Cada día, un objetivo en sí. Por José Crespo

Cada día, un objetivo en sí.

«Con nuestros actos, por pequeños que sean, contribuiremos al bien común, mientras a la vez cultivamos a diario una conducta cargada de dignidad»

Marco Aurelio, emperador romano decía: «Al amanecer, cuando te cueste levantarte, ten presente: me levanto para realizar la obra de un ser humano». Esta sentencia del emperador y moralista Marco Aurelio encierra en sí misma una meditación que nos empuja a interpretar que cada jornada tiene en sí misma un propósito que va mucho más allá de las tareas cotidianas. La frase nos habla de asumir de forma consciente el papel y el lugar que cada uno de nosotros representa y ocupa en el mundo. Así desde esta perspectiva, el hecho de levantarse del lecho no es solo una acción mecánica, es mucho más, se trata de una elección vital vinculada a lo que consideramos nuestro deber, la responsabilidad y la posibilidad de aportar algo valioso a nuestra propia vida y a la de nuestros semejantes.

El pensamiento estoico es una filosofía práctica fundada en Atenas por Zenón de Citio hacia el 300 a.C.. Su objetivo central es alcanzar la paz mental y la felicidad mediante el dominio de las emociones, enfocándose exclusivamente en lo que está bajo nuestro control y aceptando con serenidad lo que no podemos cambiar.

Zenón de Citio, antes de fundar el estoicismo, era un comerciante adinerado que provenía de una familia de mercaderes en Chipre. Sin embargo, perdió toda su fortuna en un naufragio cerca de Atenas y, tras quedar en la miseria, decidió dedicarse a la filosofía.

El otro gran pensador estoico fue Epicteto que a diferencia de Zenón, sí nació en la esclavitud (en Hierápolis, actual Turquía) y vivió gran parte de su vida en Roma sirviendo a un liberto de Nerón antes de obtener su libertad y convertirse en un célebre maestro.

El pensamiento estoico consideraba que la Naturaleza asigna a cada ser una función. Así como las plantas crecen, las abejas producen miel y los animales se rigen siguiendo sus instintos, el ser humanos posee la capacidad de actuar guiado por la luz de la razón. Por eso, cuando surge la tentación procastinar, de permanecer inmóviles ante las dificultades, responsabilidades u obligaciones, la reflexión nos recuerda que existe una tarea esencial… vivir de acuerdo con los Valores que distinguen a la condición humana, como la justicia, la honestidad y la cooperación.

La frase es una justa respuesta al desánimo o la debilidad que suele mostrarse al inicio de cada día. A veces las preocupaciones, la falta de descanso, el propio cansancio, la frustración, o la rutina generan resistencia frente a las responsabilidades. Marco Aurelio proponía cambiar la perspectiva, por lo que al preguntarnos por qué levantarse, debemos pensar en el para qué debemos hacerlo. La diferencia es radical pues el esfuerzo deja de verse como una carga y pasa a entenderse como una oportunidad para desarrollar virtudes y cumplir un propósito general, desarrollado en pequeños objetivos específicos.

Marco Aurelio nos muestra con su reflexión una hermosa enseñanza sobre el valor del tiempo, pues cada amanecer representa una nueva posibilidad de actuar, aprender, construir y crecer. Desde la filosofía estoica, la vida es limitada y precisamente por eso adquiere importancia. Esta limitación nos empuja a asumir que cada día es una oportunidad y recurso único e irrepetible que nos debe impulsar a aprovecharlo consecuentemente y con todas nuestras fuerzas, evitando arruinarlo y echarlo a perder mediante quejas y excusas por falta de medios o simplemente por el permanente egoísmo de buscar la comodidad.

La verdadera obra de un ser humano, según esta visión, consiste en participar activamente en la vida, ser protagonistas activos y conscientes en el hecho de que con nuestros actos, por pequeños que sean, contribuiremos al bien común, mientras a la vez cultivamos a diario una conducta cargada de dignidad siempre que se nos presenta cualquier oportunidad de ponernos en marcha.

José Crespo

José Antonio Crespo-Francés. Soldado de Infantería Española, Doctor en Artes y Humanidades. Enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, Colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Vázquez de Coronado, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica y Españoles Olvidados del Pacífico. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por". Si Vis Pacem Para Bellum

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