«Estoy aburrido por las inacabables y machacantes rutinas cotidianas de políticos y sinvergüenzas, perdón, tal vez debería decir de políticos sinvergüenzas».
Esto es mío, yo lo quiero, todo para mí. Por Rodolfo Arévalo

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«Estoy aburrido por las inacabables y machacantes rutinas cotidianas de políticos y sinvergüenzas, perdón, tal vez debería decir de políticos sinvergüenzas».

Cada día veo más necesaria la puesta en práctica de la moraleja que se desprende de esta fábula.

En el 2023 no destaques, no te muevas, no levantes la voz; no disientas del ideario, no te salgas de la línea; de otro modo, estás perdido.

Es duro enfrentarse a una imagen que puede ser tu propio reflejo en un futuro no muy lejano. ¿Qué habría hecho usted?

Y, ahí voy yo, un bulto más entre la multitud y contemplo el presente. ¡Es tremendo! ¡No me lo puedo creer! ¡Somos una multitud de viejos!

Plegaria Terrestre de violenta primavera en la que todo está revuelto menos la sangre y triunfan los sectarios violentos de egoísmo atroz.


Qué poco me gustan esas personas, sobre todo si les falta rodaje.., que se creen que lo saben todo, y se atreven a ver la paja en el ojo ajeno intentando dar muestras de estar por encima… ¡Ay si antes de “hacer sentencias” y lamentarnos tanto.., nos mirásemos a nosotros mismos!
Querer a las personas, es querer su bienestar, su felicidad, y no tenerlos en “exclusividad” para nosotros, porque eso es muestra de egoísmo, privarles libertad, y tenerle miedo a revelar nuestros propios complejos. No, eso no es querer, eso es una necesidad del ego.. Pero una esperanzadora noticia: tiene arreglo, de verdad, todo lo tiene si hay buen fondo.
Sí, te lo digo a ti.., a ti que no eres capaz de comprender que tu amiga, compañero, amante, o quien sea, no es de tu propiedad, que tiene vida propia y ha elegido libremente compartir momentos importantes contigo.. Cuando entiendas que antes de ser juez, hay que «estudiarse» a fondo.., y desprenderse de las sombras, entonces disfrutarás plena y fielmente de esa relación, sin esclavizarla a tus carencias.
Ojala antes de ser «críticos» con los demás, nos midiéramos por el mismo rasero…