TODAS LAS ENTRADAS DE:Manuel Artero Rueda

Manuel Artero Rueda ha dedicado toda su vida profesional a la televisión en la empresa pública RTVE donde, en los últimos veinte años, y después de haber trabajado como ayudante de producción y realización. ha realizado su oficio de periodista como reportero en el programa Informe Semanal, para el que ha realizado mas de trescientos reportajes. Licenciado por la Universidad Complutense, es autor del libro "El reportaje para televisión un guiño a la noticia" , un práctico temario con el que ha impartido clases tanto en el Instituto Oficial de RTVE como en el máster de periodismo de la Universidad Rey Juan Carlos. Desde el ERE inventado por Zapatero para TVE, dedica su esfuerzo y trabajo esta "La Paseata" un sencillo blog personal que con el paso de los últimos años, se ha convertido en una modesta revista electrónica en la que colaboran un grupo de amigos a los que une el amor a España.

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(VIII) La insoportable vecindad… El arte de Nicolau en el piso patera

Molde de la mano derecha de Paganini
Molde de la mano derecha de Paganini

 

«Tras aceptar la propuesta,  los dos nos dirigimos hacia su casa en un piso patera»

 

 

La otra tarde, ya había anochecido, Nicolau el artista, emigrante rumano que vive en el barrio de Carabanchel de Madrid me invitó a que viera su última obra en la que lleva trabajando mas de dos años. Le encontré en la cola de los desheredados que esperan a que cierre el Lidl y unos de sus trabajadores eche a la basura los alimentos caducados. El gran Nicolau nació en Brasov, la capital sentimental de Transilvania, hace más de sesenta años.

Tras aceptar la propuesta,  los dos nos dirigimos hacia su casa en un piso patera. Desde que le conocí, por casualidad, ahora lo cuento, me llamaron la atención sus manos, porque cada vez que las veo, me hacen  imaginar e intuir  las del virtuoso Nícola Paganini,  enormemente  desproporcionadas, elefantisiácas.

Aunque reconozco al amable lector que, siempre que me encuentro con Nicolau, trato de apartar la vista de sus manos para no violentarlo, pero los ojos se me alejan de la voluntad y en mi memoria resuena aquel violín cañón que tanto amó el genial Paganini.

Anuncio público en Carabanchel.

Y llámenlo como quieran: O Delirios y hasta burdas ensoñaciones, pero les aseguro que  con esfuerzo, abstraigo la roña y la negritud que Nicolau muestra en sus grandes manos porque se que Paganini, en sus conciertos, las lucía impolutas. Y Nicolau no se las cuida nada. Bastante tiene con vivir al día.

De sólida formación técnica y licenciado en ingeniera de los metales, mi amigo rumano es además, máster por la Universidad Pública de Bucarest en construcción de puentes e imposibles infraestructuras.

Pero desde que vive en Madrid, como un temeroso emigrante ilegal mas,  Nicolau apuesta por el color y las formas de la belleza en livianos lienzos de cobre. Es un artista y así me lo ha demostrado desde que le conocí rebuscando, igual que hoy, en el cubo de la basura de mi comunidad hace ya mas de seis meses, una noche en la que no podía dormir y bajé a la calle un poco antes de que llegara el camión del Ayuntamiento.

Anuncio marquesina autobús

El caso es que cuando llegamos a su casa, ese cuarto izquierda sin ascensor en el que comparte habitación, me asusté nada mas entrar al salón recibidor. Allí dormía una familia de al menos ocho magrebíes. Luego en el pasillo intuí al menos tres jergones mas.

Ya en su habitación, Nicolau me dijo que lo peor en su cotidiana convivencia era la “excesiva intimidad” con las cuatro familias con las que compartía el piso patera alquilado. Y que le sacaba de sus casillas la falta de cultura y solidaridad de los talibanes.

Otro mensaje en Carabanchel

Su obra, impresionante. En su contemplación pasé gran parte de la noche que Nicolau caldeó con una infusión de menta, un muy correcto español y sus teorías acerca las dimensiones ocultas del arte. De esto hace ya tres meses y no consigo quitármela de la cabeza. Aquellos cuadros mágicos me desvelaron mas de una semana. Una genialidad que algún día se subastará en Sotheby,s a la altura de los grandes pintores cubistas, científicos como él, que supieron plasmar en sus obras la consistencia de la cuarta dimensión.

Y qué pena de ortografía y de cultura la que encontré en todas las marquesinas de autobús que fotografié al salir de la casa de Nicolau. Una profunda lástima por la rutina de la supervivencia. La pobreza me asaltó en este paseo largo que me llevó de vuelta a casa, entre el amor a la vida y la muerte de la cultura. Y así lo fotografié a las claritas del alba.

(XXXVII) De la insoportable vecindad con los nuevos ladrones de la paz, la convivencia y la propiedad privada

En Valencia acción pancatalanista
La estatua de Manolo Montoliu en Valencia

 

«Es el gran ataque a la propiedad privada, ya se real o forme parte de la ideología marxista populista  que está de moda»

 

 

Conozco personalmente a unos cuantos podemitas que se enervan al mencionarles la relación de su nuevo partido con el terror, los bildu-etarras, la violencia, esa Venezuela que en una semana cerró treinta y cuatro emisoras de radio contrarias a la política del populista  Chávez o la dictadura teocrática de Teherán. Es decir que nada de la totalitaria concepción ideológica de Podemos, ni tan siquiera el mas ligero atisbo que se podría plantear, por ejemplo, al conocer el gasto público que han originado los ayuntamientos que gestionan en enchufar a los suyos, les hace apartar su mirada de las proclamas basadas en la urgencia social y el bonito lema de la «nueva política». Ellos forman ya parte de la secta y alumbran, sencillamente, un buen y cómodo puesto de trabajo público para ese pariente que está en el paro. O un buen plus mensual por afinidad ideológica o servicios prestados.

Veo hoy unos boquerones del Cantábrico magníficos en la pescadería de Manuel y pido la vez. Me la da Mateo, al que conozco desde toda la vida, un funcionario con estudios que medró, y mucho, con el PSOE, al principio del primer gobierno de Zapatero. Mateo, todo vestidito de progre, incluida pañoleta palestina al cuello, disfruta de una buena soldada mensual además de dos casas en propiedad, una de ellas en la costa que once meses al año permanece vacía. Y aquí, en el tema de la segunda vivienda, balbucea al contestar a mi pregunta. ¿Y que harías tu vecino sí como dice la alcaldesa de Madrid, a la que le parece «lamentable» que haya detenciones por «una actitud pacífica como es una actitud de «okupación», te ocuparan tu apartamento de la playa?

Ortiz, en el centro tras limpiar la estatua de Montoliu.Foto de Eduardo Osca
Ortiz, en el centro tras limpiar la estatua de Montoliu.Foto de Eduardo Osca

Es el gran ataque a la propiedad privada, ya se real o forme parte de la ideología marxista populista  que está de moda. Un pensamiento débil cosido con proclamas sobre el bien común y ese pacifismo universitario verdadero puré sectario en el que comparten posverdades los animalistas y en el que paradójicamente, caben las amenazas, los escraches contra los que no piensan igual, o los atentados contra el patrimonio y la cultura como el que realizaron los pancatalanistas el 23 de Marzo del 2017 en la estatua homenaje al torero y banderillero Manolo Mntoliu.  y que recoge la foto de la cabecera.

La estatua estuvo manchada de pintura cinco largos meses porque el Ayuntamiento de Valencia no la limpió. Una simple, intolerante y guarra decisión política que resolvió en una noche, la del 9 de agosto, el abogado valenciano José Luis Ortiz, junto con dos amigos, con aguarras y cepillos. El abogado tras su trabajo declaró al periódico «Las Provinvias»:  «La veía casi todos los días porque trabajo en el centro y no podía seguir así más tiempo y me consta que muchos aficionados han llamado al 010, así como la Asociación de Amigos de Manolo Montoliu, para que se limpiara la estatua. Si no lo ha hecho el Ayuntamiento es porque no les ha dado la gana».

En definitiva tenemos ya cerca de nuestras casas a unos nuevos ladrones de  la convivencia y la propiedad privada con la boca llena de chillidos y una infinitud de conceptos mal digeridos entre los que, y desgraciadamente, no conjugan el de la paz, el respeto ni la tolerancia.