«Ese tren continúa su marcha imparable con destino a una estación anónima, en la que algún día serás tu quien se baje».
El imparable tren. Por Manuel Sanz Real

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«Ese tren continúa su marcha imparable con destino a una estación anónima, en la que algún día serás tu quien se baje».

Europa debe articular un nuevo proyecto político para hacer frente a los cambios demográficos, sociales y culturales.

Cabe la esperanza y el consuelo del juicio final en el valle de Josafat, donde todo se aclarará y se distribuirán las culpas de modo definitivo.

Y, ahí voy yo, un bulto más entre la multitud y contemplo el presente. ¡Es tremendo! ¡No me lo puedo creer! ¡Somos una multitud de viejos!

Y el puto reloj biológico continúa inexorable aporreándonos con bajones cíclicos que nos van empujando, a patadas, hasta que llegamos al borde del precipicio existencial hechas unas momias

El tiempo no envejece tanto como las malas experiencias