
«No me voy y luego diré digo, donde dije Diego, a ver si van a pensar ustedes que nos, Sánchez, es bobo de baba»
No me voy “pava” dijo el pavo de las mentiras a “Gogó”. Mejor dicho, me voy cuando no me voten, digo. Pero luego diré digo, donde dije Diego, a ver si van a pensar ustedes que nos, Sánchez, es bobo de baba. No sé que cociente intelectual podemos tener los españoles en promedio, pero da igual en vista de que la mayor parte de los votantes de su redil no deben alcanzar el noventa. Está seguro de que sus votantes son tan bobos de baba, que aunque les duchen con agua sucia, seguirán duchándose. ¡Qué viene la derecha! ¡Oiga! ¡Vóteme a mi! Porque después de mi, el gran Yoyó, viene Hitler redivivo, bajo la apariencia de Abascal que, debe de ser un fascista con barba, pero fascista, vamos un Fidel Castro cualquiera.
No hay más que verle los colmillos de Dóberman que se gasta el tío. O eso nos quiere hacer creer “el Zorro”, con sus Ministros. Muchos de ellos no solo han zozobrado desde su ideología de ultra izquierda a izquierda caviar, si no que han sido llamados a esta cena, no religiosa ni divina, han sido llamados por las ”milongas verbeneras”, han olvidado aquello del puño cerrado y en alto. Pero para mí, que solo es para disimular y pasar desapercibidos. Insisto, deben de pensar que los Españoles somos bobos de baba. No “bobostante”, perdón “no obstante”, con perdón de los bobos, que votan pies juntilla.
Al gran Yoyó le da igual si son tontos del bote, de la tiza, o pericos de los palotes si él gana elecciones. Debe de ser como lo del gato negro o gato rojo, “¿Qué más da si gana elecciones?” Pero el ruido que emite el susodicho “Pavo” lo es de pavo real, ¡un auténtico Gluglú! Parece deglutir, con gran fruición. Deglute, que da gusto, este político Pavaroti, ascendió desde el Erebo del PSOE, para recorrer, en objeto rodante aún no identificado, ORNI, todas las sedes Españolas del partido, repartiendo sonrisas y futuros cargos, carguitos y altos cargos a los ilusos que le apoyaran. No sabemos si han conseguido sus ilusiones los engañados, pero sí sabemos quién sí, las ha cumplido.
La verdad es que el juego de la política es desilusionador para la mayoría de los habitantes de un país, sobre todo cuando ganan los que les van a engañar sí o sí, sean los suyos o no. Estos no son más que la globalidad, o sea todos. ¡Niño, no votes! ¡Eso no se dice, eso no se hace, eso no se toca! Por H o por B, porque no les dejan o porque no pueden, solo acude a las urnas un cuarenta por ciento pelado de los llamados al gran “Agapito”. Perdonen que haga escarnio de ello, porque no se lo puede uno tomar en serio. Nos pasaríamos el día llorando amargados. Y si es así habrá que tomárselo a broma.
En definitiva las elecciones, son generalmente un engañabobos, para ver desde el poder cuantos bobos siguen engañados, por eso dan tanta importancia al número de votantes que acuden a las urnas. Ni se les ocurra pensar que es por otra razón. Por eso el voto en Blanco está bien, una especie de vea usted lo que me importa. ¡Que gran fiesta esta de la Demos gracias al Dios que nos gobierna! Y es que la democracia está muy bien, pero tiene un problema, el voto de los que o no se enteran dónde buscar el futuro, o no se enteran de la misa la media. En España tenemos un bastante ese problema. ¿Tu a quién vas a votar? Yo a los que han votado siempre en mi familia. ¡Fíjate tú! ¿Y tú, “ande” vas con tu cabás? Vengo por toda la orilla con la falda “remangá” luciendo la pantorrilla. ¿Vienes deprisa y corriendo? Sí, porque me oprime el corsé de las tonterías. O sea que no dices lo de ¿sardinas frescues? ¡No, ya me he cansado de mentir a todos, ahora solo quiero decirles que están pasadas, pero que se cojan una indigestión a la salud del gran Yoyó!
Por eso comenzaba diciendo: No me voy “pava” dijo el pavo de las mentiras a “Gogó”, mejor dicho, me voy cuando no me voten, digo. Pero luego diré digo, donde dije Diego, a ver si van a pensar ustedes que nos, Sánchez, es bobo de baba. No sé que cociente intelectual puede tener, pero da igual en vista de que la mayor parte de votantes de su redil no deben alcanzar el noventa. Está seguro de que los votantes somos tan bobos de baba, que aunque nos duchen con agua sucia, seguiremos duchándonos. ¡Qué viene la derecha! ¡Oiga! ¡Vóteme a mi! Porque después de mi, el gran Yoyó, viene Hitler redivivo con su Dóberman enfurecido.

