
«Dos víboras veo cuando juntos les contemplo; y sólo me pregunto cuál de ellos habrá de inocular más letal veneno»
(a)
‘Zapatitos’: a mí, tú no me engañas:
tienes menos credibilidad
que un chapero de ‘Las Saunas’.
Siempre vi, en ti, a un buitre carroñero,
esa ‘gran virtud’ que heredó Sánchez, de Zapatero:

(b)
Así fue cómo alcanzó el poder
tras aliarse con toda la carroña patria,
para al incauto Rajoy, de escasas mañas,
hasta el fondo podérsela meter.
Dos víboras veo cuando juntos les contemplo;
y sólo me pregunto cuál de ellos
habrá de inocular más letal veneno.
(c)
Dad por seguro que a ninguno de los dos me acercara
ni aun viendo que, soledoso, la muerte me rondara:
bien solo me moriría antes y hasta bien dichoso,
que a ella la prefiriera a vuestro talante siniestro:
Sois lo peor de vuestra reptante casta,
por más que no encierre vuestro cerebro infecto
(d)
sino el laberíntico recorrido de un simple par de ratas:
con toda vuestra perfidia a cuestas,
es siempre vuestra insoslayable cobardía
quien de vosotros al fin se adueña:
Imposible conseguir, de ninguno de los dos,
un mínimo de coraje honroso,
una sola palabra humana sincera.
(e)
Y si pudierais, ¡apuñalaríais al mismísimo Dios
con tal de que su eterna omnisciencia no os delatara!
Vivís en la podredumbre… por estáis hechos de ella:
si, por un raro acaso, de encima os la sacarais,
vuestra corporeidad, ¡al instante desapareciera!
(f)
¡Pobre España nuestra, de la que hacéis befa todos los días:
ella lucha, porfía, se afana, insiste… y resiste.
Y, al fin, languidece un poco, porque en vano se desgañita
viendo cómo le robáis, al menor despiste,
la dignidad…, la alegría…, la honra… y la guita!
(g)
Y a eso lo llamáis vosotros, con vuestras lenguas viperinas,
«el alto sacrificio de darse a los demás a través de la política»:
esa poza, sí, nauseabunda y pestilente en que navega El Poder
y en cuyo fondo ‘descansa’ el poso cada vez más espeso…
de una abominable letrina!
(h)
Llegasteis, sí, un día, y mal hallasteis a la patria mía;
y cuando os fuisteis, nada quedaba de ella… sino LA RUINA!
Lo económico, lo cordial y hospitalario, ¡por descontado!
Y lo ético y lo moral, ¡igual; que, entre todos,
lo habéis emponzoñado… y malbaratado!
(i)
¡No, Zapatero, no;
a mí tú no me engañas:
tienes menos credibilidad
que un chapero de ‘Las Saunas’!
Ni me engaña para nada
Perico I El Mendaz.
Zapatero, sí, es EL OBRERO
de su propia causa:
atesorar dinero!
Y tú, Sánchez,
¡puto embustero,
eres el jodido CAPATAZ!

eres el jodido CAPATAZ
