Sánchez y el ‘delirio de proyección’. Por José Crespo

Sánchez y el ‘delirio de proyección’

«El comportamiento delirante de Sánchez encaja como anillo al dedo en el manual del populismo por el que se culpa siempre a elementos externos para eludir la rendición de cuentas»

Que Sánchez sufre un grave problema de deterioro físico y mental es más que claro y cristalino, aderezado de evidentes e intranquilizantes rasgos psicopáticos descritos por diferentes expertos en psicología y psiquiatría.

Por este motivo considero importante hablar del concepto de delirio y más exactamente del ‘delirio de proyección’ que a menudo se vincula con mecanismos de proyección en la psicopatología, consistente en un tipo de creencia falsa e inamovible en la que la persona atribuye a los demás sus propios sentimientos, impulsos, deseos o culpas inaceptables, viviéndolos como si todos vinieran del exterior a él.

Por ello una de las características principales es la ‘atribución externa’, es decir lo que el individuo no puede reconocer o tolerar en sí mismo, como hostilidad, celos o impulsos prohibidos, se percibe como si perteneciera a otra persona.

Ocurra lo que ocurra, y lo vemos a diario, ese individuo está dominado por una convicción absoluta, es decir cree firmemente en su interpretación, no sale de su error, y nada le persuade por la lógica o la evidencia. Casos de Ceuta, Adamuz, Valencia, La Palma, Urda… la corrupción de su entorno más próximo familiar, político e institucional.

Este tipo de delirio frecuentemente se solapa con el delirio de persecución, es decir el individuo cree que los demás le odian o le persiguen porque él mismo alberga rabia reprimida o los celos patológicos que demuestra al atribuirlos a otra persona, como la presidenta de la Comunidad de Madrid, sobre la que proyecta los delitos que se cometen en su entorno, y lo hace desde su posición de poder y control de los medios afines y tentáculos políticos.

Apreciamos su reflejo en la gestualidad, actitud, estado físico, cada vez más deteriorado y en su cambiante estado de ánimo, en fases que van de la euforia al abatimiento y dolor, quizás impostado, frente a las situaciones adversas y contradictorias surgidas en su propio entorno.

Podemos observar cómo diversos analistas críticos, tanto nacionales como extranjeros a los que tenía engañados, argumentan que el relato de Sánchez, su gobierno y medios afines con los que se hace eco, incurre de forma sistemática en la externalización de responsabilidades… tanto este así que se llega a la paranoia de provocar una huelga general… contra la oposición. Así, el actual ejecutivo utiliza factores o actores externos como «chivos expiatorios» para no asumir el coste político de sus propias crisis, reveses de gestión y escándalos que le explotan y salpican.

En su delirio, Sánchez llega a señalar a potencias extranjeras y sus líderes, como si no tuviesen sus propios problemas y olvidando la inconsistencia de España en el concierto internacional. Sánchez apunta a la Rusia de Vladimir Putin o al gobierno de Benjamín Netanyahu como responsables de desestabilizaciones o de alentar situaciones de su exclusiva responsabilidad como la invasión marroquí de Ceuta que define como ‘crisis migratoria compleja’, e igualmente la que se viene alentando y produciendo desde hace demasiado tiempo hacia Canarias, Baleares y las costas del Sur de España.

Todo este circo no es ni más ni menos que una maniobra de distracción para evitar reconocer sus propios fallos, imprevisiones y carencia de visión tanto en política exterior como en la protección de nuestras fronteras.

En su establecimiento de culpables no quedan ajenos Donald Trump y otros factores globales. Lo constatamos cuando Sánchez, su equipo de desinformación sincronizado y terminales mediáticas justifican los gravísimos problemas socioeconómicos internos, inflación, costes energéticos o tensiones geopolíticas, escudándose en el panorama internacional, la guerra de Ucrania, antes el Covid, o en las decisiones de líderes como Donald Trump, en lugar de corregir sus reformas o su desenfrenado gasto o mejor dicho derroche público descuidando la Seguridad y la Defensa, sin política de vivienda seria en ocho años.

Además de los actores externos y mirando hacia dentro, no se libra en este reparto de culpas la oposición, a la que dedica la próxima huelga general, y por supuesto Díaz Ayuso a la que le ha plantificado en la Puerta del Sol una hez de perroflautas arruinando al comercio local y dejando el centro de la capital sumido en la basura y el orín con el apoyo de su delegación del gobierno.

Es más que evidente la utilización por parte de Sánchez de la oposición y, específicamente, de la figura de Isabel Díaz Ayuso, para polarizar el debate. Sánchez, sus voceros y terminales, culpan prácticamente de cualquier problema que surja a Madrid o a la herencia política, a pesar de los años transcurridos sin presupuestos aprobados, y al bloqueo de la derecha para desviar la atención de sus propios escándalos judiciales, familiares, políticos, problemas parlamentarios o la falta de mayorías sólidas.

En su delirio Sánchez y sus palmeros sostienen que la influencia y las injerencias de Rusia en las democracias europeas a través de campañas de desinformación y ciberataques son una realidad documentada por la Unión Europea, y que omitir estas amenazas internacionales sería una irresponsabilidad.

Sánchez en su ceguera mantiene que se enfrenta a una oposición «destructiva» y de tintes populistas que practica el bloqueo institucional, como sucedió durante años con el Consejo General del Poder Judicial, y que recurre constantemente a la ‘judicialización de la política’ y al insulto personal para deslegitimar al Gobierno de coalición, cuando esa es realmente su práctica habitual.

Lejos de ofrecer y mantener una colaboración sana y franca con las regiones gobernadas por diferente color político se enfrenta a ellas y las acusa de ser y actuar como un contrapoder beligerante y una plataforma de choque directo contra el Estado, buscando la confrontación unilateral en lugar de la cooperación institucional.

A la vista del panorama parece que el comportamiento delirante de Sánchez encaja como anillo al dedo en el manual del populismo por el que se culpa siempre a elementos externos para eludir la rendición de cuentas, mientras que se victimiza presentándose como un titán en un contexto geopolítico adverso y bajo el asedio de una oposición radicalizada. En fin, de libro, delirio de proyección.

José Crespo

José Antonio Crespo-Francés. Soldado de Infantería Española, Doctor en Artes y Humanidades. Enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, Colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Vázquez de Coronado, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica y Españoles Olvidados del Pacífico. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por". Si Vis Pacem Para Bellum

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