Feliz noche de Reyes. Por Rodolfo Arévalo

Feliz noche de Reyes

«En mi carta a los Reyes Magos, solamente he pedido fuerzas para seguir viviendo, sobrellevar mis pequeñas dolencias, sin hacer grandes alharacas por el sufrimiento»

Estrenamos un año nuevo incierto; esperemos que los caminos violentos que se esparcen por muchos lugares del mundo se encarrilen para bien y aparezca de nuevo la paz cuánto antes. A pesar de la incertidumbre que nos rodea, mantenemos la esperanza de que este año traiga consigo oportunidades para los acuerdos amistosos, para el crecimiento y muchos momentos de alegría.

Que sepamos afrontar los retos con optimismo y que cada paso nos acerque a un futuro más tranquilo y prometedor. Aunque visto lo visto, mundo adelante, la pulsión de hermandad no parezca estar de moda. Podemos intentar que nuestros pensamientos se orienten más hacia el perdón que hacia la venganza. Y puestos a elucubrar, a quienes probablemente tengamos que perdonar más es a nosotros mismos, porque conocemos de sobra nuestros amores y odios.

Yo, en mi carta a los Reyes Magos, solamente he pedido fuerzas para seguir viviendo, sobrellevar mis pequeñas dolencias, sin hacer grandes alharacas por el sufrimiento.

 Quizás se presente para mí el momento de dar un empujón a las ideas de historias que tengo almacenadas en lo más recóndito de mis circunvoluciones cerebrales y hacer que vean la luz del exterior.

Acabé este año mal, un día caí al suelo al no ver un escalón en un cine y paré mi cuerpo con el anverso de la mano, lo que me ha producido un dolor grande que persiste aún, quince días después. Me han hecho radiografías, pero lamentablemente al haber estado en fiestas, hasta hoy no me las dan. Lo más probable es que se trate de algo de poca importancia, pero me preocupa que todavía, casi quince días después me siga doliendo.

Por otra parte, el año no se ha presentado en compañía de musas arrasadoras, sino más bien de musas algo pacatas y retraídas. He llegado a pensar que este año ha venido algo seco, aunque fuera esté a punto de nevar. El frío ha llegado de repente, de sopetón y ya no parece haber un contra tiempo que lo pare. Un contratiempo en música se produce cuando una nota en vez de producirse en la parte fuerte del ritmo ocurre en la parte débil del compás. No lo voy a liar más, porque no todo el mundo sabe de música, pero es eso básicamente. El año ha llegado en una parte débil del invierno, no ha habido, prácticamente, ni otoño que echarse al morral, las hojas han caído sin hacer ruido, de hecho las he pisado y casi no han sonado, porque más que secas estaban húmedas para partirse y sonar. Eso me desconcertó casi desde el mes de octubre, porque la belleza que aporta al paisaje de la ciudad, ese tono amarillo y ocre, me ha faltado, ha faltado a los poetas y a los enamorados.

Y es por todo esto que he explicado hasta aquí por lo que empezaba diciendo que: Estrenamos un año nuevo incierto; esperemos que los caminos violentos que se esparcen por muchos lugares del mundo se encarrilen para bien y aparezca de nuevo la paz cuánto antes. A pesar de la incertidumbre que nos rodea, mantenemos la esperanza de que este año traiga consigo oportunidades para los acuerdos amistosos, para el crecimiento y muchos momentos de alegría. Que sepamos afrontar los retos con optimismo y que cada paso nos acerque a un futuro más tranquilo y prometedor. Aunque visto lo visto, mundo adelante, la pulsión de hermandad no parezca estar de moda. Podemos intentar que nuestros pensamientos se orienten más hacia el perdón que hacia la venganza. Pero puestos a elucubrar, a quienes probablemente tengamos que perdonar más es a nosotros mismos, porque conocemos de sobra nuestros amores y odios. Yo, en mi carta a los Reyes Magos, solamente he pedido fuerzas para seguir viviendo, sobrellevar mis pequeñas dolencias, sin hacer grandes alharacas por el sufrimiento. Claro que cada cuál se consuela como puede y yo no voy a ser diferente, ni estando aquí ni estando en Sevilla, que la pena o la alegría no está en un lugar, está en el interior de cada persona, o máscara, que es lo que significa persona.

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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