«La tendencia modernista o “progresista” es situar al hombre en el centro de gravedad del mundo, el creador de la naturaleza».
“Nada hay nuevo bajo el sol”. Por Jorge H. Mollar

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«La tendencia modernista o “progresista” es situar al hombre en el centro de gravedad del mundo, el creador de la naturaleza».

«Quieren construir armas más potentes que las anteriores, quieren emular a Dios y no saben que se pueden convertir en ángeles caídos y convertir la Tierra en un infierno inhabitable».

«Y nada más bajar del Falcon nuestro autócrata de libro Fray Perico se montó un nuevo show ecologista para vendernos las excelencias de la bicicleta».

«Ahora la prensa ya no es el cuarto poder, sino el tercer puntal que soporta este edificio en ruinas, mugriento, lleno de humedades, olor a mugre orina y defecaciones».

Me viene a colación nuestro sabio refranero popular, probablemente con sus orígenes en este caso en la Edad Media.

La idea del trasvase se ha abandonado, definitivamente, por exigencias de la “religión” ecologista, que es la oficial del Estado.

La serpiente de verano es el descuartizador español. Aunque ojo con Merceditas en yate por Ibiza. Rica, progre, contra el cambio climático.

Así, que, Solita del alma, en mi mensaje póstumo, hasta que nos encontremos en el Valle de Josafat. Quédate con el amor de Rosa.

– ¿Pero entonces, pretende engañar de nuevo a toda la peña incluidos sus socios? – Claro, para eso es un felón. – ¡Ah, claro, claro! Pues nada: ¡Sánchez: que te vote Txapote!

La forma de pensar más típica de nuestro tiempo es el progresismo woke. La palabreja no tiene traducción posible.

Por increíble que pudiera parecer, el progresismo hodierno es aceptado con gusto por las clases gobernantes, incluso, las pensantes.

El esquema mental del progresismo basal se parece mucho a lo que, hace un siglo, representó el orto de los fascismos.

Lo único que tengo claro es que no se hace política para prevenir sino para tapar sus chaladuras echando tierra quemada sobre su propia corrupción.

Son muchas preguntas sin respuesta racional. A no ser que consideremos como central la pura supervivencia en el poder como único propósito político.