
«No es menor la crisis que viene existiendo en el gobierno de coalición forzada que nos desgobierna desde 2023, superando ya a la coalición anterior con Podemos»
Aunque la realidad para Pedro Sánchez es mucho más dura si nos remontamos a 2015, en las primeras citas electorales –autonómicas y generales– con nuestro presimiente Fraúdez al frente del Partido Socialista antes Obrero y nunca Español, su “eficacia” perdedora alcanza niveles absolutos en los últimos tres meses, en los que ha conseguido el 100% de derrotas, en Extremadura, Aragón y Castilla y León, respectivamente. Un triunfo claro de la dividida derecha, que sigue sin aclararse –ni querer enterarse su lado más extremo de quién es el verdadero enemigo a batir– en su particular pugna para configurar de una vez estos tres gobiernos regionales, después de unos cuantos intentos fallidos tras la deserción de VOX a mediados de la actual legislatura, al toque de corneta de su autoritario y cada día más cuestionado líder, Santiago Abascal, que llevó, entre otras cosas, al adelanto electoral en las tres comunidades citadas. Aunque es verdad que, tras el frenazo a sus expectativas en la última cita, parece que se le bajaron los humos y el tono de matón de discoteca que le caracteriza cuando se dirige a su antiguo partido: “Mañana, tres regiones españolas esperan urgentemente un cambio de rumbo. Lo van a tener, podemos garantizarlo –de momento pasó una semana sin noticias de esa garantía–, pero no nos hablen, no nos pregunten por la calle por los sillones, por los puestos en el gobierno, o no nos cuenten relatos políticos, vamos a hablar de medidas concretas, vamos a negociar medida a medida”.
Parece también que eso de no desgastarse por asumir responsabilidades de gestión o rendir cuentas de posibles decisiones se le puede acabar, que ya va siendo hora de dejar la cómoda postura de ser oposición de la oposición. Por cierto, que su candidato Carlos Pollán ha quedado cuarto en la provincia por la que se presentaba, la suya, León y ha hecho buena la cita evangélica “nadie es profeta en su tierra”, en este caso tal vez porque lo conozcan mejor. Y a ver si hacen suya la reflexión del secretario general del Partido Popular, Miguel Tellado: “Cada vez hay más españoles que están deseando que seamos capaces de ponernos de acuerdo, es el mandato de las urnas en Aragón, en Extremadura, y en Castilla y León. Como digo, nosotros no les vamos a fallar y esperamos que, por parte de VOX, ahora sí, quieran seguir avanzando en esas negociaciones”. Porque es evidente que el abandonado PP ha vuelto a ganar con holgura después de casi cuarenta años gobernando en Castilla y León y el que abandonó el gobierno regional, VOX, ha sufrido un frenazo en su despegue y ha visto más cerca su techo de lo que pensaba, por lo que tal vez se tengan que pensar si le renta tanto oponerse más al PP que al PSOE. Se lo dejó claro Alberto Núñez Feijoo: «O se está con el respeto a la mayoría de los españoles o no se está. O se están mirando encuestas para ver qué le conviene a tu partido o se está mirando lo que le conviene a España». Que fue respondido por el de Amurrio: “Que no se preocupe, que sí, que vamos a gobernar y vamos a gobernar en las 3 regiones, pero antes… de hablar de formar un Gobierno de coalición queremos una negociación medida a medida –al más puro estilo del Cholo Simeone, “partido a partido”–, con garantías y con plazos de cumplimiento”. Veremos.
Por su parte, el triplemente derrotado y su Loro Park ministerial quisieron vender como triunfo su discreto papel de segundo en Castilla y León, por aquello que decía Ayrton Senna de que “el segundo es el primero de los perdedores”. Pero ya le contestó Núñez Feijoo en el Congreso: “Por más que usted disimule, señor Sánchez, diez derrotas no es una mala racha, es un veredicto… usted es un perdedor”. Pero Pinóchez deja claro que su guerra no es la autonómica, sino la de Donald Trump, del que quiere ser su némesis en la Tierra con su recuperado eslogan del “No a la guerra” –por cierto poco coherente con ese “nuevo compromiso dotado con 1.000 millones de euros” al que ha llegado tras la última visita de Zelensky– de cara a esos comicios generales que se resiste en convocar: “Miren, nuestro electorado se está quedando en la abstención –lo cual no es cierto, sino que se está escorando claramente a la extrema izquierda, a la que las urnas demuestran que ha absorbido– y creo que tenemos que analizar exactamente por qué no acuden a votar, pero en todo caso lo que sí que les digo es que trabajaremos precisamente para que todo ese electorado se movilice cuando lleguen las elecciones generales”.
Pero más le valdría hacerse la pregunta de su candidato perdedor en Castilla y León, Carlos Martínez: «Yo, la pregunta que me hago con este resultado electoral es ¿y ahora qué?». Candidato al que se refería así el diario El Mundo en un titular: “Un outsider del sanchismo da vida a Sánchez”. Pues eso, don Narciso, o será que espera acabar también con su todavía amiga y número dos de su desgobierno y del partido –¿o debería decir banda con lo que estamos viendo en juzgados, Audiencia y Supremo?–, María Jesús Montero, a punto de recibir la misma respuesta en Andalucía antes de dos meses. Eso, si la retirada –que hecha a tiempo puede valer más que una derrota– de su proyecto de presupuestos de Salvador Illa en Cataluña no lo lleva a pensar en una triple campaña para hacer coincidir unas posibles elecciones generales con las andaluzas y las catalanas si el citado Illa cumple con su palabra de convocarlas si no sacaba adelante los presupuestos regionales.

Cambiando de tema, no se puede calificar menos que de auténtica crisis lo que está viviendo precisamente ese partido que iba para cohete según las últimas encuestas y que vivió un primer frenazo el domingo. La purga que empezó con el caramelo envenenado que le envolvieron a Macarena Olona en las anteriores elecciones andaluzas, continuaba con la más que dudosa dimisión de sus cargos en el Congreso y en el partido de Iván Espinosa de los Monteros y la muerte anunciada a continuación de su mujer, Rocío Monasterio, como presidente de la formación verde en Madrid y portavoz en la asamblea madrileña, y con la retirada del “mejor candidato posible” de Castilla y León y vicepresidente dimitido en la legislatura terminada, Juan García Gallardo.
Sería larguísimo citar las controversias provinciales y regionales en numerosas circunscripciones, Toledo, Canarias, Baleares, Tarragona, etc., o la propia Castilla y León desde la que se promovió hace poco más de un año una concentración en el hotel Meliá Barajas, a la que asistí, por cierto, y de la que no me puedo detener aquí en detallar el Manifiesto que allí se leyó. A todo eso se ha unido en las últimas semanas la invitación a José Ángel Antelo a dimitir, “por su bien” –suena mal ¿verdad?–, como él mismo decía el otro día en un medio, hasta ahora presidente de VOX en Murcia y, lo que se veía venir tras ser apartado de la secretaría general del partido y del grupo en el Congreso, seguida de la reciente suspensión como portavoz en el Ayuntamiento de Madrid, que ha culminado con la apertura de expediente de expulsión del partido de Javier Ortega Smith, al que han acompañado otros pesos pesados como Ignacio Ansaldo y Carla Toscano, también concejales en Madrid.

Todo eso y mucho más, ha llevado a los que ayudaron a Abascal en el asalto de VOX en 2014, Espinosa y Ortega, a promover un Manifiesto para solicitar un Congreso abierto sobre el que el primero se expresaba así en El Cascabel de TRECE TV: “Yo lo que propongo es un congreso donde se pueda hablar de estas cosas, pero con el ánimo de mejorar, con el ánimo de abrir un partido que se está estrechando, que está estrechando el cerco, que está expulsando a la gente. E insisto que la intención no es cuestionar el liderazgo, porque aquí no se va a votar ni se va a hablar de liderazgo, creo que tenemos que redefinir los sistemas, los métodos, la manera en la que nos relacionamos entre nosotros”. Y en el trasfondo aparece también un entramado económico que sería largo y complicado resumir ahora, pero sobre lo que dejo el enlace de un buen artículo que publica este sábado El Español con un magnífico gráfico de la trama societaria que parece haberse creado en el entorno de Abascal y el empresario Julio Ariza. Una trama en la que ocupa un puesto destacado la mujer de Abascal, Lidia Bedman, como dice el antes citado García-Gallardo y que habría que investigar. Sin duda toda una crisis que el sucesor de Ortega en el Congreso, un poco conocido y curioso personaje de nombre José María Figaredo –sobrino de Rodrigo Rato por más señas– simplifica “como una estrategia de Génova, que están ahí intentando malmeter”. Recomiendo también la lectura de este artículo del profesor Julián Pavón, que suele hacer análisis muy certeros, así como el que acompaña al final, del diario de Expansión .

Hablando de crisis, no es menor la que viene existiendo en el gobierno de coalición forzada que nos desgobierna desde 2023, superando ya a la coalición anterior con Podemos, que no iba a dejar dormir a nuestro oscuro psicópata y maquiavélico narcisista. El colmo ha sido el plante de la mezcla SUMAR-Podemos, que obligó a retrasar dos horas el consejo de ministros extraordinario que se había convocado el pasado viernes para poner en marcha las ya muy retrasadas medidas de ayuda derivadas de la situación económica que ha producido la guerra de Irán.

Al final se celebró y volvió a demostrar lo ingobernable de esta legislatura que cuenta ya por decenas los revolcones parlamentarios sufridos por este desgobierno, que seguirán aumentando. Porque este consejo de ministros, ministras y ministres, nos dejó dos decretos ley, con 80 medidas que se publicaron en el BOE de este sábado, pero que tendrán que pasar por el Congreso la próxima semana y todo apunta a que el impuesto por la extrema izquierda gubernamental, que incluye la congelación por dos años de los contratos de alquiler que finalicen este año 2026 y en 2027, no va a salir adelante. Al final habrá una rebaja en el IVA de los carburantes del 21 % al 10 % y la del impuesto de hidrocarburos hasta el mínimo permitido en la Unión Europea. También, una reducción al 0,5 % del impuesto especial sobre la electricidad y la suspensión temporal del valor sobre la producción de energía eléctrica.
No faltó la comparecencia del defensor de la humanidad contra el malvado eje EE. UU.-Israel, que dijo sentirse “…muy, muy enfadado, con la situación que está viviendo el mundo y la situación a la que nos están llevando determinadas decisiones y determinados gobiernos”. Nos dijo que la decisión tomada “Va a beneficiar directamente a los 20.000.000 de hogares en nuestro país y a 3.000.000 de empresas” y que “Hoy, a los españoles y españolas nos va a costar 5.000 millones de euros. 5.000 millones de euros que podríamos estar destinando a becas, a sanidad, a dependencia, y que vamos a tener que destinar para poder proteger a nuestro tejido productivo, a los autónomos, al campo, a las industrias, a las pequeñas y medianas empresas de nuestro país. En fin, después de… es que estoy muy, muy enfadado con la situación que está viviendo al mundo y la situación a la que nos están llevando determinadas decisiones y determinados gobiernos”.
Como de costumbre, ha sido el díscolo Emiliano García Page el que ha criticado este plan anticrisis de Pedro Sánchez, del que se teme que sea un “yo invito y tú pagas” y ha dejado caer que las comunidades autónomas no hayan sido consultadas para abordar este decreto porque las decisiones que se incluyan en el Decreto “pueden afectar claramente a la financiación de la sanidad, de la educación y del estado del bienestar”.

Y preguntado por la sintonía de su gobierno, no tuvo reparo en mentir una vez más, con sus habituales titubeos, circunloquios y repeticiones que demostraban su poca convicción: “La de un Gobierno de coalición, o sea, es que no puedo decirle más, pues, pues, la de trabajar, hablar, llegar a acuerdos… Como saben ustedes, pues yo ayer estuve todo el día en… el día antes de ayer algunos me, me siguieron hasta allá, hasta Bruselas, pues he estado fuera y ya está, o sea, es que creo que, en fin, entiendo que pues el ‘salseo’ pues es interesante para los medios de comunicación, pero, pero en fin yo es que creo que estamos hablando de una, de un plan, muy, muy relevante, muy importante y es al final el resultado de todas esas horas de negociación que hemos tenido a distintos niveles. Yo, por tanto, con eso me quedo… Pero evidentemente, nos ha sobrevenido una nueva crisis, una nueva guerra, y, por tanto, pues, el Gobierno de España, efectivamente, y en este caso, el, el, el, la parte socialista, pues es empático y receptivo a lo que proponen nuestros socios, no solamente de gobierno, sino también aquellos grupos parlamentarios con los que construimos mayorías parlamentarias para aprobar importantes medidas como esta”.
Para terminar, dejo un breve resumen de otras crisis –sin duda habrá más– que se le vienen encima al hombre de paz que siembra el caos por donde pasa o en lo que toca. Por ejemplo, el que ha abierto en INDRA tras la colocación de Ángel Escribano. O la que puede derivarse de la entrega del famoso sobre de Delcy Rodríguez que Víctor de Aldama ha entregado al juez Ismael Moreno en la Audiencia Nacional el famoso sobre, “Y ese sobre existe y esa documentación existe”, cuyo contenido ya conoce la UCO y que según él contiene pruebas de la supuesta financiación ilegal del PSOE y de la Internacional Socialista a través de la petrolera del régimen venezolano PDVESA. Y no digamos si le ocurriera algo a Aldama después de que el empresario haya denunciado falta de seguridad “Hoy empecé a recibir, después de que se ha filtrado lo del sobre, otra vez amenazas de muerte” y una filtración sobre dicha entrega. Por cierto, una información en la que puede estar implicado José Luis Rodríguez Zapatero, que ha vuelto a Venezuela. O las consecuencias de haberse gastado 159.699’62€ ‘extras’ –¿qué es eso frente a los 5.000 millones por culpa de la guerra?– solo en sus vacaciones de lujo en La Mareta y de los vuelos y viajeros del Falcon que seguimos sin conocer.
