
«La realidad es tan deleznable, tan rechazable. tan absolutamente inmoral, que habría que volver de alguna manera a la inocencia»
Voy a empezar hoy con unos versos que escribí, hace ya veinte años, para una canción que había compuesto recordando la adolescencia y el mar. Creo que estos recuerdos son bonitos, y quizás para muchos de nosotros, recuerdo de una época, en la que por la razón que fuera las personas en general, eran más tranquilas y humanas, aunque siempre haya habido de todo como en los campos del ayer.
Son los ecos de un verano
y las olas de aquel mar
Lo que trae a mi recuerdo
ese amor de adolescencia.
La inocencia de la amada,
confidencia a la amistad
Las risitas maliciosas
y mi vida en tu mirar fugaz.
Amor de juventud,
Suave amor de juventud
Donde fuiste a buscar indiferencias
Amor de juventud,
Bello amor de juventud
Me dejaste sin vida, ni existencia.
Y aquellos besos,
perdidos ellos en la distancia,
bajo la luna, en noche azul.
Hoy que ya no brilla el cielo
con aquel limpio esplendor.
Siento a veces la nostalgia
de un amor imaginado
Éramos aún tan jóvenes,
sin recelos, sin tensión.
Que pasamos cuál gaviotas sin parar
Amor de juventud, suave amor de juventud.
Donde fuiste a buscar indiferencias
Amor de juventud, bello amor de juventud
Donde huiste para dejarme aquí tu ausencia.
Y aquellas horas, perdidas ellas
En la inocencia de la noche azul.
Y es por estas cosas dichas aquí por lo que vale la pena vivir y por eso hoy he querido empezar esta paseata con versos, porque la realidad es tan deleznable, tan rechazable. tan absolutamente inmoral, que había que volver de alguna manera a la inocencia. Y ¿dónde está ya la inocencia, si no es entre los niños y preadolescentes? Las sociedades de este siglo, imagino que serán como las de cualquier otro, con la diferencia de que los medios de comunicación la hacen, de alguna manera, instantánea en la presencia de los individuos en cualquier lugar y a cualquier hora. Los robos, asesinatos, despropósitos diversos y fechorías diarias de unos pocos seres humanos tienen cobertura mediática instantánea por cualquier lugar de la geografía del mundo. Es sin embargo deseable que de vez en cuando, aunque sea muy de tarde en tarde, el amor desinteresado con mayúsculas, fuera el tema de algún día, aunque solo fuera uno.
Y no sé, pero debe ser por esto por lo que he querido empezar este escrito por unos versos, que, aunque ya dejaron de ser motor de la vida de muchos, todavía permanecen dentro de algunos corazones, que se mantienen puros. Son pocos, pero los hay. Creo que estos recuerdos son bonitos, y quizás para muchos de nosotros recuerdo de una época, en la que por la razón que fuera las personas, en general, eran más tranquilas y humanas, aunque siempre haya habido de todo como en los campos del ayer.
