Andalucía confirma el cambio político, pero Moreno ya no puede gobernar mirando solo al centro. Por Javier Ygartua

Andalucía confirma el cambio político

«Existe una parte importante de españoles que quiere una derecha más contundente y menos acomplejada. Y el PP haría mal en ignorar esa realidad»

Andalucía ha vuelto a hablar con claridad en las urnas. Juan Manuel Moreno ha ganado de nuevo las elecciones y lo ha hecho con una ventaja contundente sobre una izquierda cada vez más debilitada. Nadie puede negar que los andaluces han respaldado mayoritariamente su gestión al frente de la Junta. Sin embargo, el resultado deja también una advertencia política importante: el PP ya no dispone del margen absoluto que tuvo en la pasada legislatura y tendrá que aceptar que necesita entenderse con Vox.
El Partido Popular ha sufrido un castigo silencioso pero significativo. Apenas ha perdido algo más de un punto porcentual, pero la aritmética electoral le ha arrebatado cinco escaños y, con ellos, la tranquilidad de gobernar en solitario.
La política tiene estas paradojas: una victoria amplia puede convertirse también en un toque de atención. Porque aunque Moreno siga siendo el líder dominante en Andalucía, muchos votantes del centroderecha han querido recordar que no basta con gestionar bien; también hace falta firmeza ideológica y claridad en determinadas cuestiones.
Mientras tanto, el PSOE vuelve a firmar un resultado desastroso. María Jesús Montero no ha conseguido reconstruir el espacio socialista andaluz y el partido sigue atrapado en una decadencia histórica.
El socialismo andaluz, que durante décadas convirtió esta tierra en su gran fortaleza electoral, parece hoy incapaz de conectar con una sociedad que ha cambiado profundamente. Y aun así, desde el entorno de Pedro Sánchez intentarán vender que el PP “ha fracasado” por no alcanzar la mayoría absoluta. Será el habitual ejercicio de propaganda para evitar asumir la realidad: la izquierda continúa perdiendo apoyo social en Andalucía elección tras elección.
Pero uno de los grandes vencedores políticos de esta jornada es Vox. Con un resultado porcentual similar al de hace cuatro años, el partido de Santiago Abascal consigue aumentar representación y, sobre todo, adquirir una influencia decisiva. Vox podrá negociar desde una posición de fuerza y exigir que determinadas cuestiones entren en el debate político andaluz: inmigración ilegal, seguridad, defensa del campo, bajada de impuestos, identidad nacional o rechazo a determinadas políticas ideológicas impulsadas desde Madrid y Bruselas.
Muchos han intentado durante años presentar a Vox como un fenómeno pasajero. Andalucía demuestra otra cosa: existe una parte importante de españoles que quiere una derecha más contundente y menos acomplejada. Y el PP haría mal en ignorar esa realidad.
El dato final resume perfectamente el cambio histórico que vive Andalucía: la derecha suma el 55 % de los votos frente al 38 % de la izquierda. Hace no tanto tiempo, este escenario habría parecido imposible. Hoy refleja una transformación social, cultural y política profunda. Andalucía ya no es el feudo intocable del socialismo.
Ahora empieza la verdadera prueba para Moreno. Gobernar sin mayoría absoluta le obligará a negociar y a decidir qué modelo quiere representar: un PP cómodo en la moderación permanente o un proyecto capaz de escuchar también a ese electorado de derechas que reclama más convicción y menos complejos. Porque las urnas no solo han ratificado un liderazgo; también han enviado un mensaje político que sería un error despreciar.

Javier Ygartua Ybarra

Ex interesado en la política, siempre interesado en el deporte, ahora prácticamente en forma. Madridista ante todo, futbolero y fan de la Selección Española. Hala Madrid y nada más.

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