(11) 600 Palabras: Crónicas prostituidas. Por Antonio E.

Crónicas prostituidas.

«No Sánchez, no, tú no puedes hablar del derecho internacional, a decir verdad, ya no puedes hablar de nada, a excepción de como prostituir tu cargo, tu conciencia, y el futuro de España»

Por fuerza debemos utilizar el adjetivo inmundo, cuando nos referimos a cualquier asunto en el que esté envuelto Pedro Sánchez. Con este miserable en el poder España ha dejado de pertenecer al mundo libre, pasando a engrosar las filas de países donde la libertad y la democracia han sido cercenadas por tiranos de medio pelo, como él. 

La pregunta que mejor define a este paria ha sido la que hemos oído estos días a representantes de la prensa libre ¿Qué hubiese hecho Sánchez si hubiese tenido que apoyar el desembarco de Normandía? El que suscribe opina que se hubiese negado, tal y como está haciendo hoy día negando su ayuda a los países que conforman la alianza de la que España forma parte. Argumentaría la misma apelación al derecho internacional, y seguramente se hubiese paseado por la Unter den Linden berlinesa vestido para la ocasión como un vulgar SS Anwärter 

Como iba a combatir al nazismo quién llevaba su mismo apellido, socialista, si la interpretación que ambos tenían de la democracia, era idéntica. No, de ninguna manera, a Sánchez lo que es de Sánchez, y al dictador nazi lo que le corresponde, la ejecución de la idea. Compartir el odio con el que practica el método para extinguir al odiado, está más cerca del odiador, que del odiado. 

Sánchez se ha venido mostrando como un perfecto interlocutor del terrorismo árabe, experiencia tiene, pregunten a Otegui.  Nadie puede negar que lo ha apoyado hasta la extenuación, e incluso lo ha escenificado con profusión de conocidos adefesios, medios audiovisuales, y económicos. Quién envía fondos a organizaciones “humanitarias” afines a Hamas, por fuerza debería saber a dónde y a qué van a ir destinadas. 

Hasta ahora no le hemos oído protestar por las decenas de miles de asesinatos cometidos por el régimen iraní, otra vez la equidistancia de la ultra izquierda entre las nucas de los ciudadanos iraníes, y las balas de sus ejecutores. También nos suena. 

¿Lo hace por convencimiento propio? Podría ser, aunque lo más probable es que lo haga por puro tacticismo, usando a Donald Trump como ariete para justificarse ante la ultra izquierda, ETA incluida, en la que se apoya para gobernar. Esa será su arma electoral, presentarse como paladín, de la miseria moral que tan excepcionalmente encarna. 

Lo que ni él ni sus acólitos pueden evitar, es que la opinión pública sepa a qué nos vamos a enfrentar, gracias a su generosísima afición a traicionar a nuestros aliados. El presidente norteamericano hará lo que tiene que hacer, devolver la afrenta corregida y aumentada. Al tiempo. 

El que critica a los aliados de llenarse los bolsillos vendiendo armas, olvida que bajo su gobierno decenas o centenares de socialistas se han enriquecido a costa de empobrecer a los españoles, “sin que él se enterara”. El que tanto habla de diálogo hace oídos sordos de más de media España, portándose como el infecto tirano que es. Resulta grotesco que aún no entienda por qué lo llaman hijo de puta. 

El autócrata que antepone su interés privado, al superior de España, el dictador que escamotea el debate en el congreso, el infecto cobarde que huye de la prensa libre, el que niega sus propias mentiras, el que ha emputecido la convivencia entre españoles, no puede erigirse en paladín del derecho internacional, ni de nada decente. Como mucho le concedo el privilegio de ser el político más corrupto y miserable de la historia de España.  

No Sánchez, no, tú no puedes hablar del derecho internacional, a decir verdad, ya no puedes hablar de nada, a excepción de como prostituir tu cargo, tu conciencia, y el futuro de España. 

 

¡VIVA LA LIBERTAD! 

¡¡VIVA ESPAÑA!! 

Antonio E.

“Lo valioso no es lo conseguido, lo verdaderamente importante es mantenerlo”. Nacido en Valladolid, diplomado en el noble arte de trabajar y doctorando en la disciplina más importante que existe: conseguir ser un buen español. Autor de varios libros, desde siempre me gustó leer la historia de mi país, aprenderla, estudiarla y compartirla. Su desconocimiento nos aboca, irremediablemente, a tropezar en las mismas piedras de siempre. Odio la doblez, la traición, el engaño y la cobardía, rasgos que abundan cada vez más en nuestra sociedad.

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