diversos cursos tales como: “Creación del personaje en la novela”, “Un relato de terror contemporáneo”, etc. impartidos por el profesorado del Taller de escritura Fuentetaja, convocados por “El Portal del Lector de la Comunidad de Madrid.

Artículos recomendados

Deja un comentario