
«Sánchez se ha propuesto reventar la sanidad, la convivencia y nuestra seguridad, todo ello envuelto en el burdo papel de su corrompida propaganda»
Desde que Sánchez empezó a dictarnos, fuimos muchos los que dijimos que España iba camino de su destrucción, hoy vemos con infinito asco y pesar como nuestras sospechas no solo se han ido cumpliendo, sino que han ido agravándose más.
Su penúltima aberración, también podría decirse traición continuada, ha sido dictar otro decreto sin pasar por el parlamento, en el que legalizará varios millones de ilegales, pues ilegales son todos los que entran en España sin documentación. Para Sánchez solo cuentan las iniquidades de sus apoyos, el resto solo contamos a la hora de pagar impuestos.
A nadie se le oculta que una parte sustancial de ilegales vienen a delinquir, o a vivir de la caridad de nuestros impuestos, porque, aunque el resto venga a trabajar, Sánchez legalizará a todos sin distinción alguna. Hacer tabla rasa significa simple y llanamente que Sánchez inundará nuestras calles de delincuentes.
Legalizará miles o decenas de miles de ilegales pendientes de expulsión, ni ellos mismos saben con exactitud su número, con antecedentes criminales cometidos en España. Para Sánchez no hay criminales si no hay sentencias firmes, aunque hayan asesinado robado y violado en España, la ciudadanía debería haber explotado de indignación, pero no lo hará, hay cloroformo para todo, y para todos.
Hace algún tiempo denunciamos que una parte importante de la población carcelaria marroquí, argelina y de otros países, estaban invadiendo nuestras ciudades, sin que el máximo responsable hiciera nada por evitarlo, para este corrupto nada que no sea él es importante.
Las primeras noticias alarmantes vinieron desde Marruecos, a continuación, lo avisaron los sindicatos policiales españoles, sin que el gobierno se diera por aludido. ¿Qué sabe el moro sobre Sánchez para que éste se humille de esta manera? Gobernar bajo el chantaje de una nación extranjera es delito de alta traición, pero no para este despreciable tirano.
Bandas de latinos establecidos en nuestras ciudades, resuelven sus problemas a machetazos. Bandas de narcos dominan las costas del sur de España. Bandas de peruanos llevan años robando en la AP7, con total impunidad. Bandas de bosnios con centenares de antecedentes asolan el metro de Madrid, sus calles y sus centros comerciales.
Bandas de mafiosos viven de nuestros impuestos, unos bajo el amparo de algunas instituciones, otras directamente de nuestros impuestos. Ante esta lacra, el gobierno mira hacia otro lado. Peleas diarias entre hordas de musulmanes con machetes hachas y cuchillos, amparados en la laxitud cómplice del gobierno de España. La seguridad en nuestras calles ha dejado de existir, pese al esfuerzo de la Policía y de la Guardia Civil, no así de su ministro.
Mientras que España exporta enfermeros, médicos y licenciados de todo tipo, el gobierno importa hordas de delincuentes “licenciados” en física nuclear, neurocirujanos, ingenieros agrónomos, arquitectos, filólogos, astrofísicos y catedráticos, al estilo “Begoña”. Es decir, individuos especializados en vivir delinquiendo, o sin trabajar, lo que toda la vida hemos llamado vagos profesionales.
La propaganda sanchista dice que los niños que acogemos vienen de países en guerra, que sepamos en Marruecos, principal procedencia de niños de hasta veintitrés años, ni hay guerra ni nada que se le parezca. Lo que sí nos llega, es una delincuencia juvenil que nunca debería haber venido, ni tenemos por qué soportar.
No me extenderé en los trágicos episodios con resultado de muerte que venimos padeciendo desde que este maldito gobierno abrió nuestras fronteras a la delincuencia internacional. Ni sabemos quién entra, ni qué intenciones traen, ni quiénes son. Los sindicatos policiales son los primeros en decirnos que los comunicados del ministerio del “interior” son embustes y estadísticas falseadas, es decir, un tropel de mentiras para consumo de estúpidos sin fronteras.
Aquí puede venir cualquiera, sin que el gobierno se preocupe por temas tan insignificantes cómo, dónde y de qué, van a vivir los centenares de miles de personas que llegan a España. Si lo hiciera, debería tener en cuenta cuantas mujeres españolas van a ser violadas o asesinadas, a cuantos españoles les van a robar sus casas, y a cuantos ciudadanos en general les van a destrozar sus vidas.
Un porcentaje altísimo de ilegales acapararán la mayor parte de los fondos públicos destinados a combatir la pobreza, dinero que jamás devolverán en base a su trabajo. Los que nunca trabajaron en sus países, tampoco lo harán en España, más que nada porque sus necesidades serán subvencionadas por quién en un futuro próximo pudiera aprovecharse de sus votos.
Sánchez se ha propuesto reventar la sanidad, la convivencia y nuestra seguridad, todo ello envuelto en el burdo papel de su corrompida propaganda. Estos despreciables inútiles nunca pisarán un barrio humilde, tienen miedo, son cobardes, son corruptos.
Cuando Europa se ha convertido en un polvorín a punto de implosionar por culpa de su nefasta política de inmigración, el corrupto legaliza dos millones de ilegales, con sus familiares por tener derecho a la reagrupación familiar. Hace unos días se empezó a hablar de más de tres millones los que podrían ser legalizados.
La seguridad ciudadana en nuestras ciudades lleva degradándose a pasos agigantados, la masificación en sanidad crece exponencialmente, el presupuesto para mantener al que llega sin papeles, no deja de crecer.
Sánchez está fuera de control, sin agenda internacional, sin agenda nacional, sin presupuestos, sin gobierno, sin vergüenza, sin escrúpulos, sin dignidad. Lo que ocurra con nuestras vidas le trae sin cuidado.
Mientras tanto, acaba de nombrar a su vicepresidente cuarto, de nombre Tik Tok. Gilipolleces que no falten, bufonadas tampoco.
¡VIVA LA LIBERTAD!
¡¡VIVA ESPAÑA!!

