No sé si se puede decir en mi caso eso de viejo que se cura cien años dura, pero por lo menos sirve de consuelo.
Las elecciones, una alegría más para mi cuerpo mayor e insano, pero viejo no. Por Rodolfo Arévalo

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No sé si se puede decir en mi caso eso de viejo que se cura cien años dura, pero por lo menos sirve de consuelo.

En los países considerados como ricos, la población conserva la viejísima avidez por proveerse de grasa animal, de lo dulce y lo salado.

Tardé dos años pero conseguí bajar hasta los setenta y cinco kilos, que todo el mundo a mi alrededor alabó. ¡Uy que bien un gordo que ya no lo es!