La Soberbia del Poder. Por Susana del Pino

«Recuerda que no eres más que un hombre, y que tu poder no te hace superior a los demás»  

Marco Aurelio (Meditaciones, 10.8).               
Últimas palabras del emperador Marco Aurelio, Eugène Delacroix.

«El poder, ejercido con soberbia y sin preparación puede ser un veneno, no solo para el gobernante, sino para los ciudadanos»

Desde muy joven, quizás influenciada por el interés de mi padre por la filosofía, me sentí atraída por el estoicismo y, apasionada por la historia de Roma, tuve siempre muy presente la figura de Marco Aurelio (121-180) que plasmó en su obra Meditaciones el pensamiento de esta corriente filosófica, muy de actualidad en estos últimos tiempos tan caóticos.

Nacida en el siglo III a. C en la Grecia helenística, en un periodo en el que comenzaba el declive de las ciudades-estado, será en Roma cuando esta corriente logre alcanzar su plenitud al encajar con la sociedad romana, llegando a fusionarse profundamente con su tradición en los siglos I-II d. C.

Meditaciones, Marco Aurelio.

Existe una premisa fundamental en el estoicismo y es la necesidad de vivir en armonía con las reglas de la naturaleza.

El hombre sabio no actúa dejándose arrastrar por su deseo de poder, placeres desmedidos, miedos que lo bloquean o ser capaz de todo buscando siempre su propio interés; la sabiduría es, por tanto, la condición fundamental de todos los bienes.

Existen cuatro grandes virtudes en la filosofía estoica, la templanza, el conocimiento, el coraje y la justicia que se ha de ejercer aún recibiendo injusticias de los demás. En cuanto a la ética, se plantean algunos problemas que se relacionan con el por qué se toman decisiones irracionales, los actos correctos o incorrectos según la moral, los problemas que surgen de la mala educación, un carácter por naturaleza desmedido o la ignorancia.

«Soberbia » obra del pintor Enrique Enríquez.

Aplicando esta corriente a como los gobernantes dirigen los pueblos, es interesante conocer algunas ideas sobre las que esta doctrina se pronuncia, concretamente quiero hacer referencia a la soberbia, definida por el emperador filósofo como “… una desviación de la razón, una pasión descontrolada que nubla el juicio y aleja al individuo de la virtud”. Aquellos gobernantes soberbios que se aferran al poder, se creen superiores a los demás, suponiendo que su posición los hace infalibles cuando en realidad viven cegados ante sus propias limitaciones.

 La soberbia, según los estoicos es una forma de ignorancia y es que el gobernante soberbio no solo ignora sus carencias, sino que se rodea de individuos que lo apoyan incondicionalmente, sin valorar lo que defiende, enmarcados en una determinada ideología que les hace pensar que son más “auténticos” y que solo es valido lo que ellos piensan; en realidad son personas sin criterio y no son seleccionados para gobernar por ser competentes, sino por creer ciegamente en el líder, lo que lleva inevitablemente a un círculo vicioso de ineptitud.

Y es que el poder, ejercido sin preparación puede ser un veneno, no solo para el gobernante, sino para los ciudadanos, que se ven conducidos por personas apegadas al poder que en su enajenación fomentan aquello que les conviene, crean agitación social para desviar la atención de asuntos que tiene que afrontar y dar la cara ante la población y en última instancia al declive de un pueblo, Epicteto (​ 55 – 135), otro de los grandes exponentes del estoicismo nos ofrece una guía para comprender esto.

Epicteto

En lugar de buscar la verdad, la justicia, la equidad y en definitiva la mejora de cualquier situación, dificultad o problema que haya que afrontar, en favor del pueblo que dirige, el gobernante soberbio busca su propio beneficio, sea o no moral, y la adulación que progresivamente le lleva a alejarse de la realidad, del pueblo y de sí mismo.

Como bien decía Epicteto: No son las cosas externas las que nos perturban, sino la opinión que tenemos sobre ellas” por lo que el soberbio que ocupa el poder desea a toda costa mantener el control, a pesar de decidir erróneamente llegando a obsesionarse con esta idea, esta actitud lo lleva a manipular, a distraer y a sembrar discordia para distraer la atención de los ciudadanos sobre aquello en lo que ha fracasado.

Ante esto, al contrario de lo que haría un hombre sabio, se afianza en su ego y cualquier crítica la ve como un ataque personal, pero este proceso no se produce rápidamente, sino que aumenta de forma gradual que se produce por una errónea idea de lo que es el poder a diferencia de aquel que entiende que el poder es temporal y su misión es servir y no dominar. El soberbio, sin embargo, se aferra al poder como si fuera eterno y se aleja de la realidad, siendo capaz de cualquier alianza, plan o toma de decisión, aunque sea errónea o perjudicial, para permanecer en él. 

Estatua ecuestre de Marco Aurelio, Museo Capitolino, Roma. Detalle de la original en el Museo Capitolino porque la que se puede ver en la Plaza del Campidoglio es una copia.

Existen algunos ejemplos al respecto a lo largo de la historia; líderes que han manipulado a las masas ante su incapacidad de resolver problemas estructurales, actuando en su propio beneficio, llegando a obsesionarse de tal manera que llegan a convertirse en fanáticos., en realidad están esclavizados a su ego. 

De forma astuta intentan desviar la atención, para ejercer el control, algo contrario a los principios del estoicismo que promueven la cooperación y la unidad como bien para todas las cosas afirma Marco Aurelio, debilitando la cohesión social, esta discordia crea el caos social presentándose él como el “salvador” ante tal desorden lo que le lleva a tomar medidas autoritarias, en este sentido en su obra “De la Ira” (1.1), Séneca (4 a. C.- 65 d.C.) otra figura destacada de esta corriente filosófica nos habla del problema que ocasiona no controlar las emociones en la esfera pública. “La ira no solo es perjudicial para el individuo, sino para toda la comunidad, de tal manera que debilita la estabilidad social.

Lucio Anneo Seneca

Desafortunadamente, la soberbia, el apego al poder y la falta de preparación en un gobernante constituyen una fuerza poderosa y destructiva que tiene como consecuencias la enajenación, la discordia y el declive de un pueblo, y se manifiesta con un estancamiento de la economía, la corrupción que debilita las instituciones y el nepotismo, todo ello hace que el pueblo pierda la confianza en los líderes en los que depositaron su fe para que los representaran, pagando el precio de la ineptitud del gobernante soberbio y aquellos que alimentan su ego, personas de las que siempre se rodeará y a las que , en muchos casos, “comprará” con promesas y prebendas, viene al pelo en esta ocasión el refrán popular “El oro hace soberbios y la soberbia necios”.

No vendría nada mal a algunos de estos políticos que tienen el poder en sus manos, que leyeran o releyeran algunos de estos autores estoicos para que guiados por la autocrítica y la virtud trabajaran por una sociedad más justa en la que reinara el respeto, la justicia y la libertad. Cito nuevamente la afirmación de Marco Aurelio en sus Meditaciones, 10.16: “No desperdicies más tiempo discutiendo qué es un buen hombre, sé uno”. Una buena enseñanza no solo para esos gobernantes soberbios, también para los pueblos a los que gobiernan.

Bien se podría poner nombre y apellidos a esos soberbios gobernantes, aunque los fieles y despiertos lectores de La Paseata sin duda no se equivocarán al pensar a quienes podrían corresponder en la actualidad política española.

Que cada cual piense lo que desee, pero es cierto que la división, la mentira, la discordia y lo irracional en la política están a la orden del día, no vendría mal un poco de humildad….y que no cuenten más mentiras ¡Por Dios!

 

Nördlingen, 2025

Susana del Pino

Malagueña y amante del arte, una de las pasiones de mi vida. Me gusta la belleza, la armonía y quiero siempre la verdad. Me siento afortunada y agradecida por muchas cosas, entre ellas haber viajado y conocido otras culturas que me han aportado tanto. Italia me fascina, nunca me cansaré de visitarla, siempre que regreso siento que una parte de mí se queda allí.

La vida es una oportunidad maravillosa para aprender, conocer, soñar, compartir, sentir... y siempre amar.

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