La hecatombe del volcán ha sido un percance terrible para la población palmera y, además, un escándalo de desinformación para todos los españoles.
La verdadera hecatombe del volcán. Por Amando de Miguel

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La hecatombe del volcán ha sido un percance terrible para la población palmera y, además, un escándalo de desinformación para todos los españoles.

Ante la gravedad del nivel de contagios, el presidente se dirige a la nación para informar que sigue de Presi y que estáis en buenas manos.

No hay nada que hacer respecto a la cuestión y venganza catalana, si no se alteran, radicalmente, los planteamientos políticos.

Los nazionalistas catalufos están crecidos. El gobierno de España mira hacia otro lado mientras los separatistas comenten fechorías.

Qué bello es vivir esta nueva normalidad cristiana progresista y que bonito resulta actualmente disfrutar del gambeteo argentino a la española.

Lo único que les importa es el dinero, los privilegios y vivir de los demás. El fondo de estos indepes es mezquino.

Ha dimitido el ministro Castells, ha dejado un gran hueco en la «política universitaria» pero ha tenido la delicadeza de esperar a cumplir dos años en el cargo.

Por si no queda claro quién es Mónica Terribas… La brujilla ‘periolista’ del siniestro catalufismo radical.

La ministra de Trabajo comunista (qué contradiós) sigue enredando con la derogación de la reforma laboral. Se trata de vestir al muñeco.

Otra cosa no harán el PSOE y sus socios, pero lo que es joder, lo hacen a rabiar: Crónica parlamentaria hilada al ritmo de los coños insumisos.

Los denodados esfuerzos de propaganda para convencernos de lo que nos conviene como fieles súbditos, es un ímpetu totalitario.

Nuevo triunfo del nazionalismo catalino: los españoles pagaremos con nuestros impuestos series de paletos en Netflix.

Vergüenza e infamia de un periodismo al dictado. ¿Se han acordado señores y señora periodistas, título que no merecen, esta noche de Rita Barbera?

La Ruina de España a la que nos conduce don Narciso hará que a las nuevas generaciones no les quede ni la nación.