Una juventud extraviada. Por Amando de Miguel

Una juventud extraviada. Imagen de Rubén Pulido: Siempre hay tiempo para un cigarrito en el mar de #Alborán mientras Salvamento acude a una «situación de emergencia».

«El problema no es exclusivamente, español. En el lapso de una generación, Europa será un continente, fuertemente, islamizado»

Mi amigo polaco, Maciej Rudnik, me comunica sus angustias. Resulta que la Unión Europea proporciona una ridícula ayuda de 200 euros mensuales por cada familia de refugiados de Ucrania. Son varios millones de mujeres, niños y ancianos. Lo que me parece inverosímil es la amenaza con multas elevadísimas por cada inmigrante ilegal (asiáticos y africanos) que sea rechazado en la frontera polaca con Bielorusia.

Ya, es curioso que la doctrina oficial de la Unión Europea sea la de proporcionar todo tipo de ayudas a los inmigrantes ilegales. Es una falacia pensar que tal oleada de millones de personas compense la debilísima natalidad europea y haga detener las cifras de paro o de malempleo. El grueso de tal inmigración enriquece a algunas “mafias” de los países emisores y desborda la capacidad de los servicios sociales de los países receptores.

En España, es, especialmente, grave la elevada tasa de paro juvenil, incluyendo la inadecuación de los estudios con las demandas laborales. El derroche es considerable. Se dice que el atasco lo provoca la escasez de viviendas para los jóvenes. Con ello, se acentúa el retraso en la edad de matrimoniar y el consiguiente descenso de la fecundidad. De ese modo, se refuerza la ideología feminista y el predominio de la ética del disfrute de la vida. Al final, se adivina el ocaso de la familia.

El problema demográfico español, tampoco, se puede reducir a la simpleza de la despoblación de ciertas comarcas interiores con menos recursos (la “España vaciada”). El desarrollo no se predica de los territorios, sino de las personas. Muchas zonas mal dotadas (las “areocoras” de Román Perpiñá) deben reservarse para la caza, los bosques o el paisaje. Tampoco, está mal una decisión de esos destinos. La población activa debe concentrarse en las zonas con mejores recursos de todo tipo (las “dasicoras”) y promocionar en ellas los servicios necesarios.

El círculo vicioso del paro juvenil se puede ir rompiendo con medidas como estas: (1) Formación profesional intensiva para jóvenes, especialmente, con nuevas tecnologías. (2) Promoción de viviendas para los jóvenes en el régimen de lo que un día se llamó “repúblicas” (pisos compartidos). (3) ayudas a la natalidad. (4) Fomento de la inmigración legal, especialmente, la hispanoamericana. (5) Reducción de la cultura del espectáculo, el ocio nocturno y la droga. Por desgracia, con el Gobierno actual, no son posibles tales planteamientos; no digamos si sobrevive a las elecciones del 23 de julio.

El problema no es, exclusivamente, español. Por ejemplo, dadas las tendencias demográficas actuales (fecundidad, migraciones), en el lapso de una generación, Europa será un continente, fuertemente, islamizado. A lo cual se añade que, en España, son muchos los egresados de escuelas y carreras que, solo, las han seguido en sus respectivas lenguas regionales. Menguado futuro les espera. Se comprende que lo suyo sea el extravío de la diversión permanente. Se expresa en el ritual de levantar los brazos de forma espasmódica antes las bandas musicales, como iniciación al paraíso del alcohol, la sexualidad indiscriminada y las drogas.

Amando de Miguel para Actualidad Almanzora.

Amando de Miguel

Este que ves aquí, tan circunspecto, es Amando de Miguel, español, octogenario, sociólogo y escritor, aproximadamente en ese orden. He publicado más de un centenar de libros y miles de artículos. He dado cientos de conferencias. He profesado en varias universidades españolas y norteamericanas. He colaborado en todo tipo de medios de comunicación. Y me considero ideológicamente independiente, y así me va. Mis gustos: escribir y leer, música clásica, chocolate con churros. Mis rechazos: la ideología de género, los grafitis, los nacionalismos, la música como ruidos y gritos (hoy prevalente).

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