
«Esto suena cada vez más a una estrategia pactada: primero cosoberanía porque no hay otra forma de parar estos intentos de invasión. Después hacer la vida imposible a los ceutíes»
Gracias a la dejadez (¿complicidad?) del gobierno los ceutíes son más pobres desde el 30 de julio. Sus patrimonios valen ahora mucho menos que hace quince días gracias a la situación creada allí por la invasión de miles de marroquíes y subsaharianos que al parecer cruzaron Marruecos, un país cuya policía se dedica a controlar a sus ciudadanos en lugar de protegerles, sin el más mínimo obstáculo.
¿Alguien invertiría hoy en Ceuta? ¿Alguien iría a vivir allí? ¿Alguien abriría un negocio?
Esto suena cada vez más a una estrategia pactada: primero cosoberanía porque no hay otra forma de parar estos intentos de invasión.
Después hacer la vida imposible a los ceutíes.
Entrada de marroquís y ocupación de todos los negocios, que los ceutíes estarán encantados de sacarse de encima para largarse a la Península, y finalmente ocupación definitiva por parte de Marruecos.
Y no será solo Ceuta. El reyezuelo marroquí a falta de ser capaz de conseguir un país en el que sus ciudadanos puedan desarrollarse y prosperar les tiene entretenidos con una reivindicación territorial ilícita e ilegal.
El reyezuelo no es capaz de administrar el territorio que le montaron las potencias adversarias de España para mantener un peligro constante en nuestras fronteras y si embargo quiere apoderarse de unos espacios que nunca fueron suyos y a los que solo llevará a la ruina como a todo lo demás, excepto su propio patrimonio.
Es un déspota que maneja ese país como su cortijo sin importarle un pimiento como viven sus súbditos… ¡Y encima el tío es feo de narices!
