Conversaciones en el andamio: Generales en verano. Por Francisco Gómez Valencia

Generales en verano.

«Si las gana, Dios no lo quiera, se queda y arrasa con todo, y si las pierde pese a hacer todo tipo de trampas (que podría suceder), se larga a Santo Domingo»

Lo de Irán nos puede estallar en las manos gracias a la penúltima jaimitada del felón. Decía Albares, más conocido en los ambientes como “Napoleonchu”, que no dar juego a EEUU permitiendo que utilicen las bases para uno de sus conflictos a cambio de protegernos el resto de nuestras vidas, no traería consecuencias. Pues bien, Donald Trump —como ya sabrán— ha dejado entrever que cortará de raíz las relaciones comerciales con España. Obviamente esto no sería un proceso inmediato pues está de por medio la UE, pero sí que desde su administración podría poner en serios aprietos a aquellas empresas que actúen dentro y fuera de nuestro radio de acción, imponiéndolas medidas extraordinarias transitoriamente en su propio territorio. 

Desde luego las repercusiones para nuestra balanza comercial y de servicios sería terrible sin contar las repercusiones en materia de seguridad nacional, y aunque somos un miembro de todo derecho de la OTAN (aunque no cumplamos), tener en contra al principal actor de la organización no puede traer nada bueno.

Trump amenaza a España.

En clave nacional tratando de meternos en la enfermiza cabecita de Sánchez, no nos extrañaría que hubiera pensado junto a su inseparable Iván Redondo, que un choque frontal contra Trump le generaría rédito político intentando con ello aglutinar todo el voto a su izquierda para así y gracias a la Ley D’hondt, tratar de alterar las cifras que las encuestas les dan a PP y VOX juntos, pues con semejante maniobra, el tercero en discordia sí que saldría seriamente perjudicado. 

En todo caso lo que parece obvio, es que Irán o el derecho internacional les dan absolutamente lo mismo, y se escudan en que su iniciativa servirá para crear ejemplo y movilizar en la misma dirección a otras superpotencias europeas como Irlanda, Bélgica o Malta, y como esto, igual que sucedió cuando se posicionó del lado de Palestina y por lo tanto de los terroristas de Hamas, al final no sirvió absolutamente para nada interesante. 

De cara a nuestros intereses a nivel internacional y también dentro del ámbito de la UE, la maniobra de distracción sólo sirvió como una absurda estratagema para consumo propio y de su organización clientelar. Sin embargo al mismo tiempo, se abre un nuevo escenario por rocambolesco que pueda parecer, así que me planto de hinojos a puerta gayola y me voy a mojar. Creo que está situación pudiera ser considerada desde Moncloa como una ventana de oportunidad, por esto y acuciado por la corrupción, se la va a jugar antes de que la Justicia lo tumbe plantando cara a Trump, y si este embiste como un Miura, convocará elecciones en verano. 

Si las gana, Dios no lo quiera, se queda y arrasa con todo, y si las pierde pese a hacer todo tipo de trampas (que podría suceder), se largan a Santo Domingo, pues la nueva disposición del Senado propiciaría un cambio de paradigma en la composición del Tribunal Constitucional, dejando al hijoputa con el culo al aire.

Feliz día de San Casimiro.

Españazuela a 4 de marzo de 2026.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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