
«¿Cuándo saltará al unísono esta sociedad anestesiada para librarse de este gran tartufo y de su corte de aduladores a sueldo cual plañideras histéricas?»
Los que estudiamos Lengua y Literatura por aquellos planes antiguos que más de uno quisiera en la actualidad sabemos quién fue Jean-Baptiste Poquelin (1622–1673), más conocido por su nombre artístico, Molière, un gran poeta, dramaturgo y actor francés, gran artista aunque odiador de España. Se le considera como uno de los escritores más importantes de la literatura francesa. El dramaturgo nació en una familia acaudalada de tapiceros parisinos generando una impresionante producción literaria y artística.
Creo que el mundo de la política española está lleno de tartufos, con un gran tartufo al mando, sin moral, ética ni nada que se le parezca.
Vivimos cada día un nuevo escándalo que tapa al anterior desde los abusos sexuales y maltrato por parte de los que se presentaron como guardianes y defensores máximos de los derechos de la mujer. Golfería, drogas, prostitución, corrupción, saqueo de fondos públicos, contratos amañados, colonización y depredación de las instituciones públicas empezando por la Justicia.
Tenemos, padecemos, a un gran Tartufo que ya no puede salir a la calle, que sólo aparece en ambientes enlatados donde sus corifeos le jalean con fervor y para quién el título de «hijo de fruta» se ha convertido en recibimiento y grito de guerra cuando se le ocurre aparecer en público, a pesar de lo cual como buen psicópata piensa que son cuatro gatos organizados de la turboderecha fascista quienes le atacan… ¡Yo estoy bien! Exclamó el imbele cuando dejó tirado al Rey en medio del barro en Paiporta.
¿Cuándo saltará al unísono esta sociedad anestesiada para librarse de este gran tartufo y de su corte de aduladores a sueldo cual plañideras histéricas?
