
La sentencia es justa pues son nueve los delitos acreditados. Y no nos provoca ninguna compasión. ¡Qué coño, al contrario, nos mola mazo!
Todas y cada una de las páginas de la sentencia del caso mascarillas son una losa que aplasta la dudosa legitimidad del gobierno en el ejercicio de su corrupción. Todas y cada una de las páginas pone en su sitio a los socios de investidura y de correrías del gobierno de España. Todas y cada una de las páginas dejan en entredicho las afirmaciones, quejas y reclamaciones que Pedro Sánchez emitía antes de ser presidente del gobierno ergo, ¿el poder cambia a las personas? No, las cambia la corrupción y a este galgo de casta ya le venía, así que el ejercicio del poder no ha hecho más que carcomerle por dentro, abultar su taleguilla (suponemos), envileciéndolo más si cabe aunque probablemente mientras tanto, Dios nuestro Señor le haya marcado para lo que le reste de vida. No hay más que verlo, da asquito ¿Nos apena? En absoluto, al contrario, disfrutamos viendo como se cuece en su propia salsa.
Los de aquí arriba no queremos elecciones a corto plazo, queremos que la Justicia siga su curso. Ya huele y el socarrat sanchista apesta a quemado.
De esta manera —esperando hasta el final—, aflorará toda la corrupción del PSOE y a medida que tengamos mayor conocimiento de ella, más serán los cargos de la organización criminal que irán cayendo de maduros. En Navarra, en Soria, en Vascongadas con la colaboración del PNV, en empresas publicas como RTVE, la SEPI, Renfe o Adif, el altísimas instancias como el Tribunal Constitucional o el CGPJ (como se ha comprobado), en los sindicatos de clase y en los policiales también, en colectivos claves como el profesorado o la Sanidad da igual, son sólo algunos ejemplos del totum revolutum resultante (o el batiburrillo si les parece mejor) en que las zarpas del chusco sanchismo ha conseguido pudrir todo aquello a lo que ha tenido acceso. Siempre en su propio beneficio político y robando que es gerundio y lo peor y jamás es decir, jamás, para o por beneficio de todos los españoles, sino pensando en pequeños estancos para fragmentar la sociedad enfrentándonos a todos contra todos.

Están intentando disimular el choriceo pero la deriva de su lucha siempre fue basura.
Tratan el tema como una anomalía, una especie de mal menor atajable con la retirada de un carnet según de quien se trate. Son una podrida marca registrada que sólo cree en Ferraz. Que el felón disimule mirando hacia otro lado, sonriendo sibilinamente, o recomendándonos libros, música o que bebamos agua, no nos debe encabronar sino alegrar pues se trata de una táctica infantil que ya nadie se traga salvo quienes viven de ello por hacerlo. Esta gentuza seguirá ahí cuando el sanchismo pase enganchados como lapas o garrapatas al rocaje vivo, en el pasto, o entre los pliegues de la piel de las bestias. Son expertos supervivientes pues resisten a los hirvientes baños de realidad. Desgraciadamente este tipo de seres vivos no se envalentonan en las malas condiciones sino que se resisten y se hacen más virulentos echando la culpa a los demás. Para ello realzan su amargura e incrementan su resentimiento cuanto mayor es la fuerza de la verdad que los aísla dejándolos entonces solamente arraigados al mal del que se retroalimentan.
Si algo estamos aprendiendo es a identificarlos. No debemos sentirnos mal por hacerlo. Ni son judíos ni nosotros nazis por señalarlos al contrario, ellos son la peste, mamporreros hijos de puta y demás ralea. Nosotros buena gente, algunos hasta demócratas. Ellos están financiados y nosotros pagamos su fiesta con el pago de nuestros impuestos para que desde el Gobierno que más los ha incrementado y el peor partido de los que ha parido España (el PSOE), prevariquen al hacerlo.
Sus fans y sus “influencers” son rémoras que viven de la carroña resultante de entre los dientes del tiburón. Son el apoyo que limpia la basura “del one”. Viven por y para él, así que cómo no van a defender a su esposa y a su hermano, ¡faltaría más! Si no distinguen cuando llegan a tocar pelo la diferencia entre lo público y lo privado. Por eso se les escapan afirmaciones como: “hay que poner pie en pared contra los jueces fascistas” o que “el dinero público no es de nadie”, o que “los hijos no son de los padres sino del Estado” que ellos controlan en su propio beneficio político y privado.
Después de ocho años dando “pol’culo” ya nos conocemos sus maneras de vivir y de mentir. No son contundentes contra la corrupción sino dependientes de ella. Creen a pies juntillas que con ella se gobierna mejor pues devuelven favores con el dinero de los demás. En esto son verdaderos capitalistas (capos también) pues fingen alejarse de la corrupción tratando de convencer al personal que la misma queda en manos de la iniciativa privada. Defienden malamente que las mordidas de lo público son ajenas al partido cuando todo pinta a que no. En esto son auténticos maestros pero como suele pasar en las mejores “famiglias de la Mafia”, siempre o se les va la mano en ello, o no pueden parar al estar supeditados a sus jefes, llámense dictadores bananeros, capos capitalistas del Estado chino, narcos o terroristas varios, o en última instancia, tienen algún miembro u apéndice del grupo enchufado por el cumplimiento del deber y como son muy tontos, se lo tratan de montar aparte terminando siempre rompiendo el orden establecido desde arriba y joden el Perú llegado el momento debido a su debilidad intrínseca.

Los muy imbéciles desarrollaron como si fuera un virus, legislación para favorecer a los corruptores con tal de perjudicar al PP cuando el caso de la Gürtel. Hoy esa magnífica idea amparada en el derecho penal y transcrita en la sentencia del caso mascarillas se les ha vuelto como un boomerang y les ha metido un viaje en to’ la boca.
La contestación de algunos lameculos ha sido antológica. Unos con desparpajo o desde el desconocimiento apelan a la extrañeza del gesto del tribunal, no sé si para acercarse al vulgo o para tratar así de librarse del señalamiento. Otros difieren y separan el objeto del legislador (siendo ellos, o sea los mismos) solapando nombres para ver si así les dejan en paz: Aldama, Ayuso, Feijoo, Partido Popular, Gürtel, Kitchen, etc, etc… , ¡es para mear y no echar gota! Y de remate; los hay que diferencian el premio de la reducción de penas si sirve para desactivar la corrupción política de los demás asumiendo que la del PP siempre es política y la del PSOE excepcional ¹.
En fin, que no les aburro más. Hoy Sánchez se sube al púlpito para dar explicaciones sobre la corrupción que acecha a su partido. O sea qué dirá que “sigue hasta el final para mejorar la vida de la gente y pese a las piedras en el camino”, recitará con énfasis y con la aorta hinchada por el cuello los casos de corrupción del PP tratando de deshumanizar a Feijóo haciendo chistes malos y riendo equinamente, y se acordará del coco, es decir y como no puede ser menos, de “mi Isabelita”. Para ello ridículamente incidirá en su supuesta corrupción, la cual obviamente es fruto de su delirio y por lo tanto religión para sus adeptos.
No se alteren aquí, huele a muerto.
Notas.
- En esta ocasión no incidimos en los casos de corrupción del resto de la izquierda, es decir, el universo perroflauta porque nuestro tiempo es oro pero, que no se nos olviden los innumerables casos especialmente los de naturaleza sexual, que los hay y a patadas.

Feliz día de San Juan.
Españazuela a 24 de junio.

