¡MUY BUENOS DÍAS!
Hoy La Paseata os muestra una pintura a mi parecer hermosa, al igual que la leyenda que os contaré a continuación, de esa manera que solo yo puedo entenderlo y cerraré con unos brotes de poesía en la que quizás no diga nada o lo diga todo entre unos versos.
En Japón a los árboles de cerezo se les llama «sakura«. Admirada flor de los samuráis, ya que expresa para ellos la corta vida y cada flor representaba las gotas de sangre derramada en la batalla.
Vadim Stavitskiy. Odessa, Ucrania. Familia de artistas, desde muy temprana edad asistió a la escuela infantil de Arte en Odessa. Continuó en la Universidad Pedagógica Nacional del Sur de Ucrania llamada KD Ushynsky. Educación superior especializado en Bellas artes, obteniendo el título de profesor de arte gráfico, ética y estética. Exposiciones nacionales e internacionales.

«Magnífica primavera. Sakura rosa florece sobre el lago»
Hay una leyenda en Japón, donde una pareja no conseguía tener hijos.
Con mucha fe y esperanza, ella quedó embarazada. Nació una niña
preciosa, pero la mamá no podía amamantar, por lo que una nodriza
realizó esa tarea. Se creó un vínculo de unión y amor inmenso entre ellas.
Un atardecer, la niña enfermó. Los padres estaban desolados y la nodriza rezó
para que la niña sanase. Al cabo de unos días, la niña mejoró sin aparente explicación,
siendo la nodriza la que cayó enferma. Los padres preocupados, la preguntaron y ella dijo:
Puse mis oraciones a la niña de mis ojos, la quiero tanto, pidiendo que si se salvaba,
daría mi vida por ella. Así sucedió. En aquél lugar creció un cerezo, cuya flor salía en cada aniversario
de su muerte, para recordar una historia que contiene el amor más puro…
Cuidaba de un niña, nodriza a su lado
la quería tanto, un amor entregado.
Los padres felices, la niña ha enfermado
un ruego a su Dios, habiendo escuchado.
La nodriza enferma, destino acabado
la flor del cerezo, un amor dedicado.
La noche estancada, colores saltaron
las nubes se fueron, tú estas a mi lado
El árbol descansa, la luz se detiene
la sombra se acopla, tú te has alejado.
¡Que quedará! El ayer de aquél pasado
un cerezo en flor, que no se ha apagado.
Lloró un instante, como niño sin regazo
la flor del cerezo expiró, dejando un legado.
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Desde vuestra revista digital La Paseata os deseamos que disfrutéis de este fantástico martes. Recordar: Hay corazones entregados a las buenas causas.
MMB

