
«El siglo XXI nos ha deparado una tendencia social claramente discriminatoria para con los mayores»
Hace años, cuando yo todavía no pertenecía al “segmento de plata”, me impresionó una película americana que sintetizaba la situación de los mayores en el país ¿más avanzado? de occidente. Aquel film esclarecedor, “Cocoon” (1985), recoge la rebelión de un grupo de “ancianos” ante las circunstancias a las que son sometidos por una sociedad que los ha recluido en una “lujosa residencia”.
Esa película me hizo recapacitar sobre el futuro a corto plazo al que se veía abocada mi generación. La realidad es que proliferan las residencias, asilos y centros de día, donde son internados los mayores que por diversas circunstancias ya no caben en los domicilios familiares.
El resto, aquellos que gozamos de cierta independencia y capacidad para valernos para nosotros mismos, nos encontramos ante la falta de lugares de esparcimiento en unas ciudades urbanísticamente organizadas para los niños, los jóvenes y los adultos, pero que adolece de lugares de reunión para los mayores.
Vivo en un barrio moderno y bien pertrechado de supermercados, comercios de todo tipo, colegios, institutos, bares, gimnasios, restaurantes, peluquerías, etc. También abundan las zonas verdes y los parques infantiles. En medio de esta abundancia me encuentro con un montón de mayores sentados en fríos bancos en pleno invierno, o abocados a asarse de calor durante el caluroso verano en el mismo banco.
Desgraciadamente han desaparecido los cafés en los que se podía mantener una tertulia, siendo sustituidos por unas cafeterías donde las prisas te hacen tomar los churros a escape, a fin de dejar libre la mesa. Aquél lugar adecuado para la tertulia o el dominó ha desaparecido. A veces nos encontramos con minúsculos centros de mayores dedicados a la mejora física o a actividades formativas.
Parece ser que los mayores hemos dejado de ser rentables, los domicilios modernos apenas dan cabida a las familias en cuanto tienen un par de hijos. La habitación del abuelo o la abuela no existe. Hace años, especialmente en los barrios tradicionales, se crearon centros para mayores muy bien pertrechados y que permanecen en la actualidad con un servicio extraordinario.
Parece ser que los nuevos barrios, (dicen que para gente joven), no cuentan con estas instalaciones. En mi caso, ante mis protestas, me han enviado a centros situados a un kilómetro de distancia. Me parece dificultoso para aquellos que no andamos con “buenos pasos”.
Se lo he dicho a mi concejal y mi alcalde. Me dicen que lo harán en el futuro. El futuro de los mayores es ya.
