Conversaciones en el andamio. Indicio no es un nombre de santo. Por Francisco Gómez Valencia

Indicio no es un nombre de santo.

«Toda la escenificación de la trama de la Fontanera y Santos Cerdán apesta. Es más, pega un tufo impresentable pero seamos cautos»

Con todo lo que está aconteciendo reconozco que ya no soy capaz de mantener el hilo, así que me limitó a escandalizarme, radicalizarme y asumir con no cierta resignación que la mayoría de las noticias que se presentan a bombo y platillo en los medios sinceramente no son constitutivas de delito.

Apuntar esto o aquello en una libreta personal no es delito. Reunirte con otras personas para confabular o marcar estrategias no es delito. Que te paguen los viajes tampoco lo es y así, podríamos seguir “n” veces hasta el infinito y más allá. Al final lo cierto es que un cúmulo de indicios subjetivamente tratados pueden hacernos pensar que ciertas conductas son constitutivas de delito pero hasta ahí llega la cosa pues ciertamente, conspirar no lo es y ser un cutre mientras tanto, tampoco.

Ofrecer dinero por esto o aquello de salida tampoco es delito si no se demuestra previamente el motivo por el que se quiere remunerar el silencio en sí mismo. Ofrecer sobornos en principio tampoco es un delito si no se confirma que realmente quien pudiera ser objeto del mismo, iba o llevó a cabo una acción demostrable que mereciera dicho premio o compensación. Y como colofón, nombrar como referente varias veces al “one”, no es más que una mera táctica para intimidar a aquellos con los que se está interaccionando.

Las cositas de Leire.

Obviamente toda la escenificación de la trama de la Fontanera y Santos Cerdán apesta. Es más, pega un tufo impresentable pero seamos cautos y asumamos que pese a la riada de noticias inconexas con las que la prensa nos está llenando la cabeza, de momento no son más que indicios, presuposiciones y valoraciones todas ellas encapsuladas dentro de un marco presuntamente criminal.

Esta reflexión a modo de introducción no es fruto de haber pasado  una mala noche o de haber sufrido un repentino ataque de melancolía sino todo lo contrario, se trata más bien de una reacción química que ha provocado en todos y cada uno de los que desde aquí arriba opinamos a diario un baño de realidad, por eso sinceramente se lo digo mire usted, echamos mucho de menos la política real. Esa que nos permitiría hablar sobre lo conveniente o inconveniente de estas o aquellas medidas implementadas por el gobierno de la nación, pues aquí de lo que se supone que iba la cosa era de escudriñar, criticar o alabar la conveniencia o no de las políticas aplicadas o propuestas a los niveles de gestión más altos todos ellos de gran repercusión social y política, pero es que el 100% del surtido es propaganda o meras imposiciones derogables desde el minuto 1 sí cambia la cosa y lo que no lo es, sencillamente está bloqueado como la legislatura. Ejemplos como lo referente a la  política sobre vivienda, la gestión de la inflación, la seguridad ciudadana, la salud pública, la lucha contra el narcotráfico, o yendo más al detalle el estatuto médico, o los debidos reconocimientos a las FFCCSE y a la judicatura entre otras cuestiones, ni están ni se las esperan.

Hablando de parálisis, varios colectivos ya han anunciado que hacen un parón vacacional en sus reivindicaciones (médicos y profesores para más señas). Los primeros luchan por defender un estatuto propio y con razón, y los segundos sencillamente quieren más dinero y para sangrar al Estado y a las autonomías se escudan en cuestiones como la reducción de la ratio, la acometida del reacondicionamiento de las aulas, y demás cuestiones que debieran reclamar las AMPAS y no los funcionarios salvo que como es el caso, se trate de una vulgar huelga política, pues el sistema educativo es una mierda, los claustros dan penita, y el temario está condicionado bajo el sesgo político de la izquierda más sectaria. 

La huelga de profesores cierra por vacaciones.

El tema de los profesores clama al cielo pues es un caso más de corrupción sindical aunque en un estadio previo al delito como comentábamos al principio sobre los del caso Leire o Cerdán, pues dejar de manifestarse en verano cuando no hay clases, se está de vacaciones y justamente más aprieta la calor, tampoco es delito sino un ejercicio libre basado en la desfachatez.

La desfachatez sindical”, un gran título para otras conversaciones que como en el caso de este país desgraciadamente siempre va imbricada a “la desfachatez política” marca de la casa

Feliz día de Santo Toribio. 

Españazuela a 16 de junio de 2026.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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