El escriba sentado del Faraón se encontraba, siempre, dispuesto a transcribir los mandatos de su señor. En cambio, a mí nadie me dicta nada.
El escriba sentado. Por Amando de Miguel

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El escriba sentado del Faraón se encontraba, siempre, dispuesto a transcribir los mandatos de su señor. En cambio, a mí nadie me dicta nada.

El propósito no declarado de la propaganda del cambio climático es el que las naciones vivan en un trance de insuperable desasosiego.

La idea del trasvase se ha abandonado, definitivamente, por exigencias de la “religión” ecologista, que es la oficial del Estado.

En el nuevo despotismo ilustrado se reproduciría la protesta por la incontenible subida de los precios de los artículos más necesarios.

Los sarcasmos tratan de distanciarse del personaje, objeto de burla o desprecio. Llega a su máximo esplendor cuando acierta a burlarse de uno mismo.

Habría que preguntarse por qué ha conseguido tanto éxito un orden invertido de valores, empezando por la ideología de género.

La bandera infantiloide de tal desvío aspira a desplazar las nacionales o regionales, cual si fuera un nuevo y definitivo patriotismo.

El problema no es exclusivamente, español. En el lapso de una generación, Europa será un continente, fuertemente, islamizado.

La violencia de género o machista son construcciones interesadas por las feministas con mando en plaza para defender su incompetencia, que es oceánica.

La ausencia del periodismo de investigación resulta clamorosa. Los periodistas hodiernos andan a otras aventuras más remuneradoras y que dan menos trabajo.

Todas estas son divagaciones erráticas de un ocioso valetudinario. El cual se despide de este mundo igual que como vino a él: inter faeces et urinam.

Siendo Vox el tercer partido, llama la atención lo poco que sus dirigentes aparecen en los medios y especialmente en los públicos.

Llegamos a las próximas elecciones, en plena canícula, con un planteamiento que se aproxima, otra vez, a la confrontación entre “las dos Españas” de nuestras desdichas

La cultura política española debe más a la vacilante historia contemporánea que a lo que se estila en las democracias dizque avanzadas.