
«No quiero pensar en esos pobres niños mirando asombrados como sus papás y sus mamás llamaban “hioputa” al Rey Baltasar»
Yo no soy muy de Moreno Bonilla, qué le vamos a hacer, pero es que tampoco soy muy amigo de que los cargos públicos se disfracen para las ocasiones más entrañables. Tampoco soy de que se pongan a baldear el suelo, o a recoger escombro, o a tomar la tensión. Los de aquí arriba vamos a escribir y después firmar un manifiesto de esos, porque no somos partidarios de bailar el agua a los políticos que a todas horas se la pasan defendiendo lo público porque temporalmente, trabajen como arribistas haciendo de servidores públicos.
¿Y por qué? Porque dado que en los raros casos en los que muy a desgana consiguen desengancharse, en innumerables ocasiones atraviesan sin pudor las mágicas y transparentes puertas giratorias y como a los gremlins cuando los echaban agua, después no los conoce ni la madre que los parió, así que así están las cosas.
A Moreno no se le ocurrió otra cosa que pintarse de moreno para la cabalgata (supongo que de Sevilla) y hacer de rey negro, o sea de Baltasar, y para que queremos más. Supongo que el bueno de Juanma debió pensar… ¿por qué no? O… ¡Pero qué coño! “Que pa’ ezo zoy er hefe der cortijo y ezo”. Y ahí le han “dao”.

Desde este magnífico altavoz mediático primero, le vamos a pedir disculpas a los andaluces por imitar malamente su maravillosa manera de hablar y segundo, no vamos a criticar a Moreno Bonilla por pintarse la cara, es más, no se la vamos a pintar ¿Por qué? Porque básicamente aquí arriba muy a nuestro pesar somos de distintos lugares, de colores variopintos, comemos cosas muy diferentes, nos entendemos con señas, si hace falta algunos se arreglan a machetazos y sobre todo, somos muy de gritar a deshoras. Ya saben, muy a la madrileña como los callos o la libertad que no emana ni de las instituciones ni del fandango de nuestra Ayuso, pero no sé; igual tampoco había necesidad digo yo, con la ristra de actores necesitados de curro que sin duda habrá por aquellos lares…
Aquí en la corte madrileña nuestro negro tenia un flow que flipas. El menda tenía la dicción típica de la hilarante escuela española de actores de medio pelo caracterizada por hablar susurrando en plan entre erótico y sugerente. El guaperas abriéndose de brazos como si fuera a pilas, achinaba hasta los ojos al tratar de expresarse de esa curiosa guisa. Parece que alguien les ha dicho que así se forjan los ganadores de los Oscares de esos que brotan como las setas desde Alcobendas, pero Moreno…
Moreno disfrazado de moreno levantó ampollas en el progresismo y yo que me alegro. A su paso no le cantaban salves ni le hacían reverencias, es más hasta el chaval del patinete debió notar la diferencia y sumarse probablemente a la gresca de los padres para que el malvado PP no privatice la sanidad pública, porque en serio les cuento, que en esas andaba esta pobre gente berreando al político desde sus tan añoradas cunetas aunque esta vez (y debe ser la enésima) a grito “pelao” delante se sus vástagos.

No quiero pensar en esos pobres niños mirando asombrados como sus papás y sus mamás llamaban “hioputa” al Rey Baltasar. Tampoco comprendo que hacen en una cabalgata en la que se celebra un culto católico, ni para que inculcan a sus hijos esas tradiciones que aborrecen. Es más, es como si en Semana Santa se pusieran a insultar a Moreno si se le pone en la punta del nardo salir vestido como los infantes de marina cuando se visten de bonito, aunque para la ocasión del Aliexpress y tocando el tambor detrás de la Virgen de la Macarena. Aquí la cuestión es… ¿qué cojones hacen los socialistas y los comunistas, ateos y republicanos todos, participando como respetable público en semejante escenificación cristiana? Pues montar otro mitin aunque esta vez con los paraguas desplegados al revés para ver si el Presidente pepero de la Junta de Andalucía con la cara pintada de negro les echaba unos caramelitos y eso…
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Feliz día de Santa Lucrecia y San Eulogio.
Españazuela a 9 de enero de 2026.

