Las elecciones, una alegría más para mi cuerpo mayor e insano, pero viejo no. Por Rodolfo Arévalo

Una alegría más acerca de mi cuerpo insano

«No sé si se puede decir en mi caso eso de viejo que se cura cien años dura, pero por lo menos sirve de consuelo»

¿Qué padezco doctor? Aparte de un osito, padece usted de artrosis, en dedos gordos de las manos, rodillas y hombro derecho. Enhorabuena tiene un trío de dolores. Pero yo le gano a usted, amigo, con mi póquer de doctor con fonendoscopio y todo. Aunque a usted le parezca mentira, dijo el docto doctor, esto es hereditario, su abuela lo era, “artrósica” perdida, pero aunque no era ni por asomo un Tahúr del Misisipí como usted mismo, ella también la sufría. Eso sí jugaba a las cartas y sobre todo a las siete y media, con un afán y oficio que te cortaba, el aliento y la esperanza, aunque fuera de un golpe de suerte, no como los de calor que están hoy tan en auge.

 

Y ahora habrá que decir el socorrido ¿pa qué? ¿pa qué? ¿pa qué?, porque total va a dar igual, las cosas como vienen tenemos que tomar. Si a esto le añadimos una diabetes tipo dos, pero muy bien llevada, con la medicación y la insulina, según dice el especialista, no en caídas de caballos de películas de westerns de Almería, sino del ramo o parte de la medicina, pues eso que, parezco una rosa. Al final cambiarán el nombre de mi historia por el de El Nombre de la Rosa. Total Rodolfo o Rosa que más da si caza ratones…Eso lo dijo alguien que ahora se me oculta. Y es que no hay año en que no me desvelen los médicos alguna alegría más acerca de mi cuerpo insano.

 

Pero aquí estoy, voy tirando. No sé si se puede decir en mi caso eso de viejo que se cura cien años dura, pero que por lo menos sirve de consuelo, eso si no te arrebata el futuro un infarto de miocardio. Espero que esto no ocurra, porque me he propuesto ver a mis nietos. Como mi hijo, es demasiado joven para tenerlos… con veintinueve años un hijo es un chaval y mi hija con veinte y cinco es demasiado joven en la actualidad al parecer para estos menesteres, pues eso “ajo y agua”, tengo que seguir aquí dolorido esperando los acontecimientos.

 

Vamos, que hay que seguir tirando de esta carreta de ruedas de madera pinchadas, por decirlo de manera fina, que no divina de la “muerte mundial, o mundial de la muerte” como durante un tiempo decían los graciosillos. No se preocupen, no es para tanto, el calor superando los cuarenta, siempre lo hemos vivido así en esta piel de toro y al llegar el invierno, las nevadas como la filomena también estaban a la orden del día, lo que pasa es que hoy las nuevas generaciones parece que se han vuelto más blandengues. ¿Verdad Artero Manuel?

 

El que no está divino, ni de la vida, ni de la muerte, soy yo, digamos que estoy en un nirvana de dolores variados a cuál más alegre pero por fortuna llevaderos. Solo falta que me canten la canción “Y que más da si son cosas de la edad” a lo peor hasta me curo o me hago cura, perdón, una cura de espantos. La verdad es que la edad los dolorcillos variados parecen una fritada de pescaditos, que deben estar ya putrefactos, pero es al parecer lo que le gusta a mi cuerpo saleroso, que por momentos se convierte en baboso y asqueroso. Siempre recordaré aquel dicho de dos pijos que caminando por la calle se dicen el uno al otro: “Alfonzo, una babosa, la pizo o no la pizo ¡oh, la pizé!, que coza más asqueroza y vizcoza la babosa”.

 

Creo que nunca fui o llegué a tener la categoría de “pijo”, eso solo lo conseguían los que tenían un Loden, unos zapatos Castellanos y por “Dios” unos Levis de primera mano, pero ya lavados a la saciedad, “pa darse el lujo”. Yo lo más pijo que pude poseer, porque mi padre se negaba a que fuera de uniforme de cualquier tipo, cosa que le agradezco, fue una cazadora de piel vuelta marrón claro con borreguito, que al final mi madre me tiró por estar guarra. Yo hoy día, guarra no me parecería, estaba asquerosa. La verdad es que lucía lamparones de todo tipo por fuera, y por dentro, el borreguito se había puesto tan gris que no se sabía si era la piel de un cordero o del lobo, en este caso feroz, con toda seguridad.

 

Estos recuerdos, le sirven a uno de sostén, que no de “sujetetador” de los que llevan la mujeres, los hombres no tenemos nada que meter en las cazoletas y si lo tuviéramos nos pasaríamos la vida mirando para abajo como gilitontos que somos. No, no le pido más a lo que me quede de vida que esto, a lo sumo veinticinco o treinta años más para poder combatir el dolor con Ibuprofeno pero sin coacciones estatales, no como ahora que todo lo de farmacia tiene que ser con receta, pero eso sí, suicidarte te puedes suicidar hasta con permiso y auxilio al parecer estatal.

 

Será o que sufrir está de moda y buen ver o será que de esta manera ahorra en gastos sanitarios, el merendero de Hacienda, ¿Si pagas tú el puñetero Ibuprofeno ¿Para que joderte? Para mi que son unos putos torturadores que se alegran de que sufras “cabrón y devuélveme mis dineros o te revolcaras entre dolores y pica pica” Más barato se lo pongo, legalicen la marihuana y así todos contentos y “emporráos”. Bueno eso sería lo de menos, porque anda que no hay políticos, sobre todo de izquierda que ya llevan el tiro de marihuana de serie eso por no llevarlo de cocaína, que alguno habrá.

 

Es por esto por lo que el día veintitrés de Julio iré a votar, no a nadie en particular, porque vengo siendo consciente de que me defraudan todos, pero sí, en contra de Sánchez “ese hombre” del que nadie ha escrito aún ninguna biografía como la de “Franco ese hombre”. Aunque pocas cosas le separan ya de aquel personaje. Parecidos puede que no sean notorios, pero actitudes vaya usted a saber… Nipón de vas con mantón de Manila, Nipón de vas con abrigo sin bies, Nipón de vas esta tarde a las cuatro, Nipón de vas con calor en los pies…

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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