España está reaccionando. Por Javier Ygartua

España está reaccionando.

«Las urnas repartirán las responsabilidades según las competencias reales y los resultados obtenidos. Esta vez, quizá, el relato no bastará»

La crisis de la vivienda ha dejado de ser un malestar difuso. Ha vuelto al centro de la protesta social y de la disputa política. La izquierda española intenta capitalizarla señalando a Isabel Díaz Ayuso y convirtiendo Madrid en el principal escenario de movilización. Sin embargo, el problema no se limita a la Comunidad de Madrid. Sus causas, decisiones y competencias están repartidas entre el Gobierno central, las comunidades autónomas y los ayuntamientos. Además, sin pruebas, no cabe presentar las protestas como una operación política organizada.

La distribución de responsabilidades es clara. El Estado regula, financia y fija el marco general. Las comunidades gestionan buena parte de las ayudas y de la vivienda protegida. Los ayuntamientos planifican, conceden licencias y administran el suelo y la vivienda pública. Madrid puede y debe ser juzgada por el uso de sus competencias, pero el Gobierno central también tendrá que responder por sus decisiones y resultados. Las responsabilidades son compartidas, aunque no equivalentes. Los ciudadanos examinarán esa diferencia en las urnas.

Esa misma lógica se aplicará a otros asuntos decisivos, como la inmigración y la seguridad. El peso principal corresponde al Estado, aunque comunidades y ayuntamientos intervienen en la acogida, los servicios sociales, las emergencias y la seguridad local. En Ceuta, la gestión de la frontera y la cooperación con Marruecos dependen sobre todo del Gobierno central. Por eso, ningún Ejecutivo puede ser evaluado como si tuviera las mismas competencias que los demás. Tampoco puede atribuirse los aciertos o eludir los errores según le convenga.

Pedro Sánchez afronta así una etapa crítica. El desgaste de su Gobierno puede debilitar su estabilidad y convertir la próxima batalla electoral en un examen tanto para el Ejecutivo como para el conjunto de la izquierda. Vivienda, seguridad, inmigración y fronteras se entrelazan con debates más amplios sobre la libertad, la identidad nacional y los límites de la intervención ideológica. En Europa, cada vez más ciudadanos rechazan que una determinada visión política decida qué se puede pensar, defender o votar.

Las movilizaciones pueden llenar Sol y concentrar sus críticas en Ayuso. Pero las urnas repartirán las responsabilidades según las competencias reales y los resultados obtenidos. Esta vez, quizá, el relato no bastará.

Javier Ygartua Ybarra

Ex interesado en la política, siempre interesado en el deporte, ahora prácticamente en forma. Madridista ante todo, futbolero y fan de la Selección Española. Hala Madrid y nada más.

Artículos recomendados

Deja un comentario