«El presidente, venciendo las dificultades, se mostraba pletórico, entusiasmado. Hacía meses que no se le veía con mejor aspecto».
(I) El 20-N del presidente. Por Diego Pardos

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«El presidente, venciendo las dificultades, se mostraba pletórico, entusiasmado. Hacía meses que no se le veía con mejor aspecto».

«Todo esto es algo que debe de meditar la Fiscalía General del Estado antes de meter la pata en un nuevo barrizal del que no pueda sacarla».

«Pobre pringao el señor fiscal, se va a quemar a lo bonzo por “Su Pedrosidad” en defensa de la inconstitucional Ley de Amnistía».

«Todo eso nos está dejando a un Sánchez desencajado y herido, pero no muerto, en una huida hacia adelante que lo convierte en más peligroso porque querrá morir matando».

«La incultura es predominante. Y la empatía de la clase política me repatea las tripas. El miedo es patente. Y la desconfianza en el gobernante es latente».

Tengan valor. No tengan miedo. Los que enarbolan la bandera de las libertades no van a coartar su libertad de expresión. ¿O sí?

Sánchez incorpora a su lista de cacicadas el enchufe con calzador de la Loli, según el Tribunal Supremo.

Tampoco tardó mucho la presidente¹ del Congreso, Francina Armengol (“¡Manda h…os!” que lo sea) para dar comienzo al trámite parlamentario.

Perico el de la Tesis es alto, guapo y… escurridizo. Nunca se dejaría entrevistar por un facha como yo. Cuando le interesa, escoge al periodista.

Ascazo de país donde la xenofobia quema la Bandera Nacional, imágenes del Rey, pita el Himno y se considera libertad de expresión.

Nuestra democracia está en juego. Hay que echar a Sánchez de la Moncloa. Todos a la calle este Sábado. Con España y los españoles no se juega.

El séptimo de Fiscalía al mando del sustituto de Dolores Delgado, Álvaro García Ortiz cabalga de nuevo. Pero ¿De quién depende la fiscalía?

En este sálvese quien pueda sólo queda esperar al sábado, día en el que “su sanchidad”, ha convocado a SU comité ejecutivo federal.

Dimite la Fiscala Generala. Su mandato ha sido un escándalo. Fue ministra de Justicia del gobierno que la nombró y puteó al Emérito y al PP.