A vueltas con Palestina e Israel. Por José Crespo

A vueltas con palestina e Israel.

«Pienso que no está de más recordar la Historia y explicar que los filisteos, de donde deriva la palabra palestinos, llegaron a Israel eran prisioneros de Egipto»

Ya he hablado anteriormente la historia de Israel y Palestina, líneas que dirigí a quienes quisieran entender.

Pienso que no está de más recordar la Historia de vez en cuando y explicar que los filisteos, de donde deriva la palabra palestinos, llegaron a Israel eran prisioneros de Egipto que los empleó para ocupar territorios tampón a modo de marca fronteriza.

La palabra «filisteos» deriva del topónimo bíblico Filistea (en hebreo antiguo: Pəlešeṯ, פְּלֶשֶׁת), la región histórica costera del suroeste del Levante mediterráneo donde se asentó este invasor ‘pueblo del mar’. El topónimo ya aparecía en textos de civilizaciones vecinas contemporáneas, como el egipcio antiguo (Peleset o Prst, empleado para describir a uno de los «Pueblos del Mar» que invadieron la región) y el acadio (Palastu o Pilistu).

Sería siglos después de la desaparición de los filisteos, cuando el emperador romano Adriano utilizó este mismo topónimo antiguo (Filistea) para borrar el nombre de Judea, renombrar la provincia de Judea como Syria Palaestina, término que dio origen a la palabra Palestina, y así aplicar al pueblo judío lo que se conoce como la damnatio memoriae. Locución latina que significa literalmente ‘condena de la memoria’, práctica de la antigua Roma consistente en, como su propio nombre indica, condenar al silencio todo recuerdo de un enemigo del Estado tras la muerte de alguien o la derrota y diáspora de un pueblo, como es el caso del pueblo judío. Cuando el Senado romano decretaba oficialmente la damnatio memoriae, se procedía a eliminar todo cuanto recordara al condenado: imágenes, monumentos, inscripciones, e incluso se llegaba a la prohibición de usar su nombre. Digamos que la fórmula damnatio memoriae aplicada por Roma, es un término moderno que no se utilizaba en la Antigüedad. El primer documento académico del cual tenemos noticia donde se utiliza dicha expresión data de 1689 y es una tesis jurídica escrita en Leipzig por Christoph Schreiter titulada De Damnatione Memoriae.

Pero regresemos al enfrentamiento de filisteos y egipcios que se produce durante el período de transición entre la Edad del Bronce y la Edad del Hierro, cuando llegan a Egipto diferentes oleadas de pueblos invasores entre ellos los filisteos o peleset enfrentándose al faraón Ramsés III que los venció en una famosa batalla terrestre y naval registrada en los muros de su templo funerario en Medinet Habu. Las inscripciones egipcias de la época los denominan prst o peleset, considerado el primer registro histórico de este pueblo.

Tras su derrota y frenar su avance el faraón permitió o reubicó a los supervivientes en la franja costera de Canaán, donde fundaron una poderosa liga de cinco ciudades principales: Gaza, Ascalón, Asdod, Eqrón y Gat, conocida como la pentápolis filistea, siendo empelados por los egipcios como soldados de esas guarniciones fronterizas. Por supuesto estos filisteos, nada tienen que ver ni histórica, lingüística o genéticamente como los actuales palestinos. Algunos investigadores han propuesto vínculos fonéticos entre el etnónimo Peleset y topónimos egeos como Pelasgos, antiguos pobladores de Grecia, o la ciudad cretense de Festos (Phaistos), aunque no existe un consenso lingüístico definitivo sobre esta derivación exacta.

En las crónicas de Ramsés III sobre los Pueblos del Mar, donde aparecen los Peleset, se menciona a otra tribu llamada los Shekelesh que actualmente se asocian con los sículos, el pueblo que dio nombre a la isla de Sicilia.

Regresando al gran emperador romano Adriano se retomará el término de Palestina, pues el pueblo judío se enfrentó contra el poder imperial durante la Rebelión de Bar Kojbá (132-136), levantamiento de los judíos de la provincia romana de Judea, comandada por Simón bar Kojba, contra el Imperio romano. Fue la última de las tres grandes guerras judeo-romanas, de forma que también es conocida como la tercera guerra judeo-romana o la tercera rebelión judía. Algunos historiadores se refieren a ella también como la segunda rebelión de Judea, sin contar la Guerra de Kitos o Rebelión del exilio entre 115 y 117, reprimidos por el general Lucio Quieto, quien gobernaba la provincia en aquellos tiempos, y en la que se luchó solo marginalmente en Judea.

Antes de Adriano hubo otros intentos de sublevación como fue la Gran Revuelta Judía (66 al 73 d.C.) en la que se destruyó el Segundo Templo, los rebeldes fueron cercados por las legiones de Vespasiano y luego Tito, quien conquistó la ciudad en el año 70 quedando finalizada la resistencia con la caída de Masada en el 73 y dejando Judea devastada y bajo control militar directo. 

La Guerra de Kitos (115-117 d.C.) estalló fuera de Judea, durante el reinado de Trajano, en medio de sus campañas contra Partia. Los judíos de Egipto, Cirenaica, Chipre y Mesopotamia se alzaron en insurrecciones violentas contra las comunidades griegas y romanas. La represión fue brutal; decenas de miles murieron, y se prohibió la presencia judía en Chipre. Esta guerra debilitó gravemente las comunidades judías de la diáspora oriental.

Tras perder la guerra de Bar Kojba, se produce una gran catástrofe pues Adriano para castigar al pueblo judío por su sublevación les expulsa de la tierra de Judea y en ese borrado de la memoria decide cambiar el nombre a la provincia romana que se llamaba hasta ese momento provincia de Judea que como castigo pasa a denominarse provincia de Palestina, del latín Philistea, o tierra de los filisteos, que aunque ya no existían desde hacía quinientos años pero habían sido enemigos ancestrales del pueblo de Israel, y así desde el 135 d.C. hay quienes vienen identificando  a Israel, la tierra de Canaán, con el nombre de Palestina y a los árabes palestinos tras el Mandato Británico de 1920 a 1948 en el que con la Declaración Balfour (1917) el texto del mandato incorporó la promesa británica de facilitar un «hogar nacional para el pueblo judío», a la vez que debía proteger los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías. Para ello en 1922, el Reino Unido separó la parte oriental del río Jordán para crear el Emirato de Transjordania, que bien pudo llamarse Palestina, limitando la zona de aplicación estricta de la política del hogar judío a la Palestina occidental, es decir la actual Israel.

José Crespo

José Antonio Crespo-Francés. Soldado de Infantería Española, Doctor en Artes y Humanidades. Enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, Colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Vázquez de Coronado, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica y Españoles Olvidados del Pacífico. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por". Si Vis Pacem Para Bellum

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