
«Me gustaría que toda esa gente cabal y de principios, que ahora manifiesta profunda indignación, reaccionase igual cuando se pita el Himno Nacional de España»
Me llega la noticia de que los Mossos investigan los cánticos islamófobos y xenófobos del amistoso España-Egipto. Hemos sabido que se entonó en el estadio en varias ocasiones el grito «musulmán el que no bote», además durante el descanso, en el mensaje en el videomarcador del estadio se recordó democráticamente que «la legislación para la prevención de la violencia en el deporte prohíbe y sanciona la participación activa en actos violentos, xenófobos, homófobos o racistas».
Se dice que si la vía penal no prospera, los Mossos analizarán una posible actuación en el ámbito administrativo, en aplicación de la Ley 18/2007 contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte, que sanciona las conductas de los espectadores en eventos deportivos… ¡qué tajantes!… y cuando Arturo Mas sonreía descojonándose delante del Rey saludando con sus cuatro dedos formando la cuatribarrada mientras se pitaba el Himno y al Rey, que es lo mismo que hacerlo hacia España y los españoles ¿por qué ninguna autoridad suspendió el partido?… ¡ah! que en este caso era libertad de expresión, es como si yo entonces les gritase ¡me cago en vuestra puta madre!, pero sin acritud, claro.
Me gustaría que toda esa gente cabal y de principios, que ahora manifiesta profunda indignación, reaccionase igual cuando se pita el Himno Nacional de España, a la Bandera Nacional, al Rey o a cualquier símbolo español en vez de guardarse bajo el paraguas de la libertad de expresión, pues esas actitudes además de delictivas son conductas ofensivas que empañan el ambiente festivo y deportivo que debe vivirse en cualquier recinto deportivo dejando fuera no solo las ideologías políticas sino sobre todo el insulto permanente a todo lo que significa España, esa realidad que los aliados de Sánchez quieren ver «roja y rota» en palabras del terrorista y ahora ‘hombre de paz’ y no señalado por esa herramienta llamada HODIO. Herramienta dispuesta para defenderse del fascismo, del bulo, de la mentira, en defensa de lo bueno y en contra de lo malo, es decir del justo progresismo, en definitiva en contra de la peligrosa crispación que entraña la derecha y la ultraderecha.


