
«Todo es tan asqueroso que solo de pensarlo a nosotros (y esperamos que a toda la gente de bien que nos dedica su atención) les arda la sangre»
Llegamos al viernes y el tema de conversación aquí arriba sigue centrado en el sistema ferroviario español. Menos mal que por convenio hasta el lunes ya no toca subirse de nuevo…
Ayer jueves 22 el ministro a su buen entender descartó por el artículo 33 que los motivos del caos vengan motivados por falta de inversión o supervisión y se quedó tan ancho. Para ello dedicó todo el tiempo del mundo en una rueda de prensa preparada más para cubrirse y salir del paso que para descubrir la verdad, y porqué durante el transcurso de esta semana negra del ferrocarril español, este ha mostrado su peor versión siendo justo en este momento histórico tan pletórico (me refiero al sanchismo), se ha producido increíblemente y sin permiso, uno de los episodios más comprometidos de su historia (cuatro accidentes, dos con fallecidos y tres con heridos en cinco días).
A nadie le cabe la menor duda de que el tiempo dedicado a la verborrea para no ofrecer demasiadas explicaciones y si demasiadas teorías subjetivas estaba lógicamente pensado para que nadie le pudiera achacar después su falta de compromiso, es más; el PSOE gira en torno a esta idea desde el minuto uno monitorizando públicamente la disponibilidad del ministro para echar en cara que a diferencia de Mazón, él estuvo donde tenía que estar (y esto lo han hecho los mismos que dicen que no hay que politizar la desgracia).
Sin embargo, una vez más cabe acogerse a los dichos populares como el que dice que “quien mucho abarca poco aprieta” o, aquel que recuerda que “no por mucho madrugar dejan de dar por el saco al hortelano”.
La opinión pública tiene claro a estas alturas algunas cuestiones pero sigue en shock y la sociedad civil (desgraciadamente aún sin respaldo político) sigue sin reaccionar. Llegados a este punto y con tantísimos fallecidos y heridos desde el pasado domingo simplemente por el hecho de subirse a un tren, España no ha despertado y el personal sigue más preocupado por la congoja promocionada desde los medios que por la exigencia de pedir responsabilidades políticas, administrativas y penales.
El ministro obviamente no piensa en dimitir porque dice que está en “modo crisis” apelando a su trabajo durante la DANA y por eso, afirma no hacer caso de las críticas que le llueven desde la oposición o las redes sociales. Que nadie lo dude, este sujeto duerme a pierna suelta porque se cree inexpugnable y cuando todo esto pase, que pasará, ya se encargará de ajustar cuentas en el Congreso, el Senado y las redes sociales contra todo aquel que haya osado no tragarse sus mentiras. Recordar que para eso tiene a gente y presupuesto de su ministerio pendiente de lo que se dice contra él. En todo caso si ha sido capaz de afirmar que los maquinistas se ponen en huelga por causas anímicas, imaginarse que no pensará de los vulgares votantes que le pagamos el sueldo.

El sistema ferroviario es absolutamente seguro, afirman desde el Gobierno, Renfe , Adif o la prensa del régimen: por eso los trenes llegan con retrasos impresionantes desde la mañana siguiente al fatídico accidente en Córdoba. Sin paños calientes: se está pecando de celo bajando las velocidades por si acaso y Rodalies (cercanías) en Barcelona no han funcionado de momento miércoles y jueves (que se dice pronto). ¿Alguien se imagina la reacción de la izquierda si fuera la derecha la que estuviera al frente? No hace falta; todos nos hacemos idea.
El 31 de enero es el día elegido para celebrar el funeral “laico” de Estado, y la sociedad volverá a ver a los políticos y a los reyes hacer el paripé para institucionalmente dar el carpetazo al asunto, arrojando otra gran palada de tierra sobre el pueblo español caracterizado por comérselas todas y enteritas. El acto en sí mismo es necesario para que los hijos de puta puedan pasar a realizar sus quehaceres diarios sin necesidad de volver a mirar atrás, sin sentir algún atisbo de culpa o pesar, y sin hacer ningún acto de constricción.

Desde aquí arriba todos los miembros de la cuadrilla los maldecimos pues es licito sentir rabia por su pésima gestión y falta de empatía. No hay más que ver las fotografías donde todos juntos posan frente a los restos de los trenes con al menos en esos momentos dos personas desaparecidas. Para remate, todos hemos visto el famoso vídeo del hospital donde a codazos María Jesús Montero se abre paso apartando a los médicos para entrar en el encuadre de las cámaras cerca de los reyes. Que nadie olvide que la vicepresidenta y ministra de Hacienda es la candidata del PSOE para las próximas elecciones andaluzas. Desde aquí como no puede ser menos la deseamos políticamente todo lo peor.

Todo esto es infumable, intragable, incomestible, invotable (si me permiten la expresión). Todo es tan asqueroso que solo de pensarlo a nosotros (y esperamos que a toda la gente de bien que nos dedica su atención) les arda la sangre.
Menos mal que dos Delta Force del PACMA acompañados por la Guardia Civil mediante un dron han encontrado de casualidad a Boro (el famoso perro), así Letizia podría dedicarle un soneto estimulante con rima asonante, desde su trinchera emulando a cualquiera de los poetas de la generación del 27 y tal…
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Feliz día de San Idelfonso.
Españazuela a 23 de enero de 2026.

