
«No estamos de momento en guerra, no nos van a matar ni secuestrar, en serio, de momento los periodistas altaneros no corréis peligro salvo si Hacienda os investiga»
En un programa de radio antisanchista alguien intervenía como periodista aunque estaba opinando, lo cual, pues bueno…, y afirmó de manera altanera que la gente no nos enteramos de las cosas porque algunos miembros de la oposición (sin especificar) no están a la altura porque explican mal lo que sucede, o directamente pasan del tema, o porque terminan siempre comprando el discurso a la izquierda para no complicarse la vida, a diferencia de los políticos de izquierda (porque deben ser en esto muy buenos), ya que no sueltan la presa (hablando de Mazón) y se mantienen siempre firmes en su cuneta defendiendo su relato.
Sin embargo “ese alguien” no se pudo aguantar y terminó hablando de lo suyo o sea, defendiendo a capa y espada que “solamente cierta prensa son la verdadera oposición al desastre de la gestión del Gobierno”. Dos minutos y pico dura el corte o la exposición que ofrece su medio y, en defensa de quien hablamos, siempre podrá decir que el corte esta sacado de contexto, lo cual es creíble aunque estaría feo.
Al lío.
Algunos humanos se vienen muy arriba opinando delante de una alcachofa y no se cortan un pelo a la hora de atribuirse logros que a la vista del resto de los mortales parecen sin duda alguna un pelín exagerados. El relato es importantísimo, pero para ser útiles a la sociedad solo se podrán construir a toro pasado y una vez estén demostrados los hechos acaecidos técnica y judicialmente porque de lo contrario, estaremos hablando de propaganda política la cual es importantísima pero solo para engatusar a la gente. Y es curioso porque “ese alguien” igual que todos nosotros llegado el caso criticamos hasta la náusea la táctica achacando esta técnica tan asquerosa y sibilina a los altavoces mediáticos de la izquierda, precisamente por no dar prioridad a la verdad con tal de ganar el relato y obtener el rédito político lo más pronto posible. Me atrevo a recordar que el último cargo público que en ejercicio lo practicó, está juzgado, sentenciado y condenado y se llama Álvaro García Ortiz (ex Fiscal General del Estado), y lo tumbó…, ¡oh Dios mío! Un particular llamado Alberto González Amador, que como todos sabemos, es el novio de Ayuso y no la prensa, la cual vive de lanzar piedras y después esconder la mano si la cosa se pone fea, extendiéndola eso sí para cobrar las subvenciones.
La prensa en este caso (su caso y del medio en el que estaba opinando, que no informando visto el corte) no es una empresa dependiente del régimen sanchista, sino especialmente del pepero, pero, increíblemente era al que estaba criticando porque sabe y le consta que el PP no acostumbra a vetar a profesionales de medios amigos. Lo que sucede es que lo que defendía (a sabiendas en un medio muy pepero, reitero), lo hacía en un programa muy de VOX (lo cual como técnica empresarial por parte de la empresa, me parece recurrente, brillante y fantástica, imitando en esto a Atresmedia salvando las lógicas distancias).
Lo importante, es que la izquierda como es sectaria respeta sus cochambrosos principios y no riega de subvenciones a los medios críticos como hace la derecha moderada. Por lo tanto, la verdadera oposición al sanchismo no la hace “ese alguien” libremente en el ejercicio de su profesión, ni los medios de comunicación que sobreviven entre otras cosas (y como no puede ser menos en la cultura española) gracias a las ayudas públicas vía subvenciones, publicidad institucional o partidista, como le puede suceder al medio de quien hablamos según consta públicamente en todas las webs de transparencia de las diferentes administraciones autonómicas del PP.

Tampoco lo son los partidos políticos a la derecha del PSOE a los cuales sigo y defiendo, porque ambos sólo están esperando su turno mientras cobran las debidas subvenciones por cierto, obtenidas gracias a los impuestos que pagamos todos mientras sufrimos una presión fiscal confiscatoria, que deja al pueblo más tieso que las traviesas de una vía de tren defectuosa gestionada por el PSOE de Pedro Sánchez.
No estamos de momento en guerra, no nos van a matar ni secuestrar, en serio, de momento los periodistas altaneros no corréis peligro salvo si Hacienda os investiga. La situación es asquerosa, cierto: pero la verdadera oposición la ejerce el pueblo que muere es decir, la gente en general cuando se atreve a enfrentarse vía judicial a cualquier administración para defender sus derechos. La verdadera oposición la ejerce quien se manifiesta donde sea contra el poder político sin estar afiliado, sin ser simpatizante de este o aquel partido u asociación. La verdadera oposición la ejerce quien ante una negligencia o abuso de cualquier organismo o empresa pública indiferentemente del ámbito que sea o del color político de quien dependa, interpone una tediosa reclamación administrativa. La verdadera oposición la hace quien se la juega opinando públicamente gratis. Y la verdadera oposición la forman quienes se han negado a ir a un funeral masónico.
¡Por favor, ya basta! Menos lobos encumbrando las técnicas mafiosas del PSOE que son muy viejas y están muy vistas. Y menos lobos encumbrando a la prensa, la misma que cuando es citada delante de un juez se defiende alegando que no puede revelar sus fuentes quedándose por tanto sus afirmaciones en meros chascarrillos, propaganda barata y relatos sin probar.
Poco más.
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Feliz día de Santa Ángela o San Enrique.
Españazuela a 27 de enero de 2026.

